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* Preferencias variopintas
* Denuncias con límites
El proceso electoral que concluirá en pocos meses con las sentencias definitivas de algunas controversias, asomó una situación inédita en la que candidatos o militantes de algunos partidos políticos apoyaron a servidores públicos de otras fórmulas para tratar de encumbrarlos en algunos cargos públicos. La situación surge a propósito de que algunos militantes de diversos partidos políticos apoyaron a otros con la esperanza de sentirse más poderosos.
El caso particular que llama la atención es el de militantes, miembros activos o incluso servidores públicos representantes de diferentes partidos políticos, que a pesar de la cuestionable trayectoria pública de su administración municipal, apoyaron a Ricardo Gallardo Juárez, creyendo que ganaría la alcaldía capitalina y por lo tanto, ellos formarían una clase política variopinta, que los llevaría a conseguir espacios de poder en la gobernatura que habría perseguido el actual alcalde capitalino.
No contaron con el hartazgo social originado a partir de la explosión de inseguridad que inició a partir de octubre de 2015, justo a la llegada del ex alcalde de Soledad de Graciano Sánchez como presidente municipal capitalino por el PRD. Tampoco valoraron la adversidad que Ricardo Gallardo enfrentó cuando los electores le dieron la espalda a partir del crecimiento de las extorsiones desde la alcaldía capitalina, o negocios de dinero oscuro como ocurrió con Sandra Sánchez Ruiz y licitaciones amañadas.
Incluso, poco les importaron las denuncias públicas relacionadas con la inconstitucional rebaja de sueldos a trabajadores, el intento de sembrar gallardistas basificados en la alcaldía, el manejo poco claro de los recursos públicos, el uso de éstos para la promoción personalizada de los Gallardo, casos denunciados a nivel nacional de hostigamiento contra periodistas y medios de comunicación, y claros indicios de que el alcalde a quien le dieron la oportunidad de la reelección, se volvió contra su propio pueblo.
Con todo ello, distinguidos militantes del Partido Verde Ecologista de México, uno de ellos ocupante de la curul G-217 en la Cámara de Diputados y otro de ellos con cargo directivo en la actual Legislatura local, fueron señalados abiertamente como gallardistas. Por el lado del PRI hay sospechas de alianzas durante el proceso electoral con los Gallardo, desde políticos de alto cargo hasta empleados de medio o bajo de nivel, como ocurrió, según indicios, incluso con algunos coordinadores de prensa, encargados de hacer trabajo sucio.
Parte del staff de ese trabajo sucio según lo que se va viendo, incluye al diputado local por el Partido Acción Nacional, Héctor Mendizábal Pérez, quien apoyó a Ricardo Gallardo por la reelección.
Obviamente la situación política le fue adversa, porque más del 75% de los potosinos votó en contra de Ricardo Gallardo. La huella de una mala administración municipal con resultados catastróficos en materia de seguridad pública y financiera, es sólo la punta del iceberg de una serie de relaciones perversas tales como aquellas donde el propio Mendizábal atestiguó una plática para bajar de nivel la condena para Mariano Niño Martínez y el manejo turbio de recursos públicos.
Si bien en la versión filtrada de la plática trata de conseguir un arreglo para bajar el nivel de la denuncia de la asociación civil “Ganemos”, lo que no queda claro es si aquel grupo ciudadano, únicamente quería la renuncia o licencia de Mariano Niño Martínez para disminuir la presión sobre los asuntos públicos. De ser así, entonces quedan pendientes dos asuntos: La explicación pública de porqué limitan la denuncia a una acción para dejar de perseguir al asunto si así fuera el caso, y por qué no han hecho pública toda la información que tienen acerca de los posibles casos de corrupción.
¡¡HASTA MAÑANA!!
* Denuncias con límites
El proceso electoral que concluirá en pocos meses con las sentencias definitivas de algunas controversias, asomó una situación inédita en la que candidatos o militantes de algunos partidos políticos apoyaron a servidores públicos de otras fórmulas para tratar de encumbrarlos en algunos cargos públicos. La situación surge a propósito de que algunos militantes de diversos partidos políticos apoyaron a otros con la esperanza de sentirse más poderosos.
El caso particular que llama la atención es el de militantes, miembros activos o incluso servidores públicos representantes de diferentes partidos políticos, que a pesar de la cuestionable trayectoria pública de su administración municipal, apoyaron a Ricardo Gallardo Juárez, creyendo que ganaría la alcaldía capitalina y por lo tanto, ellos formarían una clase política variopinta, que los llevaría a conseguir espacios de poder en la gobernatura que habría perseguido el actual alcalde capitalino.
No contaron con el hartazgo social originado a partir de la explosión de inseguridad que inició a partir de octubre de 2015, justo a la llegada del ex alcalde de Soledad de Graciano Sánchez como presidente municipal capitalino por el PRD. Tampoco valoraron la adversidad que Ricardo Gallardo enfrentó cuando los electores le dieron la espalda a partir del crecimiento de las extorsiones desde la alcaldía capitalina, o negocios de dinero oscuro como ocurrió con Sandra Sánchez Ruiz y licitaciones amañadas.
Incluso, poco les importaron las denuncias públicas relacionadas con la inconstitucional rebaja de sueldos a trabajadores, el intento de sembrar gallardistas basificados en la alcaldía, el manejo poco claro de los recursos públicos, el uso de éstos para la promoción personalizada de los Gallardo, casos denunciados a nivel nacional de hostigamiento contra periodistas y medios de comunicación, y claros indicios de que el alcalde a quien le dieron la oportunidad de la reelección, se volvió contra su propio pueblo.
Con todo ello, distinguidos militantes del Partido Verde Ecologista de México, uno de ellos ocupante de la curul G-217 en la Cámara de Diputados y otro de ellos con cargo directivo en la actual Legislatura local, fueron señalados abiertamente como gallardistas. Por el lado del PRI hay sospechas de alianzas durante el proceso electoral con los Gallardo, desde políticos de alto cargo hasta empleados de medio o bajo de nivel, como ocurrió, según indicios, incluso con algunos coordinadores de prensa, encargados de hacer trabajo sucio.
Parte del staff de ese trabajo sucio según lo que se va viendo, incluye al diputado local por el Partido Acción Nacional, Héctor Mendizábal Pérez, quien apoyó a Ricardo Gallardo por la reelección.
Obviamente la situación política le fue adversa, porque más del 75% de los potosinos votó en contra de Ricardo Gallardo. La huella de una mala administración municipal con resultados catastróficos en materia de seguridad pública y financiera, es sólo la punta del iceberg de una serie de relaciones perversas tales como aquellas donde el propio Mendizábal atestiguó una plática para bajar de nivel la condena para Mariano Niño Martínez y el manejo turbio de recursos públicos.
Si bien en la versión filtrada de la plática trata de conseguir un arreglo para bajar el nivel de la denuncia de la asociación civil “Ganemos”, lo que no queda claro es si aquel grupo ciudadano, únicamente quería la renuncia o licencia de Mariano Niño Martínez para disminuir la presión sobre los asuntos públicos. De ser así, entonces quedan pendientes dos asuntos: La explicación pública de porqué limitan la denuncia a una acción para dejar de perseguir al asunto si así fuera el caso, y por qué no han hecho pública toda la información que tienen acerca de los posibles casos de corrupción.
¡¡HASTA MAÑANA!!







