A-AA+
Dijo que hablar de la ciudadanización era materia del trabajo de reorganización de los organismos electorales de hace ya algún tiempo, y ahora lo que se tiene que hacer es trabajar sobre la ya enorme profesionalización técnica, a partir de un servicio profesional y nacional de carrera.
Dijo que lo que se tiene que buscar son mecanismos de cercanía con la ciudadanía, para que no se le vea como una “casta dorada” o como una burocracia que se encuentra en un pequeño mundo. A su juicio, se tiene que abrir a la ciudadanía, no sólo en el aspecto de la vigilancia y la contraloría que debe tener, sino también a partir de mecanismos para retomar el camino del encuentro de formas de participación ciudadana nuevas y adaptadas al contexto actual.
RETOS EN PUERTA
Explicó que un reto electoral en el mediano y largo plazo, se concentra en las tecnologías, y si bien no es tiempo de pensar en eso, la pandemia de coronavirus COVID-19, de alguna manera está obligando a la inversión en la digitalización de muchos procesos.
De hecho, uno de los grandes retos será la manera de sortear el proceso electoral 2021, a partir de nuevas tecnologías, y pensar en su consolidación en un mediano plazo.
Explicó el consejero que no es nada más cosa de “fierros” o aparatos, sino también de la confianza ciudadana, para propiciar la apertura de canales de encuentro con la ciudadanía.
LARGA CARRERA
POR LA DEMOCRACIA
En la historia política de los últimos 30 años, Martín Faz Mora es ubicado por diferentes etapas de desarrollo personal y profesional en la carrera por
la democracia.
Fue un pionero en la defensa de derechos humanos en el Centro Potosino de Derechos Humanos, A.C., con años de anticipación a la creación de los organismos públicos autónomos en la materia, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y en San Luis Potosí la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH).
También se le ubica como una persona sin partido político de origen, y por los diversos cargos que ha ocupado en el organismo electoral local primero como elección del Congreso del Estado con base en la ley electoral del estado y el entonces vigente Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales -Cofipe- y posteriormente, a partir del nacimiento de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales -Legipe- y las regulaciones del INE.
“A mí, la nueva responsabilidad me lleva a que el INE retome esas causas que le dieron vida, es decir a partir de la perspectiva de la lucha constante por la democracia auténtica, genuina y por seguir la misma línea de la exigencia ciudadana de la democracia”.
Comentó que el Instituto inevitablemente se ha burocratizado, pero tendría que ser inyectado con nueva energía ciudadana, de continuar con la construcción de la democracia y de hallar nuevas formas de participación ciudadana.
Explicó que también se debe asumir la responsabilidad de mantener y conservar los grandes logros de las diversas generaciones de luchadores por la democracia, puesto que el INE es de los mexicanos.
TIEMPOS DE CAMBIO
Advierte que para el INE vienen cambios importantes de dinámicas internas, una etapa de consolidación de todo lo bueno que ha sucedido, y la apertura al perfeccionamiento de las actividades para ahondar en algunos pendientes.
“A mí en particular me gustaría profundizar en la parte de fiscalización y realizar un trabajo mucho más a fondo”, expresa.
En esos tiempos de cambio, cita por ejemplo nuevas dinámicas para el desarrollo del proceso electoral en elecciones regionales pospuestas por la pandemia de coronavirus COVID-19, y por ejemplo retomar la dinámica del proceso electoral en Coahuila y en Hidalgo, que se habían detenido, y para eso viene mucho trabajo.
Además, viene mucha responsabilidad para el caso de las elecciones concurrentes de 2021, en las que coinciden elecciones regionales con frecuentes casos de renovación de alcaldías en diversos estados, e incluso para renovación de gubernaturas y congresos, y para la renovación y si así sucediera, ratificación de cargos de diputado federal de la Cámara de Diputados, en el caso de la elección de los trescientos distritos del fuero federal y los doscientos cargos de representación proporcional.
Advirtió que es una carga de responsabilidad importante, no sólo por el cargo en sí, sino también por el hecho de que hubo un consenso, a pesar de que parecía que en un tiempo dado el procedimiento de selección naufragaba y al final los diputados federales tomaron la decisión.
“Fue necesario participar y concursar con los mejores de los mejores del país, y eso representa un enorme reto y asumir una responsabilidad fuerte y no es un merecimiento personal sino una responsabilidad fuerte”.








