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Que se lo saque el Congreso

Por Óscar G. Chávez

Febrero 11, 2023 03:00 a.m.

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Resultó asunto de controversia que el presidente de la Cámara de diputados, Santiago Creel Miranda, impidiera el primero de febrero acceso a una escolta de militares armados al Salón de sesiones, para realizar los actos protocolarios de honores a la bandera con motivo de la instalación del Congreso. La presencia de personal armado dentro del recinto no está permitida según reglamento del propio órgano legislativo. 

“Si quieren desplegar fuerza armada lo pueden hacer en otros espacios, no en el espacio del parlamento…”, precisó el legislador. La cosa no pasó a mayores y los honores se realizaron en el vestíbulo del Palacio legislativo.  

Más allá de los centrados argumentos del legislador panista y de los esquizoides, como Gabriel Cuadri, que se desgañitaban augurando la inminencia de un golpe militar, las voces –principalmente de la oposición– vertidas en apoyo de Creel, pugnaban por la defensa de la división de poderes y del riesgo que representaba la presencia de militares armados (cuya comandancia suprema recae en el titular del Ejecutivo) dentro de esa Soberanía.

Días después, en el acto conmemorativo de la promulgación de la Constitución, realizado en el teatro La República, de la ciudad de Querétaro, la ministro presidente de la Suprema corte de justicia de la Nación, Norma Piña, no se puso de pie al momento del ingreso del presidente de la República, rompiendo con ello el protocolo acostumbrado. 

Si bien, no sabemos los motivos reales que tuvo la ministro para permanecer sentada y que lo mismo pudo ser un calambre, se le entumió el sacro iliaco, tuvo un engarrotamiento, una incipiente diarrea o simplemente por una desconexión momentánea que le hizo migrar hacia un estado alterno de conciencia (como quien dice estaba en la lela), los afines al presidente encabezados por su vocero, manifestaron indignación por el sacrilegio, mientras que los opositores acicateados por un cada vez más enmariguanado Vicente Fox, vitoreaban el hecho al tiempo que lo señalaban como un acto de la liturgia no escrita encaminado a recordar la separación de poderes. En ese contexto, y a propósito de los lenguajes no escritos, en el mismo acto el presidente prefirió tener cerca a los militares y distantes  a los titulares de los otros dos poderes. 

Aterricemos en San Luis Potosí donde, tomando como marco referencial los hechos anteriores, por los cuales podemos ver que –con todo y la desmedida carrilla mediante la verborrea presidencial– existe una división de poderes, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona en el asunto de la municipalización de Villa de Pozos, sentencia: “le vamos a exigir al Congreso que lo saque, ya se cumplió con la meta de las firmas, para que ellos ya puedan declarar a Villa de Pozos como el municipio número 59.” 

Nada nuevo, ni la municipalización ni las exigencias al Congreso, éste –ya quedó demostrado– es una dependencia más del Ejecutivo, en el que los legisladores no son más que empleados a los que se les da el trato de mozos de cuadra. Habrá, sin restar mérito, algunas voces (las menos) que disienten, pero sus aportes –cuando los hay– no tienen mayor trascendencia, el servilismo es lo de hoy. 

Curiosamente, y guardando toda proporción con el ámbito federal, la presidenta del Supremo tribunal de justicia (STJ) Manuela García Cázares, con todo y su sonrisa desde un inicio de una manera si bien diplomática pero directa, al recordarle al gobernador el adeudo millonario que mantienen con el STJ, marcó sana y respetuosa distancia. Las cosas no serían como antes cuando ya el gobernador decidía a qué, a quién y en el horario que debería atender la anterior presidente del poder judicial. 

Mientras tanto, J. Guadalupe Torres, secretario general de Gobierno anuncia la próxima presentación de la iniciativa para castración química (ande usted a saber qué entienden por esto, igual y lo expedito del asunto les invite a usar ácido muriático) a violadores. A qué niveles de abyección se ha llegado cuando un abogado (que dicen, como tal gozaba de cierto prestigio) y que se supone conoce de leyes, se presta para estas bufonadas. Ya no nos preguntemos si en realidad se presentará la iniciativa, lo preocupante sería que el Congreso la apruebe.

Gracias por la lectura. Atentos a las redes sociales de los nuevos ricos (de general de Gobierno para abajo) que seguro presumirán su asistencia a la edición 57 del Súper tazón. Ya se nota.