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Si en condiciones normales es difícil detectar el estrés, en las circunstancias actuales la tarea es aún más complicada.
El aislamiento, la incertidumbre y otros factores en suma pueden desarrollar este padecimiento que, si no se atiende a tiempo, abona a la aparición o agravamiento de enfermedades como hipertensión, diabetes, ansiedad y depresión.
Nélida Linette Ibáñez García, psiquiatra de la clínica Dr. Everardo Newmann Peña, apunta que conocerse a sí mismo es la mejor forma de detectar el padecimiento, además de atender señales como: dolor de cabeza, tensión muscular, estreñimiento, pérdida o aumento del apetito, insomnio o dificultad para dormir, problemas para concentrarse e irritabilidad.
La aparición de estrés no siempre es negativo, pues se trata de una respuesta natural del cuerpo humano ante una demanda emocional, intelectual o física por lo que, en ciertas circunstancias, puede ser pasajero. El problema radica en la aparición del estrés crónico.
De acuerdo con la experiencia de la doctora Ibáñez García, hasta el 70 por ciento de los padecimientos de ansiedad y depresión están originados en alguna medida por el estrés crónico, es decir estrés no atendido a tiempo.
En condiciones ordinarías las acciones a seguir incluyen caminar, cuidar hábitos de alimentación, salir con amigos, realizar viajes exprés si la economía lo permite.








