Son avatares de la política en su versión más cruda, la de la lucha por el poder: una noche te vas a la cama meditando sobre qué debes hacer para alcanzar la cumbre y horas después te levantas pensando qué hacer para evitar que te arrastren al abismo.
En torno a los recientes acontecimientos y revelaciones periodísticas que tienen como protagonista a Ricardo Gallardo Cardona, hay dos premisas que creo deberíamos tener claras: primera, es necesario hacer el esfuerzo de ver el fenómeno en su conjunto y, segunda, sin la alianza con Morena el proyecto gallardista para hacerse de la gubernatura potosina son fuegos fatuos. RGC trae en su bolsillo desde hace meses la candidatura del partido Verde, pero no le alcanza. Requiere el apoyo morenista que tendría que aportarle entre las tres cuartas y las cuatro quintas partes de los votos necesarios para ganar las elecciones del año próximo.
¿A qué me refiero cuando hablo del fenómeno en su conjunto? Sin que sea una lista exhaustiva, hay cuando menos cinco acontecimientos de fechas recientes que en mi opinión tienen relación entre sí y apuntan en un mismo sentido. No digo que respondan a una acción coordinada ni en sus orígenes ni en su momentum. Es más, no creo que exista tal coordinación u origen común, pero se trataría en todo caso, como el título de aquella película de Jim Carrey, de Una Serie de Eventos Desafortunados:
Después de año y medio de preparación meticulosa, dando cumplimiento a todos y cada uno de los pasos estatutarios y legales para evitar que por cualquier descuido procedimental las cosas se pudieran revertir en un litigio, la dirigencia nacional del PRD expulsó de sus comités estatal y municipal a los conspicuos gallardistas Ignacio Segura Morquecho y Ernesto Barajas Ábrego. Políticamente, la remoción en sí misma no significa gran cosa, salvo porque llegó acompañado del anuncio de auditorías para conocer ruta y destino de unos 25 millones de pesos del financiamiento público. Las auditorías están por comenzar, y sus resultados estarían anunciándose en los críticos momentos de postulación de candidatos.
El 8 de este mes, el veterano periodista Raúl Rodríguez Cortés, columnista de El Universal, conductor de espacios informativos en Televisa y dos veces Premio Nacional de Periodismo, publicó en unos pocos renglones que “Todavía sin concretarse comenzó a hacer agua la eventual alianza Morena-Verde para postular al diputado federal Ricardo El Pollo Gallardo Cardona como su candidato al gobierno de SLP. Resulta que el SAT demandó y persigue a El Pollo por evasión de impuestos por más de nueve millones de pesos”. Añadió que no es la primera vez que RGC tiene problemas con la justicia, recordando sus problemas cuando fue alcalde de Soledad, y finaliza comentando que esto “le abre más espacio” a Xavier Nava Palacios, en espera de ver que decide Esteban Moctezuma Barragán.
Gallardo Cardona reaccionó de inmediato con un airado desmentido, mediante el cual no solo negó las acusaciones sino que le exigió al periodista pruebas de la supuesta demanda de evasión fiscal, “como es regla del rigor periodístico”. Mejor no lo hubiera hecho: Rodríguez Cortés dedicó integra su siguiente columna, viernes 10, a dar santo y seña de la demanda, que data del 2014, y el complejo camino que ha seguido en la Fiscalía General de la República y en distintos tribunales federales. En este tema concreto llama mucho la atención que Gallardo Cardona ha ganado litigios tanto en la FGR (donde incluso consiguió una declaratoria de “No Ejercicio de la Acción Penal”, ya en este sexenio) como en algunos juzgados de Distrito, pero el SAT no lo suelta y a través de la Procuraduría Fiscal de la Federación consiguió que se revirtiera el no ejercicio de la acción penal y actualmente el asunto se está procesando en un tribunal federal.
Rodríguez Cortés, evidentemente molesto por el tono intimidatorio del desmentido y como diciendo “ándale pues”, ubica el inicio del asunto de la evasión fiscal en momentos previos la captura y encarcelamiento de Gallardo Cardona, por lo que trae a cuenta esa otra historia, y encaja más el puñal al poner en negro sobre blanco que RGC salió de la cárcel “gracias al apoyo del entonces secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y su muy cercano exdelegado de la SCT en el estado, César García Coronado, apodado El Rey del Moche” (Nomás le faltó decir de a cómo fue el favor).
El pasado viernes 24, el presidente nacional de Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar, dió una conferencia de prensa en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, en la que afirmó que la militancia de su partido “no quiere una alianza con el Verde Ecologista”. De acuerdo a la crónica publicada por La Jornada, el dirigente morenista añadió que “en algunos estados de plano nadie quiere ir con el PVEM. En la mayoría de los casos la gente no quiere alianzas con el PVEM”, y luego añadió que “ni la militancia ni la ciudadanía ve muy bien esa alianza, pero debemos esperar al debate, aunque lo vemos muy complicado”.
Por supuesto que falta tiempo -cada vez menos- para que estas cosas estén totalmente decididas, pero por ahora no parece que en el partido mayoritario se mueran de ganas por hacer alianzas con el Verde. En este terreno en particular, va a tener mucho peso la nueva dirigencia nacional morenista, que según el Tribunal Electoral debe elegirse en agosto. Si gana Mario Delgado, eso ayudaría al proyecto Gallardista, pero si se va por otro lado, baja la cortina y vámonos.
