logo pulso
PSL Logo

Torcido y frágil

Por Óscar G. Chávez

Diciembre 25, 2021 03:00 a.m.

El pasado sábado 18 en el Congreso del Estado se decidió, por unanimidad y a consecuencia del juicio político promovido contra el exalcalde de la capital, Xavier Nava Palacios, ocho regidores y la síndico, inhabilitarlos por diversos periodos que van de los cinco a los 18 años, según la gravedad respectiva de “hechos, acciones y omisiones”.

No resultaba difícil suponer hacia dónde irían los votos de los 27 legisladores; uno, sin embargo, se abstuvo por haber formado parte del Cabildo juzgado. El fondo era lo de menos, muchos fueron los agravios que Nava dejó a su paso por diputación federal, alcaldía y candidatura a la reelección; con todos los partidos había cuentas pendientes. 

Ya desde que se confirmó la llegada de Ricardo Gallardo Cardona a la gubernatura, se podía presumir que una de sus primeras acciones estaría encaminada a eliminar de la jugada política al otrora aliado del clan. Tampoco era necesario buscar algún motivo, madejas y hebras de dónde jalar abundaban, al igual que los interesados en estirarlas o prenderles fuego. 

El Frente Cívico Potosino como parapeto no fue buena idea, había que cortar la testa principal antes que la hidra opositora comenzara a multiplicarse; muy seguramente la embestida será temporal, porque sin lugar a duda la inhabilitación será impugnada y suspendida por la instancia federal  ya que el proceso tuvo fallas de origen. Vendrán otras acciones encaminadas a desaparecerlo como opositor; y lo desaparecerán. 

Muchos de la sin clase política y ciudadanos de cédula cuarta seguramente se alegran de la sanción impuesta al malagradecido y arrogante intento de opositor, y no es para menos; insisto, los agravios cometidos por Xavier Nava en todas las direcciones y en quien le fue posible son abundantes, pero lo preocupante es que en un futuro, cualquier forma de oposición, y opositor, será tratado de la misma manera. 

El Congreso se encuentra convertido en un Comité de Salud Pública sin criterio propio; es una masa informe que se irá moldeando al gusto del gobernador, aquí no habrá un Robespierre o un Danton que mediante razonados y encendidos artificios verbales, logren trastocar las conciencias de sus miembros; no existe razón en el actuar de los legisladores, todo se limita a cumplir los caprichos del gobernador.

Todo tiene un símil. La figura del gobernante se ve sólida, firme y robustecida en apariencia, tal como el enorme cono (que nos dijeron y pretenden hacer creer que es un pino navideño) que se levanta en la plaza Los Fundadores; pero al igual que éste, ésta se levanta forzada, sobre una estructura endeble que permite percibir su forma torcida, frágil en inicio y en final. 

Presentado como algo esplendoroso y sorprendente, que nunca antes se había observado en el entorno potosino, representa sin discusión alguna un atractivo para locales y visitantes, para detractores y simpatizantes, pero al final, su contrapeso estructural lo ejerce una cuerda amarilla de nailon, amarrada a uno de los postes del alumbrado público. Por haber sido erigido como una mera ocurrencia y sin propuesta analítica, carece de solidez en estructura y apoyo. 

Es una novedad, desde luego, acorde a la temporada y a lo que quieren ver las mayorías; espectáculo de ocasión, como todas las suertes circenses. Levantado en terreno riesgoso que amenaza constantemente con colapsar, sus contrapesos se encuentran anclados sin mayor seguridad que la que ofrece una piedra porosa como base. 

Gracias por la lectura. Feliz Navidad a quienes me hacen favor de leerme y feliz cumpleaños a mi querido amigo Jesús “Chito” Espinosa Díaz de León.