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Un aniversario distinto

Por Marco Iván Vargas Cuéllar

Enero 13, 2022 03:00 a.m.

A

Ha sido un aniversario distinto. El 10 de enero de 1923 el Congreso del Estado otorgó la autonomía universitaria a la hoy -Benemérita- Universidad Autónoma de San Luis Potosí, convirtiéndola en la primera institución de educación superior en el país en alcanzar este importante atributo social, legal y político. 

Otorgar autonomía a las Instituciones de educación superior en el país no es un asunto menor. Se trata de otorgarle a la sociedad la responsabilidad de hacerse cargo de una función fundamental para su propio desarrollo. Y no es que el gobierno no sea capaz de crear y sostener instituciones educativas que resulten benéficas para la sociedad a la que dice servir. Pero el estudio disciplinado de la historia -y de las instituciones- ha demostrado que la centralización del poder puede -insisto, puede- frenar el desarrollo institucional, la innovación y la autodeterminación que resulta tan necesaria cuando se trata de tomar decisiones que no respondan a intereses políticos, ideológicos o coyunturales.

No hace falta cavar profundo o ir demasiado lejos para imaginar los riesgos de la centralización o la concentración política de ciertas funciones o responsabilidades públicas que hoy corren a cargo de organismos constitucionales autónomos. Solo por mencionar algunos ejemplos paradigmáticos: ¿por qué resulta necesario que el Banco de México sea un organismo autónomo gobernado por un colegiado? ¿Por qué son necesario que en México las elecciones sean organizadas por institutos autónomos que no dependan orgánica ni jeráquicamente de los poderes del estado? ¿Qué es lo que justificó que hace unas décadas se crearan otros organismos como las comisiones de derechos humanos, las de garantías de acceso a la información pública o las auditorías superiores?. ¿qué pasaría si hoy centralizáramos esas responsabilidades a los gobiernos en turno?. Las políticas que otorgan estabilidad económica y financiera a un país; la organización de elecciones auténticas, libres e imparciales; la garantía y tutela de derechos fundamentales; la vigilancia del ejercicio de los recursos públicos.

John Ackerman escribió un libro titulado “Organismos autónomos y democracia. El caso de México” (2007) en donde sostiene una idea interesante: la creación de organismos constitucionales autónomos es resultado de coaliciones políticas amplias y plurales. Dicho de otra forma, son resultado de acuerdos políticos en contextos democráticos. Si lo pensamos un poco, el poder político siempre tiene constantes. Una de ellas es el apetito por la concentración del poder. Por lo que no sorprende que de tiempo en tiempo existan intentonas por desaparecer, presionar o capturar a las instituciones autónomas. La buena noticia es que la autonomía de estas instituciones está protegida por dos bastiones: el primero es el candado constitucional que exige coaliciones amplias para poder modificar estas configuraciones y, el más importante: las instituciones autónomas son patrimonio de la sociedad.

Hay quienes han entendido los riesgos políticos de intentar eliminar la autonomía de estas instituciones. En su lugar, han intentado la captura, esto es: colocar a personas leales a un sistema de intereses dentro de las posiciones de liderazgo de los organismos autónomos. Y, de forma más reciente: presionar y ahogar la capacidad operativa de estos organismos por medio de restricciones presupuestales. 

Ha sido un aniversario distinto, porque a pesar de que han pasado 99 años y las circunstancias políticas que dieron origen a la autonomía de nuestra máxima casa de estudios parecen ser distintas, en el fondo prevalece el asedio del control político. Déjeme ser claro. Esto no tiene que ver con los recientes conflictos en instituciones que hoy no son autónomas como el CIDE o la ENAH. Tampoco con las disputas entre el gobierno federal y el Instituto Nacional Electoral. La amenaza del control político puede relatarse desde hace décadas.

La Universidad Autónoma de San Luis Potosí ha justificado por décadas que su autonomía vale mucho más de lo que cuesta. Que ha beneficiado de manera incalculable a la sociedad potosina, que ha cumplido la función social que le ha sido encomendada. Y, con todo eso, al igual que con otros organismos autónomos en el Estado, hay a quien le molesta esta autonomía.

Twitter. @marcoivanvargas