Videovigilancia (conclusiones)
¿Puede una persona
escuchar esta música,
escucharla de verdad,
y ser una mala persona?
La vida de los otros.
Hace 6 semanas iniciaba esta seriación de colaboraciones a colación de que, esta casa editorial Pulso dio a conocer la adjudicación directa gubernamental por 375.4 millones de peso, de parte de la pasada administración pública estatal, para un sistema estatal de videovigilancia.
Asimismo, este medio de comunicación señalaba que la adjudicataria era la empresa SYM Servicios Integrales SA, presuntamente ligada en la operación de un “software” espía de producción israelí (el “sistema galileo”, que se había utilizado en el espionaje de teléfonos celulares bajo el gobierno de Peña Nieto -posteriormente se aceptará la práctica de espiar a periodistas, defensores de derechos humanos y opositores -de la cual pocos se escaparon, incluyendo el propio AMLO- a los que incluso se les denominó como “los maléficos”).
Dado que este columnista anteriormente había realizado investigaciones académicas de las probables colisiones, entre los derechos humanos y la seguridad pública, me aboqué al respecto.
Es de rescatarse la declaración del ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación -precisamente en este periodo de tiempo- quien señalaba: “el anteponer la efectividad sobre el respeto a los derechos humanos, había provocado muchos de los problemas que sufre el país, aunque la pretensión fuera “la paz y la concordia, la delincuencia se combate con respeto al debido proceso (El Universal, 29.09.21)”.
También coincidió -en el abordaje de la temática en esta columna-, un efectivo operativo anticrimen en Ciudad Valles, del nuevo gobierno estatal de SLP, donde, se logró desmantelar y decomisar un sistema de videovigilancia privado cuyo uso no quedaba nada claro, más bien, hacía presumir fines ilegítimos (la vigilancia que mantenía los dispositivos electrónicos dirigía las miradas a los movimientos del 36º Batallón de Infantería, incluso, la observación databa ya de años). Ante tal descubrimiento, el gobernador, Ricardo Gallardo hacía ver que la estrategia anticrimen se ampliaría a otras ciudades de la entidad.
Por esto decíamos que, los dispositivos electrónicos de videovigilancia resultan idóneos para prevenir el delito, así como, proteger derechos y bienes de las personas. Sin embargo, el desarrollo de esta actividad debe ser seguida, pues, según se desprende de las situaciones descubiertas en Ciudad Valles, a veces, detrás de estos dispositivos se encierran otro tipo de actividades e intereses igualmente preocupantes (o más).
Por su parte, señala A. Gudde, la videovigilancia es lícita si solo resulta necesaria, además, de no existir otros intereses en juego, también dignos de ser tutelados. Señala la profesora española que, de realizarse una tipología al respecto, las modalidades de observación injerencista serían: i- simple observación física, ii- observación con grabación simultánea, iii- sistemas individualizables con zoom, iv- sistemas inteligentes con reconocimiento facial de voz o matricula vehicular e incluso seguimiento del sospechoso (2014:94).
El Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI), ha señalado dentro del comunicado (IFAI/065/13), una serie de requisitos mínimos de los detentadores de sistemas videovigilancia privada, a saber: otorgar información, que incluya, el nombre o razón social, domicilio del responsable, finalidades de la vigilancia.
Ahora bien, si se trata de lugares de acceso público, sólo sería lícito la observación mediante dispositivos óptico-electrónicos, cuando sea: a) para funciones gubernamentales, b) facultades de policía, y, c) salvaguarda de intereses legítimos de particulares (Gude, 2014: 90). Para E. Ibarra (2012) la videovigilancia será pública, en tanto se trate de información con este carácter, así, como la finalidad de su captación, y, el operador que la obtiene (y hace tratamiento de ella) sea en hospitales, edificios y oficinas públicas, parques, transportes públicos, avenidas, alto riesgo o de alto índice delictivo.
De momento se terminan las líneas de este mi espacio editorial. Las y los espero con el gusto de siempre el próximo viernes.
carloshernandezyabogados@hotmail.com
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