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Es lamentable el aumento de asesinato de bebés y niños, cuyas acciones de violencia pueden estar vinculadas al consumo de alcohol y drogas, planteó Jesús Carlos Cabrero Romero, arzobispo de la Arquidiócesis de San Luis Potosí.
Entre el 15 y 25 de abril, autoridades ministeriales reportaron la muerte de dos bebés y un niño de tres años, los cuerpos de los primeros fueron abandonados en la vía pública, uno de ellos en un basurero; y el infante más grande falleció en un hospital, tras recibir una golpiza presuntamente cometida por su padrastro.
Después de oficiar la misa dominical de mediodía en la Catedral Metropolitana, el jerarca de la iglesia católica local exhortó a los sectores con responsabilidad social, ayudar a las familias no solo en lo económico, sino también en lo emocional y lo psicológico.
Supuso que, ante el llanto y reclamos de los hijos, los tutores se desesperan e impacientan por no poder atenderlos, sobre todo las madres, quienes además de sobrellevar eso padecen violencia de sus parejas.
Demandó a las autoridades y líderes sociales, intervenir con urgencia para tratar de remediar la situación de violencia. “Realmente veamos la causa y pongamos remedio a esto (…) no se trata simplemente de ayudas económicas, sino de mirar
a fondo”.
“Yo la verdad estoy sorprendido de cómo está creciendo la violencia al interior de los hogares y pienso que tal vez, la violencia que se respira en los hogares…tiene como origen el alcohol o tal vez, algunas drogas”, lamentó.