Salvador García Soto es otro viejo periodista chilango con buenas fuentes de información y credibilidad. El lunes pasado dio una fuerte sacudida al escenario político local al publicar en su columna de El Universal, con amplitud, que “Una denuncia de la Unidad de Inteligencia Financiera presentada ante la Fiscalía General de la República, acusa al diputado federal Ricardo Gallardo Cardona, del Partido Verde Ecologista de México y excoordinador del PRD en la Cámara de Diputados hasta febrero del 2019, de delitos de delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita porque ‘está vinculado con el grupo criminal de Los Zetas’, además de que cuando fue alcalde del municipio de Soledad de Graciano Sánchez, en San Luis Potosí, desvió recursos públicos por medio de pagos a empresas con las que están vinculados él y su familia…”. Y por ahí sigue el extenso texto. Con abundancia de datos, nombres de empresas, de posibles cómplices y sumas de dinero, se involucra a Ricardo Gallardo Juárez y a otros integrantes de la familia Gallardo Cardona.
El tercer párrafo de la colaboración de García Soto inicia señalando que “De acuerdo a un resumen de la denuncia, a la que tuvo acceso esta columna”. Si como él mismo indica, esa denuncia fue formulada por la UIF y presentada a la FGR, solamente esas dos instituciones deben tener copia de la misma, salvo que ya este judicializada, en cuyo caso sería conocida también por algún juzgado federal. Esto lo comento por algo que señalaré más adelante.
Un día después, el martes, García Soto vuelve sobre el tema, retomando el de la evasión fiscal detallado dos semanas antes por Rodríguez Cortés, también con abundantes detalles, incluidos números de expedientes y fechas. Lo más novedoso de esta segunda columna es que su autor precisa que su contenido (y se infiere que también el de la anterior) se inscribe “en el contexto de la disputa por la gubernatura de San Luis Potosí”, por lo que a Gallardo Cardona le estarían “reviviendo antiguas denuncias que cuestionan su honestidad”. La más antigua sería la de evasión fiscal que data del 2014. Las otras tienen una temporalidad del 2015 al 2018 (algunas se refieren a operaciones de Gallardo Juárez en la alcaldía que ocupó de octubre del 2015 a septiembre del 2018).
Luego de advertir que “sin menoscabo de las denuncias oficiales y el curso que tomen”, el columnista indica que detrás de toda esta historia hay una “guerra política” por la gubernatura potosina. Añade que la eventual alianza PVEM-Morena que busca Gallardo Cardona “está condicionada a la decisión que tome el secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán”. Plantea luego que en tanto EMB se decide, la competencia está entre RGC y el alcalde Xavier Nava Palacios, “de quien se dice contrató los servicios del abogado Javier Coello Trejo para impulsar y retomar los antiguos expedientes judiciales en contra de Ricardo Gallardo…”.
Con fecha del lunes 27, o sea hace tres días, la columna institucional de El Sol de México que no tiene autor identificado, llamada A la Sombra, retoma en su esencia el tema de la denuncia de la Procuraduría Fiscal de la Federación contra Gallardo Cardona, por evasión fiscal. También con datos duros, incluido el nombre del alto funcionario de la Procuraduría Fiscal de la Federación que maneja el asunto. Y como no queriendo, de pasadita, le vuelven a recordar que en su pasado “ha enfrentado diversas acusaciones en su contra y como servidor publico está obligado a poner sobre la mesa sus ingresos y sus oportunas declaraciones fiscales.
Párrafos arriba dejé un comentario en el aire. En realidad son dos. Uno, que las filtraciones desacomedidas contra Gallardo Cardona no pueden haber salido de otros lugares que no sean la Procuraduría Fiscal de la Federación, la temible Unidad de Inteligencia Financiera (cuyo titular tiene acuerdo varias veces por semana en Palacio Nacional) y la Fiscalía General de la República. Dos, que si Xavier Nava es capaz de mover a favor de sus intereses políticos a esas tres instancias federales, a las dirigencias nacionales del PRD y de Morena, a dos columnistas de buen prestigio y muy leídos, y a la columna institucional de El Sol de México, pues va a estar muy canijo derrotarlo. Lo curioso es que también le ponen las cruces en el PAN. Esto se va a poner cada vez mejor. Digo.
(Ya muy avanzada esta columna me avisaron que había iniciado la rueda de prensa del PVEM en la Ciudad de México para defender a Gallardo Cardona, por lo que decidí dejar para la semana próxima cualquier comentario al respecto. Sin embargo, antes de enviar este texto a la redacción de Pulso le di un vistazo a la grabación, y no pude resistir la necesidad de comentar que sentí unas ganas inmensas de haber estado presente en ese evento, para darle un abrazo muy estrecho a RGC y decirle al oído “¡escupe el chicle, Pollito, o ponte el delantal y tráete el metate!” También me hubiera gustado decirle “no madrees periodistas, recuerda que son una especie inextinguible”. Otra vez será).
Hasta el próximo jueves.

