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Verde que te quiero verde

Por Óscar G. Chávez

Junio 25, 2022 03:00 a.m.

A

Ricardo Gallardo, según lo que busca proyectar en sus redes sociales es un  católico ferviente y un asiduo lector, por lo que sería conveniente sugerirle que cuando sus múltiples ocupaciones de gobernante se lo permitieran, volviera sus atenciones al libro de Daniel y reparara en la estatua con pies de barro soñada por Nabucodonosor.  

El autoritarismo gubernamental por más férreo que pretenda ser y por más sólido que se muestre también es susceptible de fracturas, una muestra de ello fue evidente esta semana cuando el gobernador fue frenado, primero por el rechazo social ante una propuesta poco sólida y después por el recurso jurídico del amparo que acabó por detener un bodrio urbano. 

Desde el punto de vista social no  se puede hablar de una derrota o descalabro para Ricardo Gallardo, simplemente fue un recordatorio de que la sociedad a la que gobierna también puede responder a las ocurrencias sin soporte de su gobierno, de una manera organizada mediante la cual defenderán sus intereses como colectivo. 

Sin embargo, desde la percepción de lo político, sí se puede considerar un fuerte descalabro a la actitud megalómana y ocurrente del gobernador, no obstante siempre ha presumido contar con el apoyo general de los potosinos, en tanto quienes lo confrontan pertenecen a los grupos que han visto afectados sus intereses por haber hecho su modus vivendi de los jugosos negocios prodigados por la administración pública. 

La primera muestra de rechazo a los pocos días de haber iniciado su gobierno, aunque no tan notable como ésta, fue la del gremio de historiadores que rechazaron categóricamente, y mediante desplegados publicados en algunos diarios de circulación local, el nombramiento del director del Archivo Histórico. No hubo una respuesta formal sobre el asunto, y sólo pidió el beneficio de la duda para alguien sin experiencia ni preparación pero con buena voluntad; el asunto no pasó a mayores, pero queda el antecedente.               

No fueron fifíes los ciudadanos que protestaron frente a las máquinas pesadas que comenzaron a remover el asfalto en la avenida Himno Nacional, en el evento de arranque de las obras, fueron ciudadanos de todos los estratos quienes consideraron vulnerado y violentado su derecho a un medio ambiente sano y a trasladarse por una vía acorde a su medio de transporte que es la bicicleta. Recordemos que semanas atrás el mismo gobernador había hablado de la supresión de la ciclovía y dio a entender (ahora dicen que no fue así) que los árboles del camellón central desaparecerían, para hacer de esa avenida una rúa icónica para San Luis Potosí. El gobernador fiel a su estilo llamó desinformados y manipulados a quienes se inconformaban ante el hecho.

No hubo mala información, ni ciudadanía estuvo mal informada, la información simplemente era inexistente; la ciudadanía sólo fue atenta receptora de los mensajes mal estructurados del gobernador. Luego, una simple ocurrencia le hizo ordenar llevar maquinaria pesada para la inauguración de las obras de bacheo de Himno Nacional. 

Primero se dijo que sí habría remoción de árboles, pero que éstos serían reubicados, después se endilgó la responsabilidad al Ayuntamiento y, finalmente, acabaron señalando que fue ocurrencia de alguien el decir que los árboles serían derribados o removidos. 

Ya aparentemente recuperado del coronavirus ibérico adquirido durante la expedición punitiva para el rediezcubrimiento de España, Enrique Galindo salió al quite del gobernador y declaró que los árboles nunca se retirarían, que todo fue un malentendido. Es fácil rebatirle al alcalde de #LaCiudadDelSí… señor gobernador, cuando fue su propio secretario del Ayuntamiento quien señaló que el “retiro de árboles sería sacrificio mínimo para tener una vialidad de primer mundo.”

Parece ser que Fernando Chávez no se ha dado cuenta que seremos ciudad de primer mundo cuando parásitos como él dejen de succionar del erario; su renuncia sería una gran aportación y un sacrificio mínimo en beneficio de San Luis. Por cierto, creo que nunca había conocido a un funcionario de semejante abyección y capacidad para las artes orales como éste (bueno, sí sé de otro, pero ya no está en el INAH), que no tuvo empacho en afirmar que nunca había visto a gobernador alguno invertir tal cantidad de recursos  económicos en una obra de semejante magnitud; una cosa es segura no se atrevió a decir funcionario público porque muchos hubieran volteado a ver su casa, allá en lo alto del cerro.  

La repavimentación de Himno Nacional es loable por necesaria; la avenida, principalmente en el tramo comprendido entre avenida Juárez y Mariano Jiménez, si no es que hasta la glorieta Revolución, está para que las aseguradoras se enriquezcan con seguros a llantas y rines, pero el sinsentido de convertirla en un espacio poco amigable para peatones, ciclistas y medio ambiente, no tiene razón de ser, menos cuando parte de una ocurrencia de un verde gobernante.

El abogado Luis González Lozano, quién gracias a la promoción de un recurso de amparo logró detener el ecocidio sobre 867 árboles, resumió perfectamente: “Es simple, a Ricardo Gallardo se le fue de las manos el proyecto de Himno Nacional por la opacidad, contradicción e intransigencia con que se manejó. Es claro que no hay proyecto, si existiera, ya lo hubieran presentado.” 

Sería importante que así como González Lozano buscó la protección del arbolado de la avenida Himno Nacional, los colectivos de ciclistas e incluso los particulares que se desplazan por este medio de transporte, pensemos en el arquitecto Luis Nava quien afirmó que éste era su medio de transporte cotidiano (seguro ya se olvidó de su BMW), buscaran que no sea retirada ninguna ciclovía de cualquier avenida de la ciudad, y deberían ir más allá buscando que las en las nuevas vialidades se incorporara un carril adicional para este fin.     

Una foto del arquitecto Claudio Alderete fue bastante elocuente, frente a la maquinaria pesada y tras una barricada de bicicletas que frena el avance de las máquinas, una niña sentada sobre el asfalto observa los desfiguros del gallardismo. 

Gracias por la lectura. No se descuiden o no habrá Fenapo.