Regalo

Buscar el porqué de la vida o el significado de la muerte en ocasiones es una obsesión y para otros un tema inexistente. 

Asistir al funeral de un hermano es como entrar en un pozo de agua fría. Un sentimiento de desplome, una gravedad tan fuerte que no cabe en ningún pecho o corazón. Recibir la noticia es tumbarse en la incredulidad sabiendo imposible una equivocación de ese grado, mientras la cabeza voltea en la dirección contraria de las piernas y del encuentro ineludible.  Se llega en ese trastorno al ritual, ignorando si las correcciones familiares son el mejor camino en el instante en el que se llega al final de mismo.

La vida a veces toma estos atajos que nos sorprenden y nos dejan atónitos por días y semanas buceando entre la rutina diaria y la ausencia definitiva de una extensión de nuestra piel, nuestros brazos, nuestros gestos y tonos de voz. Y nos quedamos mirando a la nada sin atinar o desatinar, en un paroxismo invisible que los demás traducen en shock de tristeza y asombro.

Tere se fue sin aviso dejando su huella en mucha gente de manera diversa y quizá hasta controvertida. La despedimos en una ceremonia que aún no alcanzo a saber si le hubiera gustado, quizá porque nunca creímos necesario hablar de un futuro que ya no habitarámos con nuestros cuerpos y nuestras voces. Como muchos o como todos y sin pensar, nunca pensamos en las cuestiones prácticas del momento post-mortum, por ejemplo: quién cuidará al perro y al gato y qué decidirán sobre mis restos.

Ignoro si antes o después de empezar a envejecer, conviene "poner orden" a nuestros asuntos y dejar algo similar a una ruta de evacuación que aligere la pena de lo que de por sí, será penoso para quien nos sobreviva. No sé si como integrante de esta cultura en la que las calaveras son comestibles y el pan celebra la mortandad, somos un tanto desentendidos del tema, ya sea por cobardes o por lo que en este país llamamos flojera, palabra  en la que caben tantas cosas.

Mas dicho sea de paso, la muerte es algo que se asoma de forma innevitable; viene en el combo con la vida que se nos da como regalo y un día cualquiera, como llegamos nos iremos.

Descansa en paz Tere, gracias por coincidir y dejarnos a través de tu vida, tu estilo y tu cariño, una lección por aprender y repasar todos los días hasta que nos volvamos a encontrar.