Saldos de la COP 27
Pues se logró un turismo verde, aparentado de mucha preocupación ante la emergencia climática pero con pocos resultados.
Se calcula que unas 30.000 personas de todo el mundo han acudido a este exclusivo balneario egipcio a orillas del mar Rojo, situado en el extremo sur de la península del Sinaí.
La conferencia de este año ha sido denominada como “la COP de África”, para resaltar la grave situación que vive ese continente, una de las regiones más pobres del mundo, que ya está sufriendo los terribles impactos de la crisis climática.
Tras dos semanas de deliberaciones, ayer viernes concluyó la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático 2022. Esta cumbre —conocida como COP27— es un tratado en constante evolución que nunca se ha llegado a negociar completamente y que, se espera, garantizará algún día que todos los países reduzcan rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero para prevenir un cambio climático de consecuencias catastróficas.
En entrevista Nnimmo Bassey, un renombrado ambientalista nigeriano, expresó: “Esta no es una COP africana. África no está aquí. Las personas pobres que están sufriendo inundaciones, sequías y todo tipo de situaciones adversas no están aquí. No pueden pagar el costo que implica llegar hasta aquí y les sería difícil obtener una acreditación. No pueden pagar un alojamiento en esta ciudad que es principalmente para turistas. Esta es una COP totalmente exclusiva. Las otras COP eran también exclusivas, pero esta es súper exclusiva. Hemos permanecido aislados en una península, desconectados incluso del país en el que se supone que estamos”. Bassey calificó el propio proceso de la ONU para combatir la crisis climática como un proceso “perdido y dañado”. De verdad triste.
De igual forma Vanessa Nakate (la activista de Uganda que se hizo famosa por la discriminación que le hizo la agencia de noticias Associated Press al recortarla de una foto tomada junto a Greta Thunberg y otras jóvenes blancas en enero del 2020 en el Foro Económico Mundial de Davos que se desarrolló en Suiza y que obligó a dicha agencia a disculparse y mostrar la original) dijo: “Hay más de 600 lobistas de la industria de los combustibles fósiles en esta COP y, sin embargo, muchas comunidades y muchos activistas que están en la primera línea de la batalla contra la crisis climática no pudieron venir hasta aquí. […] Muchas comunidades no tienen la posibilidad de “adaptarse” a la crisis climática. No puedes adaptarte al hambre. No puedes adaptarte a la extinción”, continuó: “En mi opinión, esta cumbre realmente se convertiría en una COP africana si en ella se garantiza el establecimiento de un Fondo de Financiamiento de Pérdidas y Daños, se apoya una transición justa hacia las energías renovables y se aborda la pobreza energética que sufre el continente africano”.
La expresión “pérdidas y daños” denota los impactos climáticos devastadores que millones de personas ya están experimentando en los países pobres más afectados por la emergencia climática, que justamente son aquellos que menos han contribuido al aumento de la temperatura global.
Estos países en vías de desarrollo exigen que los países ricos, que son los principales contaminadores en términos históricos, cumplan con el compromiso que asumieron en el Acuerdo de París de 2015, o COP21, de aportar 100.000 millones de dólares al año a un fondo destinado a “la mitigación y la adaptación”.
El término “mitigación” refiere a las inversiones para proyectos destinados a reducir las emisiones, como la construcción de plantas de energía renovable. Por su parte, la “adaptación” implica la construcción de infraestructuras y capacidades para contrarrestar los impactos del cambio climático, por ejemplo, la edificación de diques para hacer frente a la subida del nivel del mar.
Hasta la fecha, los países más ricos del mundo se han negado a pagar por “pérdidas y daños”. “La palabra a la que ellos más temen es ‘solidaridad’”.
No perdamos la esperanza.
Delírium trémens.- Imperdible esta reflexión que circuló en redes: “El canciller Ebrard prometió que México reducirá en 35 por ciento la emisión de gases de invernadero para 2030. Dice que esto se logrará con proyectos como el Tren Maya, de diésel, y Sembrando Vida. Mientras tanto, el gobierno cierra instalaciones eólicas que ya funcionan y rechaza permiso para construir nuevas plantas de energía limpia.”
@luisglozano



