Sin Ruta Verde
¿A más de 500 días sin agenda verde en la actual administración y un color rojo de la SEGAM en el Semáforo Estatal de Rendimiento, tal parece vaticinarse que no se podrán concretar objetivos estratégicos de política pública en materia ambiental, por lo que los potosinos padeceremos la indolencia de inexpertos ecologistas dando continuidad a la HERENCIA MALDITA ECOLOGICA que inicio Toranzo, continuó Carreras y ahora fomenta Ricardo Gallardo.
Por ello me permití recuperar mis opiniones anteriores plasmadas en varias columnas Quintaesencia que siguen teniendo total vigencia.
Primero debemos tener claro que transformar el presente para reverdecer el futuro no es un trabajo que pueda realizarse a la deriva. Trabajar en un San Luis Sustentable es una tarea en la cual podemos y debemos involucrarnos, creando la mancuerna Gobierno - Sociedad.
Recordemos que el Acuerdo de Escazú -que este gobierno debe respetar- tiene como objetivo garantizar la implementación plena y efectiva de los derechos de acceso a la información ambiental, participación pública en los procesos de toma de decisiones ambientales y acceso a la justicia en asuntos ambientales, así como la creación y el fortalecimiento de las capacidades y la cooperación, contribuyendo a la protección del derecho de cada persona, de las generaciones presentes y futuras, a vivir en un ambiente sano y a su desarrollo sostenible.
El tema verde de nuestro territorio debe formar base de los tópicos fundamentales pues como lo hemos expresado siempre, sin medio ambiente no hay salud, ni economía equilibrada, mucho menos calidad de vida para los gobernados.
La Agenda Ambiental es definida como “un instrumento de resolución de la gestión ambiental”, los problemas son transformados en objetivos generales y específicos. Esa definición requiere trabajo multidisciplinario atendiendo a que los problemas ambientales no son aislados y demanda procesos participativos. Lo ambiental, como otros grandes problemas de la sociedad, no puede desconocer la multiplicidad de actores, miradas e intereses.
Debemos destacar que desde una visión apegada a los derechos en este punto se involucra al gobierno como actor responsable de las acciones y a la ciudadanía como co-partícipe, como lo marcan los diversos acuerdos internacionales.
Es por esto que más que una crítica sin sentido, “nuestro principal interés en este tema es el trabajo conjunto para dejar a las futuras generaciones un San Luis de calidad en todos los sentidos”.
Aquí se ha explicado que esta herramienta permite la radiografía ecológica de nuestro Estado, y contestar preguntas tan obvias, como:
1.- ¿Cuáles son nuestros problemas ecológicos?
2.- ¿Hacia dónde queremos ir en términos ambientales?
3.- ¿Qué estamos haciendo hoy y qué estaremos haciendo (corto, mediano y largo plazo) en esa dirección?
4.- ¿Cuánto hemos avanzado?
5.- ¿Quién lo hará y con qué?
De forma tal que actúa como brújula permitiendo a los ciudadanos y a las Instituciones observar las coordenadas en materia ambiental.
Desatender la política con matices ecologistas coloca en condiciones de vulnerabilidad a la población más frágil pues al exponerlos a los efectos colaterales de una naturaleza degradada, al desproveerlos de sus sustentos de vida, y al dejarlos indemnes ante fenómenos como el cambio climático, la pérdida de la biodiversidad, la desertificación y otros fenómenos derivados de la crisis ambiental, estamos gobernando de manera injusta. Consideremos que sin justicia ambiental no hay justicia social.
No sólo se desatiende el medio ambiente, sino que NO se entiende porque ahora este “GOBIERNO ECOLOGISTA” permite (como lo hicieron los anteriores) que en nuestro San Luis se privilegien o toleren actividades contaminantes, que saquean nuestro territorio, contaminan el agua, aire y tierra, y además de arrasar con la naturaleza.
Parece que esta administración también olvidó que tener un entorno sano puede generar una cadena de situaciones buenas: estándares aceptables de vida, salud estable, economía próspera y entradas económicas sostenibles, por ejemplo el eco-turismo o las energías renovables.
Aquí hemos tratado acerca de la “ecogubernamentalidad”, que tiene como objetivo producir sujetos ambientales a través de discursos que se internalizan y apropian, repercutiendo en lo que hacemos, pensamos y decimos.
La próxima vez que cualquier servidor público se pregunte ¿Quién o qué es el responsable del cambio climático? Yo sugeriría que la respuesta fuera “Somos todos”. Esta idea hace ver que esto es un problema colectivo.
El “deber” es cambiar nuestros hábitos; ser “buenos” con el medioambiente, así que para concluir decimos que gobernar cubriendo eficazmente el particular es un arte sofisticado que ninguna administración ha logrado satisfacer hasta ahora.
La degradación ambiental es incompatible con la vida digna que todos los potosinos merecen por lo que esperamos que el Gobernador y su Gabinete se comprometan por realizar acciones efectivas.
Tenemos un panorama con muchas debilidades pues la administración gallardista no tiene una idea clara de cómo empezar a actuar, necesitamos ideas concretas, el porvenir ecológico de nuestro San Luis debe ser una meta planeada.
Delírium trémens.- Hemos tenido varios días con mal y muy mala calidad del aire en la ZM de SLP y la SEGAM no hace nada; sabrá que existe un Programa de Contingencias Ambientales Atmosféricas del Estado de San Luis Potosí. .
@luisglozano



