A-AA+
Para Carolina esta sería la primera graduación que disfrutaría. “En la primaria fue lo de la influenza, en la secundaria el día que iba a ser mi fiesta salí de viaje con mis papás, en la prepa no quise ir. Entonces esta iba a ser mi primera fiesta de graduación…y se cancela”, lamenta la fallida graduada.
Carolina concluyó sus estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), meses antes de iniciar la Jornada de Sana Distancia, implementada por el Gobierno Federal para reducir los contagios del coronavirus SARS-CoV-2. Acudió a diversas reuniones junto a compañeras y compañeros de generación para organizar su fiesta de despedida; se llevaría a cabo el 13 de junio. La toma de la foto de generación quedó totalmente cancelada y con ella el recuerdo que muchas personas anhelan de la época de estudiantes.
“Es algo que llevábamos esperando (…), es algo con lo que sueñas. Ir con tus amigas a escoger el vestido, el maquillaje, los zapatos. Cuando nos dijeron que se iba a cancelar o a postergar, creo que el sentimiento de todos fue de tristeza, de enojo”, revela.
La nueva fecha del festejo es el 9 de octubre, siempre y cuando el Semáforo de la Nueva Normalidad, implementado por las autoridades sanitarias para evitar el colapso en determinadas actividades económicas, lo permita.
Pero aunque se lleve a cabo la fiesta de graduación, su facultad no les ha resuelto a ella y a sus compañeros la fecha y mecanismo de entrega de las cartas de pasantía. Las versiones son que se citará al alumnado de manera individual para la entrega de sus papeles, esto depende de cada una de las direcciones de las entidades académicas.
Carolina no es la única que se quedó sin ceremonia de entrega de papelería y sin festejo de graduación, una costumbre en México para cualquier nivel educativo.
Fueron miles de educandos quienes no tendrán ese recuerdo, por ejemplo en el nivel básico 150 mil 105 niños, niñas y adolescentes fueron promovidos este año (49,778 terminaron 3° de preescolar; 52,100 el 6° de primaria; y 48,227 el 3° de secundaria). Para tener una idea de lo que pasa en el nivel superior tan solo de la UASLP, en el 2019, egresaron de la carrera 4 mil 763 alumnos y alumnas.
CADENA DE CANCELACIONES
La suspensión de actividades recreativas y los eventos sociales, para evitar la propagación del coronavirus afectó no solo a salones de eventos y centros de convenciones, también a su cadena de proveeduría y otros sectores beneficiarios, que va desde la renta del mobiliario hasta salones de belleza, talleres de costura y otros que no están tan a la vista.
Uno de los recintos más afectados es el Centro de Convenciones de San Luis Potosí (CCSLP), en el que desde la segunda quincena de marzo hasta el mes de junio, se habían agendado alrededor de 100 eventos, con la pandemia solo 20 se han cambiado la fecha del evento; cerca de un 30 por ciento no se realizaron y el resto están a la espera del comportamiento de la pandemia y lo que dicte el semáforo.
Con los clientes la administración del recinto entregó notas de crédito en el caso de quienes pensaron cambiar la fecha; para las cancelaciones el anticipo se devolvió completamente, señaló Einar Brodden Ibáñez director del CCSLP.
“El número que nosotros estimábamos para este año era como de 300 eventos y yo creo que si la economía en México no se reactiva pronto, entonces nuestro objetivo se va a reducir al 50 por ciento (…) a la fecha que cerramos a mediados de marzo, íbamos 30 por ciento arriba de la meta”.
Pero no solo pierde la administración del CCSLP, también los proveedores de estos eventos: renta de mobiliario y blancos, servicios de audiovisuales, sonido, banquetes, ambulancias, servicios de fotografía, renta y venta de vestidos y trajes, salones de belleza, imprentas para la producción de reconocimientos e incluso los sitios en donde se producen estos insumos.
Brodden Ibáñez, calcula para este 2020 una pérdida de 30 millones de pesos, de los que el 70 por ciento se derramaría a proveedores locales “si el recinto vende en el año un promedio de 50 millones, yo estimo que este año el recinto va a vender 20 millones cuando mucho”.
DEPENDER DE UN SEMÁFORO
Carolina tiene la expectativa de que los casos de COVID-19 desciendan a un punto en el que permitan que la fiesta de su graduación se lleve a cabo en la fecha que se reprogramó (9 de octubre), sin embargo, las autoridades reportan que San Luis Potosí regresa al
semáforo rojo.
El color naranja en esta semaforización permitió a ciertos giros poder reanudar sus actividades. Abraham Tapia, es un fotógrafo y videógrafo que durante los cierres de ciclo ofrece servicios de toma de fotografías de generación desde el nivel de preescolar hasta universidad.
En su caso el contar con un trabajo fijo como vigilante en una plaza comercial, le otorgó la oportunidad de saldar sus gastos fijos como pago de renta y compra de despensa.
“En la cuarentena nos cerraron todo de tajo… nos cancelaron eventos, nos pospusieron otros, lo que estaba programado para escuelas, alcancé a tomar una y eso porque la directora quería tener todo antes de las vacaciones de Semana Santa”.
Abraham tampoco podía avanzar en los trabajos pendientes, pues al ser consideradas actividades no esenciales cerraron los laboratorios fotográficos y los sitios de proveedurías de bastidores y otros productos relacionados.
Estima que del 100 por ciento de los eventos que tenía programados, se cancelaron un 80 por ciento, solo siguieron en pie aquellos en donde se había dejado
un anticipo.
Afortunadamente, considera, con la reapertura de actividades se han acercado a solicitarle trabajos fotográficos, para lo cual estableció protocolos, por ejemplo en caso de generaciones de alumnos, la foto se toma de manera individual y se agrega a una sola imagen, como en un anuario. Para esta toma se programaron horarios individuales con todas las medidas sanitarias.
El impacto para quienes ofrecen va más allá de la cancelación de eventos, pues muchos de ellos compran insumos como bastidores, togas, entre otros de manera anticipada, “toda su inversión la tienen ahí guardada, no saben si la van a sacar”, advierten.
Abraham ofrecía sus servicios al menos para una decena de escuelas de diferentes niveles, para saber si se concretarán estos u otros pedidos, depende del semáforo COVID-19 que podría cambiar a rojo pues hasta ayer 17 de julio se acumularon 5 mil 156 casos y 322 defunciones desde que inició la pandemia y no parece que pronto se controlen los brotes y contagios pues hay un ascenso en los casos de COVID-19 que han requerido hospitalización y la ciudadanía ha relajado las medidas de Sana Distancia desde el término de la jornada el pasado 30 de mayo.
Las autoridades han referido que no habrá un cierre a las actividades, en caso de volver al semáforo rojo.







