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Qatar: cero tolerancia

Por Francisco Salazar Soni

Diciembre 08, 2022 03:00 a.m.

A

Ayna al shurta?

¿Dónde queda la policía?

Para los latinoamericanos proclives a que su conducta no esté regida por casi nada de normas, debe ser difícil estar en Qatar.  

Un país de casi tres millones de habitantes en un sistema monárquico que se dirige por la Sharia, la ley musulmana también reconocida como la ley islámica que recoge toda una serie de mandamientos de Alá en lo concerniente a la conducta humana, por cierto, primer elemento de la teoría del delito.

El Emir es el jefe de Estado y de las Fuerzas Armada y de todo el entramado de la seguridad pública, así, como de la polémica policía moral (Gasht-e-Ershad) que significa: patrullas de orientación. La policía moral viene a hacer una especie de autoridad que infracciona aquello que atenta contra la moral islámica, velan que se cumplan las normas del pudor de hombres y mujeres principalmente. 

Son los encargados de revisar el estricto código del vestir, o sea, que todas las mujeres usen velo, que prohíbe el uso de pantalones ajustados, jeans roídos, colores “chillantes” diría mi abuela, las rodillas no se deben de mostrar, no debe usarse maquillaje ni oír música en sus automóviles, entre otras linduras.

Las puestas a disposición ante un juez calificador moral de la policía moral, son muy variadas: Pistear en la calle $806 euros o prisión, la infidelidad son siete años de cárcel, drogarse $806 euros y la deportación inmediata, tirar basura en la calle $2,685 euros, si se incumplen los códigos de vestimenta, para los extranjeros es la prohibición de asistir a los estadios de futbol, hacer señas y gestos obscenos $805 euros y hasta seis años de prisión, y no se tolera la homosexualidad que se castiga de unos a tres años de prisión.

Se supone que para este mundial se contrató a más policías morales, llegando a un “Estado de Fuerza” de casi ocho mil efectivos encubiertos y sin uniforme con la potestad de amonestar por simple “sospechosísmo”, versión Santiago Creel, la de imponer multas y detener, así como de llevar a los supuestos infractores a los “Centros de Reeducación”. En Qatar sencillamente es multa, prisión y flagelaciones, en ese orden. 

Otro tema en Qatar son los Derechos LGBT, que desde los propios marcos jurídicos los discriminan, como el propio Código Penal que tipifica como delito diversos actos sexuales consentidos entre personas del mismo sexo, y establece posibles penas de cárcel para toda persona que “impulse o induzca o incite a un varón, por cualquier medio, a cometer un acto de sodomía o licencioso”. De igual modo, establece sanciones para toda persona que “induzca o incite a un hombre o una mujer, por cualquier medio, a cometer actos contrarios a la moral o que sean ilegítimos”. Las mujeres transgénero que llegan a ser descubiertas y detenidas tienen la obligación de asistir a sesiones de terapia de conversión, para dejarlas en libertad.  

TAPANCO: Qatar y los Derechos de las mujeres: Las mujeres siguen soportando la discriminación tanto en la ley como en la práctica. En razón del famoso sistema de tutela, donde las mujeres necesitan el permiso de su tutor masculino —por lo general, su esposo, padre, hermano, abuelo o tío— para contraer matrimonio, estudiar en el extranjero con becas del gobierno, para ejercer empleos públicos, viajar a otros países (si tienen menos de 25 años), y acceder a la atención de la salud reproductiva.

El derecho de familia excluye a las mujeres, que tienen más dificultades para consentir al divorcio y desventajas económicas más graves si lo hacen. Las mujeres no tienen protección adecuada contra la violencia de género, física, familiar, sexual, psicológica, económica y emocional. 

@franciscosoni