Remedio en verso
¿Cuál es el pensamiento que predomina hoy en tu cabeza: la guerra en Israel, la postura de México ante esto, el ciclón en las costas del Pacífico, la situación de los aeropuertos, tu salud, tu trabajo, el calentamiento global, tu pedicure, la cita para el botox, tu entrenamiento, las elecciones del 2024, la flotación del dólar, los inmigrantes, las remesas, la municipalización de Pozos, el Verde y Morena rumbo al 24, el nuevo secretario de Cultura del Estado, el no tan estrenado secretario de Turismo, la salida posible del secretario de Desarrollo económico, las narco elecciones, el reclutamiento de los cárteles, la inflación y el costo de la vida, la pérdida de la enseñanza de la escritura a mano reemplazada por las tablets y los celulares, la celulitis en tus piernas, el jugo verde por la mañana, la mensualidad del coche, la hipoteca y la renta, las colegiaturas, las ventas, la falta de empleo?
¿Algo de lo anterior está bajo tu control: ¿qué sí y qué no?
Me fui a buscar el otro lado de la vida a otra parte: consulté con la “doctora juguete” y me puso a pintar utopías y a jugar con el lodo.
Me fui a preguntarle al bebé de la casa y me enseñó a hacer trompetillas y a cantar canciones de cuna.
Me detuve con el artesano que vende paja y me invitó a urdir el mimbre para formar canastos, tapetes y lámparas para alumbrar las sombras de mis días.
Detuve el coche y se acercó el del periódico y me regaló noticias que no se venden en los periódicos; me contó de las migas que da a las palomas y de la escoba que pasa en el camellón para dejar limpia la banqueta antes de marcharse, cada día.
Me encontré con las autoridades y quisieron comprar mi voluntad con promesas, pero les agradecí su tiempo pagado mis impuestos y los invité a pasear por las calles que no se mencionan en sus informes.
Como un último intento para terminar de expulsar “la opinión pública” de mi cerebro, leí poseía indistinta en los renglones de la pantalla. Entendí poco de lo que hablaban sus versos, pero disiparon el tumulto de murmullos y el sueño me envolvió en sus alas.
Se los dejo por si buscan el remedio para salir de las corrientes de las redes y sus supuestos “contenidos”.
TRES HAIKUS
Mitad del día,
el aleteo fugaz
recuerda el viento
Árbol de noche,
sólo lo deja mirar
la leve brisa
Al atardecer
el chirrido del grillo
detiene el tiempo
DOS TANKAS
Entre alba y día
la luz plateada inunda
patios con flores.
Bajo el aro de luna
la mirada renace
Con el sol de mar
el aire tembloroso
borra horizontes.
Mucho más que un desierto
de agua: espejo del cielo
(Por Alejandro Aurrecoechea Villela)




