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Tiempos bárbaros

Por Francisco Salazar Soni

Febrero 09, 2023 03:00 a.m.

A

¿Quién es? -Volví a preguntar-.

Un rencor vivo. -Me contestó él-.

“Pedro Páramo” Juan Rulfo.

Hace poco me invitaron a un debate sobre la criminalidad en México, la cuestión concreta era ¿Si podíamos considerarnos como un país en una guerra estacionaria? Le conteste, que ojalá estuviéramos en guerra, la actividad criminal es responsable de más muertes en el mundo que un conflicto armado y el terrorismo combinados. La oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito –UNODC-, elabora su estudio mundial sobre el homicidio y advierte, que a menos que la comunidad internacional tome medidas decisivas, las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible para reducir significativamente todas las formas de violencia y las tasas de mortalidad relacionadas para el 2030, no se alcanzarán. 

“Estos tiempos desasosiegan al filósofo, al jurista, al criminólogo, al hombre de Estado, acaso como nunca, la criminalidad, el delincuente y la pena”, señala el Maestro Sergio García Ramírez. Los primeros veintitrés años de este siglo, sin duda alguna, han sido una suerte de reconocernos como un pueblo bárbaro y violento. Jamás como ahora, los peligros, la incertidumbre, el miedo, el horror con el que viven millones de personas a lo largo y ancho del territorio mexicano por la inseguridad, han logrado que nos convirtamos en una suerte de pirinola: Todos ponemos, ponemos uno, ponemos dos y tomamos todo. 

¿Qué ponemos y que tómanos? Ponemos la vida, la libertad, el patrimonio y tomamos toda la verborrea de los políticos de que “bamos bien”, en materia de seguridad y justicia, y ahí nos quedamos.   

En México, durante 2021 el número de víctimas de delincuencia de 18 años y más se estimó en 22.1 millones de personas. La tasa de prevalencia delictiva fue de 24,207 víctimas por cada 100 mil habitantes, cifras estadísticamente superiores al 2020. En 2021, 29.0 % de los hogares del país tuvo, como mínimo, a una o uno de sus integrantes como víctima del delito, porcentaje estadísticamente mayor al de 2020. De los delitos, 93.2 % no tuvo una denuncia, o bien, la autoridad no inició una carpeta de investigación. A este subregistro se lo denomina cifra negra. Según datos del INEGI.

Ya hay enfermos de inseguridad, expertos en el comportamiento hablan de los sentimientos y miedos a ser víctimas de un delito que impactan en la salud a nivel físico y psicológico. En cualquiera de sus dos acepciones, objetiva y subjetiva, la inseguridad como sufrimiento directo del delito y la violencia y la otra como percepción de inseguridad, miedo, temor y desconfianza en las instituciones, respectivamente. Y de colofón, la calidad de vida de muchos mexicanos se va deteriorando. 

TAPANCO: ¿Qué hacer? Un gran pacto social, pero más allá de la simple preocupación por la inseguridad y marchas multitudinarias que más tardan en organizarlas que la misma sociedad en olvidarlas. Es que eso indica una “sociedad organizada”, organizar marchas no implica necesariamente un pacto social o una cruzada contra la inseguridad. La sociedad mexicana está dejando de ser funcional, ya que no es reconocida la inseguridad en su verdadera dimensión social. 

Esta distraída en la política, entre conservadores y liberales, en el 2024 y sus corcholatas, mientras, homicidios, desaparecidos, feminicidios y un larguísimo etcétera la carcome, hasta que un día llegue a la médula. 

Para Jacques Rousseau el soberano era el pueblo, que emerge del pacto social, y como cuerpo decreta la voluntad general manifestada en la ley.

@franciscosoni