PRUDENCIA, QUE NADA CUESTA
La prudencia en el ejercicio del poder no es virtud inútil, más bien al contrario. En la medida que significa también reflexión y cautela, reduce el margen de error, disminuye las decisiones equívocas por apresuradas y ayuda a evitar el ridículo. En una perspectiva más en línea con lo que recién hemos constatado los potosinos, la imprudencia de los poderosos los puede llevar a enseñar las costuras y a hacer evidentes los límites reales de sus alcances.
Para avanzar inteligiblemente en el tema, es indispensable recurrir al contexto. El miércoles de la semana pasada, en la Plaza de Armas, el gobernador Gallardo Cardona fue abordado por una señora visiblemente mortificada porque en un juzgado del fuero común, “el dos”, se dijo (sin que a la fecha se sepa si de lo penal, de lo civil o de lo familiar) le habían cancelado de última hora “mi juicio”, algo que consideraba iba en su perjuicio.
Antes de que la dama terminara su queja, Gallardo voltea a ver a alguien de su equipo y sin el menor titubeo ordena “háblenle a la presidenta del Supremo Tribunal pa’que me atienda el caso directamente; a Olga Regina”. La quejosa añade que la cancelación ocurrió 15 minutos antes de la hora citada, y que ella llevaba a sus testigos. El mandatario la interrumpe y dice en voz alta, “A ver, a’i te va. Mira, vamos a hacer esto: necesito que la cambien de juzgado para que ya no sea la misma persona que le canceló, porque si le canceló es porque algo quieren manejar; que declare incompetencia y que le asignen un nuevo juez. Díganle a la presidenta por favor”.
(He subrayado el pronombre en primera persona del singular “me” porque revela bien la forma como en ese momento funcionaba la mente gallardista: No dispone que la presidenta del Supremo Tribunal atienda -porque a ella correspondería en todo caso- sino que “me atienda”, a mí, porque yo lo estoy ordenando. También me parece necesario enfatizar la temeraria facilidad con la que Gallardo prejuzga: en dos segundos llegó a la conclusión de que la cancelación motivo de la queja sería por intereses inconfesables del juez, y que por lo tanto debería excusarse. (Días más tarde informó el STJE que se debió a un problema de salud).
En una primera aproximación, el incidente conduce inercialmente hacia la parte anecdótica que nos confirma y reconfirma que tenemos un gobernador lastimosamente impreparado, un mandatario cuya ignorancia de lo más elemental en materia jurídica o administrativa, con todo y su título de abogado, comienza a ser legendaria. Pero no es eso lo que hoy nos interesa destacar. Mientras John Locke y el barón de Montesquieu se revuelven en sus tumbas al ver que su concepción de la división de poderes el mandatario potosino la utiliza de papel del baño, y las constituciones federal y estatal junto con diversas leyes escurren lágrimas por el tormento al que las somete Gallardo Cardona, vayamos al otro enfoque.
La rapidez y ejecutividad con la que RGC respondió a la queja de la señora, sin duda será un aliciente para que otros ciudadanos con calvarios similares lo busquen donde se pueda para exponerle sus tribulaciones. Ya si vuelve a bailar jarabe tapatío sobre la separación de poderes establecida en nuestro andamiaje legal, será por su gusto y bajo su riesgo.
Pero ¿qué sucederá si el próximo ciudadano que espera de él esa misma celeridad y contundencia para resolverle sus pesares le expone que un tribunal colegiado de circuito difirió en su perjuicio un trámite cualquiera? Ni modo que vuelva a ordenarle a un ayudante que llame de inmediato a los magistrados federales correspondientes y les diga que “me” resuelvan de inmediato ese asunto y que se declaren incompetentes. Indudablemente que harían como que no oyeron o (después de horas de risa) con el lenguaje más educado posible, le dirían que vaya a ver si ya puso la marrana.
O imagínense ustedes que quien implora con lágrimas en los ojos el justiciero apoyo de Gallardo Cardona es un causante a quien el SAT no le quiere hacer un descuento en sus impuestos. ¿Ordenará le hablen al administrador regional o al propio jefe nacional para que les digan de su parte que atiendan el caso y le descuenten el 80 por ciento de lo que le cobran? Lo digo porque ya instalado en la omnipotencia no hay límite alguno.
Nadie medianamente informado desconoce el hecho de que las intromisiones del Poder Ejecutivo en el Judicial son frecuentes, para una cosa o para la otra, pero casi siempre son acciones discretas que cuidan las formas. Así de pronto, parecerá que ese cuidado es una forma de hipocresía. Puede que lo sea, pero también es una manera de evitar lances entre caricaturescos y patéticos como el del miércoles 26.
Luego de cinco días de estruendoso silencio, el lunes pasado la presidenta del Supremo Tribunal, doña Olga Regina García López, salió a decir algo que un estudiante de secundaria hubiera podido mejorar: que las relaciones entre los poderes son respetuosas y que no recibe órdenes del Ejecutivo. Lástima que se las hayan impartido en público, en medio de un enjambre de micrófonos y cámaras.
