“Estado nos equipara con delincuentes”

La titular de la Defensoría de Derechos Universitarios Urenda Queletzú Navarro Sánchez, explicó que en los informes de seguimiento de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) a su persona, se le relaciona con organizaciones civiles en las que nunca ha participado.
Señala que hay una paradoja de un Estado que dice proteger a los defensores de derechos humanos y periodistas, y uno de sus brazos es quien los vulnera.
Explicó que los informes que ha recabado el Ejército acerca de su persona, equiparan el seguimiento de sus actividades no como defensora de derechos, sino como si se tratara de personas que se dedican a la delincuencia organizada.
Comentó que es esta actividad la que ha colocado a los defensores de derechos humanos en un estado de vulnerabilidad, sobre todo por el hecho de que sus teléfonos son intervenidos y esa mecánica, además de dejar en riesgo a las personas, atenta contra su dignidad y contra el derecho de las personas a defender los derechos humanos o realizar sus actividades en libertad.
Precisó que es paradójico que sea el Estado quien despliegue un mecanismo de protección a los Derechos Humanos para defensoras y defensores y periodistas, y por el otro lado, otro brazo del Estado, vulnera
los derechos.
Cuestionó el Estado ¿con qué confianza se puede hacer uso del ejercicio de los derechos, entre los que se encuentra el derecho a la manifestación y el derecho a la defensa de los Derechos Humanos?
Explicó que la actividad de intervenir la vida privada de las personas defensoras de Derechos Humanos, es desmoralizante, si se considera que es la misma autoridad que dice proteger los Derechos Humanos, es quien los vulnera con diver-
sos métodos.
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