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Momento peligroso Desaires

La crisis de inseguridad que se vive en la capital está llegando a tal nivel que sectores otrora acríticos del deterioro que venía viviendo la entidad están ya manifestándose ante las fallas de las autoridades.

Empresarios exigen ya que se abandonen las  posturas tibias del gobierno del estado y de los ayuntamientos, en especial las de la capital y Soledad.

La pasividad ante el crimen, cuya principal muestra fue el asalto de una plaza comercial  a espaldas del Palacio de Gobierno, hartó a los comerciantes e industriales.

Del Congreso también surgieron voces críticas, pero, contra lo que pudiera pensarse, no de las bancadas opositoras al PRI, sino de la cabeza de la fracción tricolor, Fernando Chávez, quien hizo un acre señalamiento a la policía estatal sobre la imposibilidad de enfrentarse a los delincuentes y la facilidad con la que hostiga a la ciudadanía.

Pero las autoridades estatales y municipales no deberían ver esto como su peor problema. Lo más grave ocurre en el fraccionamiento Himno Nacional, en donde el hartazgo ciudadano se combina con las fallas de las corporaciones policiacas como ingrediente para la autodefensa y la justicia por propia mano.

La advertencia de sus habitantes no debe ser ignorada, pues sería una tragedia que a la impunidad, le siguieran los linchamientos.

Las relaciones entre la casi extinta Legislatura y el gobierno del Estado no han sido las mejores y los episodios de desencuentros han sido numerosos.

Y parece que esa situación permanecerá hasta el final. En el Congreso fue visto con mucho desagrado el plantón que les propinó el secretario general Alejandro Leal Tovías a los legisladores para discutir el sensitivo tema de las cuentas públicas de 2017, que la Auditoría Superior del Estado está por entregar a los diputados.

No parece haber mucho sentido común en desairar a los encargados de solucionar muchos problemas a Palacio de Gobierno con esos documentos. Parece que, cuando se deben planchar las cosas, lo que se hace es lo contrario.

Pero en el Congreso, los diputados también saben de plantones. El llamado Simulacro Legislativo acabó siendo una charada, con muy pocos legisladores, apenas seis, asistiendo, y con simulacros de diputados, literal, pues a las curules llegaron sus hijos y sus empleados. Un desastre.

La animosidad entre el SUTSGE y el SITTGE puede salirse de control en los plantones que ambos sindicatos mantienen frente a Palacio de Gobierno.

Hace unos días, la rivalidad estuvo cerca de llegar a los golpes. Lo malo es que quien debería ser el principal preocupado de que esto no ocurra, el gobierno estatal, no parece interesado en desactivar cualquier posibilidad de violencia.

¡HASTA MAÑANA!