Vino y bienestar
Todos hemos escuchado alguna vez que el vino, bebido con moderación, es bueno para la salud. Los estudios serios han demostrado que los beneficios del vino provienen de las semillas y los hollejos de las uvas, de sustancias como la quercetina (colorante), las flavonas, los taninos y los polifenoles, principalmente el famoso resveratrol, que defiende a la uva de algunas infecciones y al hombre aporta antioxidantes, por tanto, entre otras cosas, también ayuda a prevenir enfermedades humanas.
Estos elementos sólo están presentes en tintos de cierta calidad, puesto que otro tipo de mostos desechan las partes de la vid que los contienen antes del proceso de vinificación; por ejemplo, la gran mayoría de vinos blancos, que resultan de la fermentación del jugo de la fruta separado de las pieles, no contienen todos los compuestos citados.
Los efectos positivos de un par de copas de tinto al día son cardiovasculares, anticancerígenos, metabólicos, antiinfecciosos y nutricionales, pero las mercedes más evidentes --estoy convencido-- son las neuropsiquiátricas y, en un plano lateral, las espirituales.
Como es bien sabido, la salud es un criterio integral. Un buen vino tinto mejora el estado de ánimo; disminuye las inhibiciones, el estrés, los estados depresivos; favorece la socialización; realza el sabor de los alimentos; mejora las funciones cognitivas y hasta tiene efectos analgésicos. Ojo, un buen vino tinto.
Un gran tinto, además, produce un goce sensorial y estético único; promueve el afecto, los sentimientos apacibles, el deleite, la amabilidad, la generosidad, la simpatía, la alegría, estrecha a quienes lo comparten; genera pensamientos sanos y abiertos, mueve a la reflexión y despierta los sueños. Mientras mejor sea el vino, más profundas y memorables serán las emociones que produzca.No por nada es parte central de la liturgia cristiana.
Pero un mal vino, en mi opinión, no puede ser bueno para la salud. Un mal vino puede afectarnos el estómago, produce una sensación muy desagradable en la zona posterior de la mandíbula, debajo de las orejas; nos pone de mal humor, incluso puede arruinar un buen momento o la comida que lo acompaña.
Le recomiendo, pues, caro lector, que añada con frecuencia este producto a su dieta, añádalo fijándose en que sea un vino de buena calidad, que le produzca un goce, los hay de todos los precios. Además de que esto será beneficioso para su bienestar general, de que vivirá usted más años, le garantizo que los vivirá más felizmente.
@tusimposiarca
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