Semana Diabla
“Yo no vivo del que dirán,
yo vivo del me vale madres”.
Cita de tiempos presentes.
Las vacaciones de Semana Santa se están convirtiendo en puritita maldad endiablada. Centros turísticos, playas, carreteras, balnearios, ríos, restaurantes, etc., son ya espacios de alto riesgo, violencia e inseguridad.
El célebre y falso “Saldo Blanco” de Semana Santa ha pasado a convertirse en un “Parte de Guerra” sangriento. Dos hipótesis supongo que tienen que ver con ello.
Primero: Creo que les vale madres a los funcionarios públicos de todos los niveles, sin excepción, sus atribuciones y obligaciones. Todo aquel servidor público profesional, sabe y lo sabe bien, que en períodos vacacionales y máxime en Semana Santa y de Pascua, se trabaja.
Nada que -Me tomo jueves y viernes y estoy al tanto por celular por si me necesitan-. -Ni maíz paloma-. Se queda a trabajar todo el personal, al decir todos, son todos, desde el primer nivel jerárquico hasta el último. Y no se trata de quedarse chacoteando en las oficinas, es salir al terreno de la acción, arremangarse la camisa y a acalorarse en la calle con su personal, verificando los servicios que el personal de su institución debe hacer y que todo esté funcionando bien, como es de imaginarse, ya que así se planteó en un fanfarroneado y publicitado “Plan Operativo de Semana Santa 2023”.
Si los patrones se van de asueto, a la tropa entonces le vale madres. Sobre todo, en aquellas administraciones gubernamentales, en las que el titular es el que hace y deshace, sin delegar facultades (picha, corre y batea), y los que se quedan, ante un imprevisto, una emergencia, o un desastre, no tiene la más mínima idea de que hacer y si lo saben, no la ejecutan por miedo al patrón, simples “funcionarios” ornamentales.
Segundo: La inseguridad y la violencia extrema que ya no respeta ni los “días santos”, con un impacto mediático a nivel internacional por los hechos violentos en lugares turísticos y carreteras donde acontecieron, Acapulco, Cancún y San Luis Potosí.
La última línea de defensa: Las Fuerzas Armadas y la Guardia Nacional, simplemente están difuminadas ante la naturaleza de los conflictos violentos suscitados. Con una acción de inconstitucionalidad 137/2022 la SCJN invalidó lo relativo a la transferencia del “control operativo y administrativo” de la Guardia Nacional a la SEDENA, por lo tanto se quedan en -Modo de Espera-.
Por otra parte, la coordinación y la cooperación con Estados y Municipios está en franca depresión política, ya que muy pocas autoridades locales le atoran al “toro por los cuernos”, con sus ya de por sí mermadas capacidades y las federales viendo de lejitos.
TAPANCO: En las dos semanas de vacaciones, se cometieron 967 homicidios dolosos un promedio de 3.5 diarios, el dos y quince de abril fueron los más violentos con 80 y 91 homicidios. En San Luis Potosí se cometieron 21 homicidios un promedio de 1.3 diarios. Se robaron la friolera cantidad de 5,128 vehículos, 320 diariamente. Por cierto, San Luis Potosí ocupa el noveno lugar a nivel nacional en robo de vehículos con 29,818.
Si le cerramos lo que la ONG “Causa en Común”, define como Violencia Extrema: Un uso intencional de la fuerza física o poder para causar maltrato, desfiguración extrema o destrucción del cuerpo; causar la muerte de un alto número de personas; y/o causar la muerte de persona vulnerables o de interés político. El panorama vacacional se complica aún más.
Dos hipótesis que parecen ser un lastre, indolencia en el ejercicio del servicio público y tiempos violentos verosímiles.
@franciscosoni



