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Zopilotes

Por Miguel Ángel Hernández Calvillo

Noviembre 03, 2020 03:00 a.m.

A

La referencia histórica del gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez, sobre el general contra-revolucionario Bernardo Reyes y la posibilidad de un rompimiento del Pacto Federal en México es, por lo menos, contradictoria. El general Reyes, en los inicios de la Revolución Mexicana, se encontraba en París, estudiando cuestiones relacionadas con “el arte de la guerra” y era hasta mencionado por la prensa francesa como el caudillo llamado a encabezar un movimiento disidente a Porfirio Díaz, a lo que el general aclaraba que permanecería mucho tiempo en el viejo continente. Sin embargo, Reyes regresaría para participar, pero en el golpe militar que derrocaría al presidente Madero, siendo primero encarcelado y, luego, durante la Decena Trágica, liberado para que encabezara con Félix Díaz la toma de Palacio Nacional, siendo acribillado por las fuerzas del general Lauro Villar, todo ello en el contexto de lo que Paco Ignacio Taibo II denominó como “temporada de zopilotes”, en su novela histórica con ese mismo título. Pero, ¿qué quiso dar a entender, entonces, el gobernador conocido como “El Bronco”?

     Como no hiciera precisión de su dicho, queda imaginar que, tal vez, se trató de un exceso verbal que revela -y recuerda, guardadas las proporciones de tiempo y lugar-, una vocación carroñera de los actuales gobernadores que conforman la “alianza federalista” y que amenazan, incluso, con salir del pacto federal, por lo que han sido reconvenidos por el presidente AMLO en términos de aspirar a una insensatez jurídica y política. Si bien Reyes tuvo una etapa como gobernador de Nuevo León en la que detonó su industrialización, y contó con prestigio militar que abonó para que se le llegase a considerar como eventual sustituto natural de don Porfirio, no contaba con que éste, a pesar de su famosa declaración de que ya no seguiría un período más de su larguísima presidencia (en la entrevista con el periodista James Creelman), luego (re)consideraría seguir por un buen rato en el poder, optando por alejar a Reyes hasta Francia, con el pretexto de que ampliaría su conocimiento militar. El regreso de Reyes para sublevarse contra Madero le costó la vida en el intento, apresurando el  paso a la descarada traición de Victoriano Huerta.      

     Así la historia, el desliz verbal del gobernador Rodríguez parece reafirmar un desafío frontal de un grupo político que amenaza con desquiciar al gobierno de AMLO, si éste no reconsidera lo que asumen como trato inequitativo en términos económico-tributarios. Sin embargo, las bravatas de esos gobernadores vienen desde hace rato y muestran un tufo electorero más que claro, además de malestar por no poder seguir manejando recursos federales de manera discrecional y poco transparente. Pero lo que interesa destacar es que, siguiendo con la desafortunada alusión histórica de “El Bronco”, pareciera que esa advertencia de que podría suceder una ruptura con el gobierno de la República que podría escalar hasta la violencia, es tan acelerada y fuera de lugar como la desquiciada embestida a caballo que decidiera don Bernardo sobre Palacio Nacional, pero también exhibe, sin querer queriendo, el talante de una oposición desleal y perversa en el contexto de un reordenamiento de la política y la economía que el presidente AMLO ha venido llevando a cabo en favor de la regeneración nacional. De allí el encanijamiento que raya en el exceso verbal.