Por último, lo más ensordecedor y deprimente es todo este episodio es el silencio colectivo, particularmente de los sectores directamente involucrados: jueces, magistrados, abogados en lo individual, asociaciones de los mismos, academia, partidos de oposición, organismos de la sociedad civil, etcétera. Todos sordos, todos ciegos, todos mudos. Luego no se quejen.
LA IGLESIA SALTA A LA PALESTRA
Muy inusual, por la claridad de su mensaje, lo directo de su lenguaje y lo severo de algunos juicios de valor, el comunicado emitido el lunes pasado por la Conferencia del Episcopado Mexicano para hacer pública su oposición al proyecto de reforma electoral impulsada por la 4T, su partido Morena y el propio presidente Andrés Manuel López Obrador. Se trata, en lo sustantivo, de una defensa vigorosa del Instituto Nacional Electoral y del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
No es la primera vez que la CEM se pronuncia públicamente sobre algún tema de interés general, no necesariamente religioso, pero hasta donde la memoria nos alcanza hace muchos que no utilizaba un lenguaje tan claro y conceptos tan duros. Un buen amigo que sabe de esto nos decía que probablemente el documento que más se parece a éste que comentamos es uno que data de hace 36 años, cuando la jerarquía católica se pronunció en contra del fraude electoral cometido en Chihuahua en 1986.
A propósito del INE, el texto dice que “Se trata de una institución ciudadana que ha madurado gracias a su autonomía de los poderes políticos y, en estrecha relación con la ciudadanía y la pluralidad de los partidos políticos, ha permitido durante los últimos 25 años la realización de procesos electorales justos, equitativos, abiertos, transparentes y confiables”.
Refiriéndose también al TEPJF, los obispos mexicanos afirman que desde su fundación el principal fruto fue que el gobierno dejó de ser juez y parte en los comicios electorales, y comenzó la transición a la democracia…”.
Hasta aquí, todavía el tono es comedido. Lo más duro comienza líneas adelante: “Expresamos nuestra franca preocupación, al igual que muchos ciudadanos e instituciones de la sociedad civil -y de las mismas organizaciones políticas-, por el impulso que se da a una Reforma Constitucional en materia electoral, por iniciativa del Ejecutivo Federal, que está en proceso en la Cámara de Diputados y que, por su orientación y motivos, es claramente regresiva; más aún constituye un agravio a la vida democrática del país…” (los subrayados son nuestros).
Luego de afirmar que nadie tiene derecho a impulsar reformas que eliminen o comprometan la fortaleza de las instituciones, los obispos lanzan una pedrada con destinatario inconfundible: “La sola pretensión de hacerlo pone en entredicho la calidad moral de quienes la impulsan” (el énfasis es nuestro).
Concluyen los firmantes: “No pongamos en riesgo la estabilidad y la gobernabilidad democrática del país” (el énfasis corresponde al original).
Estos no son vientos que auguren algo bueno. La gran pregunta es si este documento fue el último y mayor lance de la jerarquía católica o si es el inicio de una escalada que, de ser el caso, puede conducir a aguas muy turbulentas.
Un día después el Consejo Coordinador Empresarial, cúpula de los organismos cupulares del sector privado, expidieron un comunicado sobre el mismo tema y en el mismo sentido, pero mucho más moderado.
Pareciera, y ojalá quede solo en eso, que nos encaminamos a una polarización cada vez más grave y peligrosa.
COMPRIMIDAS
Quienes afirman que el miércoles de la semana anterior nos visitó el secretario de Gobernación, están en un error. Quien anduvo por aquí fue uno de los aspirantes a la candidatura presidencial de Morena para el 2024, y se condujo en consecuencia. Incluido desentenderse de la historia real de sus anfitriones y contarnos lacrimosas historias de superación personal. Lo que hacen las ganas de ser.
O está muy canijo el pleito o son cuates pero se llevan fuerte. Nos referimos a Lupe Uñas Largas y a José Luis el honestísimo Ruiz Contreras, luego de que este último, ahí como no queriendo, deslizó que una línea de investigación en el homicidio del exalcalde de Ébano era la Ecuación Corrupta, de la cual el otro fue miembro conspicuo. Por cierto, les guste o no a los interesados, la Ecuación Corrupta es parte de la Herencia Maldita. Nomás que se hacen.
El caso del nuevamente secretario del Ayuntamiento de Soledad, Ernesto Barajas Ábrego, es digno de una narración épica. Luego de ocupar hace años ese mismo cargo ascendió a desempeñarlo en el Ayuntamiento de la Capital y al inicio del sexenio Gallardo Cardona lo designó secretario de Educación, uno de los puestos más relevantes del gabinete. Duró pocos meses y fue brutalmente degradado a director (de área) de la Comisión Estatal de Fortalecimiento Institucional Municipal, de donde recién fue llamado para volver a ser segundo de a bordo en el vecino municipio. Y el desdichado que hasta un doctorado patito en materia educativa se consiguió. Hay una interesante teoría de por qué regresó a Chole, pero la dejamos para otro día.
El triunfo de Lula en Brasil, por apretado que haya sido, confirma que en política no hay ni victorias ni derrotas para siempre. Luego de que su sucesora fuera defenestrada y él mismo perrunamente perseguido hasta encarcelarlo por 20 meses, ahí está otra vez.
Hasta el próximo jueves.



