Puro protagonismo
No le ha de haber caído muy en gracia al gobernador la manifestación que el Sindicato independiente de trabajadores de gobierno del estado (SITGE) montó el día de ayer en el acceso a la planta de BMW, previa a la visita del presidente de la República. Si bien, López Obrador no hizo mayores aspavientos y sólo se concretó a saludar a los manifestantes, son detalles que para él no pasan desapercibidos; quizá en el momento no hubo cuestionamientos pero es más que evidente que ya conoció el asunto del Seguro Social.
Este tema que ha sido el de mayor vigencia en las últimas semanas, se suma al de la violenta inseguridad que asola no sólo a los municipios sino también a la ciudad capital y que al parecer es el talón de Aquiles de la administración estatal. Con herencia maldita o sin ella “ya se nota” que el problema va para largo; los cuerpos de seguridad estatales y federales no sólo son insuficientes, sino también incapaces para resguardar a la ciudadanía y someter a la delincuencia.
Apenas el martes 21 de enero, al presentarse lo que el gobernador llamó Semáforo estatal de rendimiento gubernamental (señalado como el nuevo modelo público de evaluación a dependencias gubernamentales y que no es otra cosa más que una gráfica que maneja cuatro colores) se observaba en éste que la Secretaría de Seguridad y protección ciudadana, se presenta en color verde, es decir entre las mejores evaluadas o, en términos del propio semáforo, con un rendimiento alto. La realidad es que pocos potosinos estaremos de acuerdo con esa calificación a modo producto del maquillaje gubernamental.
Cinco días después de dar a conocer los flamantes resultados, una balacera dirigida a algunos centros nocturnos de la carretera 57, dejó como saldo una mujer muerta (propietaria de alguno de estos negocios) y el levantón de trabajadores de los mismos negocios. Luego, la madrugada del 28, un enfrenamiento a balazos en el municipio de Cárdenas mantuvo a la población con el alma en un hilo por cerca de 40 minutos. La angustia y la zozobra se vuelven permanentes, la ausencia de garantías obliga a buscar otras formas de salvaguarda, como el director de una escuela pública de aquel municipio que decidió suspender clases.
Tras los hechos y frente a medios de comunicación, la reacción del gobernador fue inverosímil: en el primer caso, arremetió contra las fuerzas municipales de los municipios de San Luis y Soledad, enfatizando su ineficiencia y cuestionando malévolamente el uso de los recursos, mientras llenaba de elogios a la policía estatal; en el segundo caso, lleno de rabia llamó protagónico al director que se atrevió a buscar la seguridad de sus estudiantes y amenazó con sancionarlo. ¿Con qué derecho actúa así el profesor?, el único que tiene derecho a ser protagónico es el gobernador.
Si bien, el militar titular de la Secretaría de Seguridad aseguró que unos cuantos balazos no ameritaban que el director de la escuela tomara esa resolución, ya que garantizó que no le iba a pasar nada a la población, habría que preguntarle ante cuál notario público firmaría ese compromiso, porque es más que evidente que en el momento que se desate una nueva balacera, ni sus estrellas ni sus garantías van a proteger a la población que quede ahí atrapada. ¿Esas garantías no aplicaban para la dueña del antro?
¿Qué es lo que molesta al gobernador y desata sus iras? Que se evidencie la inseguridad y la falta de coordinación entre dependencias (si no hay que ver al secretario de Educación primero diciendo que sí y después que siempre no) y que la ciudadanía se dé cuenta que tanto la Guardia Civil como su semáforo de rendimiento son una auténtica tomada de pelo.
Mientras tanto, piensa en comprar automóviles Camaro y Mustang para utilizarlos como patrullas en la división de carreteras, que según el mismo gobernador dijo, no tendrán ninguna facultad más que lucir en las carreteras del estado. Es decir, serán costosos edecanes del asfalto.
En este contexto, la propuesta del diputado Juan Francisco Aguilar Cambio de sustituir al delegado de la PGR, es una sugerencia bastante sensata, razonado y que por sentido común el gobernador y su secretario general debieron poner en práctica hace bastante tiempo. La propuesta, sin embargo, no tendrá eco; lo que menos quieren es tener trato cercano con el fiscal Gertz, no vaya siendo que lo incomoden y, con todo y su aletargamiento, le activen ciertos recuerdos.
Por cierto, ¿por qué mejor en vez de andar organizando una nueva marcha para defender al INE, no organizan una para protestar por la falta de seguridad en el estado?



