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Que el corazón de los niños que pasan o han pasado por algún sufrimiento no se agobie, sino “que les haga instrumento del bien, y no pierdan la alegría de sus vidas”, imploró Jesús Carlos Cabrero Romero, arzobispo de la Arquidiócesis de San Luis Potosí.
De acuerdo con el prelado potosino, cada que charla con la infancia les externa y conmina a no olvidarse de quienes sufren el abandono, la violencia o el hambre; o de aquellos que sufren las consecuencias de la guerra y la falta de seguridad.
Según el jerarca católico local, no se puede ignorar u olvidar a millones de niños y niñas que soportan el peso del sufrimiento, por lo cual, “le pido al Señor Jesús que siembre (…) en su corazón la esperanza”, dijo.
En su colaboración “Que seamos todos felices”, publicada ayer en el semanario parroquial de “La Red”, señaló que suplica para que la infancia potosina pueda transformarse en “verdaderos instrumentos” del bien.
Cabrero Romero argumentó que toda la sociedad y los padres de familia pueden cambiar el mundo para los niños, en aras de hacerlo más fraterno, lejos de las envidias, los rencores y todo tipo de malos sentimientos.
“Creo que en estos tiempos, un poco o muchos difíciles, todos tenemos la responsabilidad de cambiar el mundo (…) Podemos trabajar para que estas nuevas generaciones, que ahora son niños y niñas, reciban como herencia un mundo mejor, sin envidias y divisiones”, declaró.
En San Luis Potosí, los infantes han sido víctimas del crimen en sus diversas formas, pues de 2010 a 2014, veinte niños y adolescentes fallecieron por causa violenta, presuntamente relacionada con la lucha contra el crimen organizado, según la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim).
Además, de 2010 a 2017, 32 niños y adolescentes potosinos fueron víctimas de presuntos delitos sexuales cometidos por profesores, y dos por intendentes, según cifras de la Comisión Estatal Derechos Humanos (CEDH).
Asimismo, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), reportó que entre 2000 y 2013, en San Luis Potosí se registraron entre 99 y 70 ataques sexuales en centros educativos, es decir, en ese lapso de 14 años se suscitaron 7.07 delitos sexuales al año.








