Presupuesto y aguinaldo
“Para Navidad, felicidad. Para Año Nuevo, prosperidad. Y para siempre: ¡nuestra amistad!” Anónimo.
Llegamos a diciembre, último mes del año, tiempo de festejos, reflexión, renacimiento, estar en familia, dar y recibir; actividades y acontecimientos que, en menor, o mayor medida, realizamos antes de cerrar un ciclo más en el calendario.
Además de la gran importancia que reviste en el ámbito religioso, histórico -gracias a la influencia judeocristiana-, social y cultural esta época del año para quienes vivimos en occidente, también es relevante en el ámbito económico, puesto que cerramos un ciclo de ingreso y gasto, previo al inicio de otro.
En la administración y las finanzas públicas, se aprueba la Ley de Ingresos y Presupuesto de Egresos de los municipios y de nuestro estado. Hoy el Congreso del Estado autoriza el recurso que dispondrán -Ley de Ingresos- para su gasto en 2023 -Presupuesto de Egresos-, estos dos niveles de gobierno.
Reconozco que desconozco -verso sin esfuerzo- el presupuesto que la capital presentó al Congreso del Estado para 2023. En el caso del estatal, hace algunas semanas diversos medios de comunicación rescataron que el titular del ejecutivo comentó que el presupuesto rondaría los 60 mil millones de pesos. Si el aprobado para este 2022 ascendió a 53 mil millones de pesos, habrá un incremento nominal (sin considerar la inflación) de 13.2 por ciento para el año entrante.
Evitando “marear” con nociones académicas, en palabras sencillas le comparto que el presupuesto público es el recurso que el Estado (gobierno) destina para cubrir los bienes y servicios que la sociedad demanda. Su elaboración es anual.
Previo a elaborar y presentar el presupuesto para su aprobación por los Diputados -nuestros representantes populares-, al inicio de todo periodo constitucional de gobierno se planea y discute en un ejercicio de participación democrática, participando gobierno y ciudadanos, los principales bienes y servicios que demanda la sociedad como: escuelas, hospitales, seguridad pública, caminos, puertos, aeropuertos e infraestructura para el desarrollo económico, actividad agropecuaria, ecología, servicios públicos, por mencionar los más importantes; y que el Estado se compromete a satisfacer en el transcurso de su periodo de gobierno.
Aprobado el presupuesto, desde el primer hasta el último día del año se gasta en todos aquellos rubros determinados en la etapa de planeación, como en los del ejemplo del párrafo anterior; es decir, se gasta el recurso en aquellas áreas comprometidas por el Estado en el Plan de Desarrollo.
Este proceso se le conoce como ciclo presupuestario, o ciclo de planeación. Sus últimas etapas consisten en dar seguimiento y evaluar su ejercicio; es decir, gastar el presupuesto y verificar que se gastó en donde y como se dijo.
Pero ¿para qué evaluar? Para saber si lo que se dijo que se iba a gastar (presupuesto), realmente se gastó donde se dijo se gastaría (ejercicio presupuestal). En otras palabras, evaluar para dar cuentas al ciudadano sobre el destino del gasto, producto del pago de sus contribuciones al Estado.
Comentado de manera general que es el presupuesto, su ciclo y su importancia, es importante manifestar que una fracción se destina al gasto operativo del gobierno, como el pago de sueldos y salarios de los servidores públicos, así como la retribución adicional al salario.
Cualquier trabajador en nuestro país, sea del ámbito público o privado, tiene derecho por Ley a esta retribución adicional a su salario al finalizar el año por parte de su empleador, conocida popularmente como aguinaldo. Este pago adicional (aparte del salario) normalmente se recibe por motivo de Navidad.
Es decir, este abono corresponde a un periodo del año donde el trabajador incurre en mayores gastos por las festividades navideñas, como los regalos que comprar, o las reuniones que organiza (o a las que quiera asistir) para convivir con sus familiares y amigos.
El recurso adicional que tenemos, y que una parte importante la destinamos al gasto, contribuye sensiblemente a detonar la actividad económica en esta época del año, favoreciendo a todos los sectores del ámbito público y privado.
Por lo anterior, no está de más recomendar lo siguiente: si quiere dar y gastar, adelante, pero con moderación. Si está dentro de sus posibilidades, pague o liquide deudas. Y por favor, ahorre o invierta. Como decía mi abuelita, “la tentación es mucha, y el dinero poco”. Administre ese recurso extra recibido en esta época del año y evite dejarse llevar por adquirir bienes o servicios que no necesite.
Aproveche y disfrute este tiempo en familia con fe y de acuerdo con sus creencias religiosas, siendo agradecidos por un año más de vida y prosperidad.
Por mi conducto, y a nombre de todos quienes escribimos en esta columna, extiendo el mejor de los deseos y parabienes en esta Navidad, deseando larga vida y prosperidad a Usted y los suyos.
Nos volveremos a encontrar la segunda semana del mes de enero. ¡Un abrazo!
jmanuelrm@msn.com



