Votantes
Los procesos electorales se han vaciado de contenido, no son motivo de atención de la mayor parte de la ciudadanía; se han caracterizado por la frivolidad de sus propuestas de solución a los problemas públicos; por el uso de la falacia para atacar al contrincante político; con el surgimiento de las redes sociales, el predominio del fanatismo en los mensajes que se publican; mensajes, lonas, trípticos, infografías tienen saturado al electorado; hubo un abuso de la palabra cambio; los candidatos se veden como mercancías, están ausentes las ideas. Han sido guerras sin cuartel.
En todos sus niveles, en las campañas políticas hubo irresponsabilidad al no respetar las normas sanitarias que se requieren en tiempos de pandemia; uso excesivo de los recursos, en su mayoría no reportados a la autoridad electoral; escándalos en torno a la vida privada de las y los candidatos; cuestionamientos con y sin fundamento sobre su trayectoria profesional y política. Se hizo un uso ofensivo del financiamiento público y se utilizaron recursos gubernamentales y privados para ganar votos. La autoridad electoral fue rebasada.
Las estructuras organizativas de todos los partidos políticos acudieron a prácticas no éticas e ilegales en la organización de eventos políticos, como amenazas de quitar el empleo si se trabaja en oficinas gubernamentales y los apoyos gubernamentales que reciben los grupos sociales más vulnerables; movilización de contingentes de una colonia a otra o de un municipio a otro; surgió la violencia contra candidatos y simpatizantes; los amigos y las familias se fracturaron. Predominó la polarización social a causa de las campañas electorales.
En el contexto actual, las ideologías y proyectos políticos pasaron a segundo termino, se ha reducido a si se rechaza o acepta la cuarta transformación, pero los candidatos a diputados federales y locales no están en el imaginario del electorado, el debate se ha concentrado en la elección a gobernador y presidentes municipales; será una elección donde pesaran más los intereses políticos locales sobre los nacionales. En este contexto, al electorado lo podemos clasificar en cuatro grupos: votante convencido, votante enojado, constructor informado y votante indiferente.
El votante convencido se caracteriza por apoyar de manera incondicional al presidente de la república, gobernador del Estado y/o presidente municipal; es fiel al partido político al que pertenece; no cuestiona las decisiones políticas de su dirigencia; pega en la fachada de su casa la lona que le regalaron, se pone la playera y acude a los mítines de sus candidatos; en redes sociales pública mensajes a favor de su partido y ataca al que considera su enemigo. Votará todo por un solo partido político.
El votante enojado, el cual está convencido de que los partidos políticos que han gobernado en su estado y/o municipio son los causantes de los actos corrupción en el gobierno, la violencia que se vive en el estado y de la pobreza y desigualdad que predomina desde hace mucho tiempo; considera que hay que propiciar un cambio en quien gobierna, por lo que simpatiza por quienes considera que tiene propuestas diferentes a las que se ha implementado, le importa proyectos de gobierno y propuestas de política pública innovadoras. Será el voto de castigo a los partidos políticos tradicionales.
El votante informado es el que le noticias y artículos de opinión, hace un balance de las acciones del gobierno en turno; escucha los debates, cuestiona a los proyectos y propuestas de los candidatos; está en contra de los políticos ambiciosos, de que entre familias se alternen las candidaturas y tengan capturado el poder político local; apoya a los nuevos actores políticos, se considera que está contribuyendo a la democracia. Será el voto dividido, porque considera que el gobierno de contrapesos en lo mejor opción.
Votante indiferente, este no sigue mucho la política, piensa que los políticos son los mismos, se entera de lo que otros dicen, no le importa lo que pase en las campañas políticas, no ve los debates, no abre los mensajes de contenido político, destruye la propaganda electoral; no cree en los políticos ni en los procesos electorales, argumenta que todos son igual, piensa que los políticos solo son sencillos y amables en tiempos electorales, pero cuando son gobierno no escucha y es autoritario en la toma de decisiones; lo más probable es que no acudirá a votar y si lo hace decidirá cuanto este frente a la boleta electoral.
En resumen, las campañas políticas fueron homogéneas, no diferenciaron al votante, por lo que se convirtieron en actos de frivolidad y falacia, predomino la irresponsabilidad y el fanatismo, con ausencia de la ideología política, sin respetar las reglas del juego democrático, con una autoridad electoral rebasada, principalmente en la fiscalización en el uso de los recursos utilizados; en este contexto el ganador tendrá problemas de gobernabilidad, lo cuales solo podrán ser superados con un efectivo proceso de diseño de políticas públicas. Próxima colaboración 09 de junio de 2021.
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