La lucha democrática de Salvador y Conchita

La lucha democrática de San Luis Potosí no se puede entender sin los logros que en lo individual pueden atribuirse primero a Salvador Nava Martínez, contra la antidemocracia y los abusos del poder, y luego de la señora Conchita Calvillo de Nava para la no reelección de los servidores públicos de elección popular y la ciudadanización de los órganos electorales, advirtió este jueves el excandidato presidencial Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.
En un conversatorio bajo el auspicio del Frente Cívico Potosino y moderado por su presidente Xavier Nava Palacios, el hijo del General Lázaro Cárdenas recordó que Salvador Nava Martínez ya era un activista político de más de tres décadas cuando lo conoció, luego de la fundación del Frente Democrático Nacional que lo postuló como el candidato presidencial de los partidos de izquierda, en la elección de “la caída del sistema”, en 1988.
Carlos Salinas de Gortari fue declarado ganador tras un nebuloso conteo de los votos del sistema que estaba a cargo del entonces secretario de Gobernación Manuel Bartlett Díaz.
Recordó que Salvador Nava Martínez construyó en 1991 la primera candidatura a gobernador de la historia del país que agrupó a los partidos de oposición más fuertes, y aquella ocasión se unieron el Partido de la Revolución Democrática (apenas creado el 5 de mayo de 1989), el Partido Acción Nacional que por entonces dirigía Luis H. Álvarez, y por medio de la Unión Nacional Sinarquista el Partido Demócrata Mexicano, que dirigía Gumersindo Magaña Negrete, también excandidato presidencial y radicado en San Luis Potosí.
Dijo que no se puede contar la historia de lo alcanzado sin recordar también la lucha de Conchita, en un tiempo en que en San Luis Potosí, el sistema político pretendía abrir paso a la reelección, y aquí se intentó probar que sí podía darse la reelección, como un reto oficial planteado enseguida del triunfo que habían logrado el doctor Nava y el pueblo potosino de impedir la imposición y de lograr que en aquel instante, aun cuando no se reconoció el resultado electoral, entró un gobierno interino que sustituyó al que pretendió imponerse.
Precisó que en aquella ocasión el propio gobierno federal utilizaba de laboratorio político al estado de San Luis Potosí, para ver si podía experimentar una reelección, en este caso local y posteriormente pasarse a lo nacional.
Recordó la conformación del Frente Antirreeleccionista Nacional que encabezó la señora Conchita Calvillo de Nava, de la que se dio posteriormente su candidatura a la gubernatura en la elección extraordinaria de 1993, incluso antes de su participación en la Comisión Nacional de intermediación del conflicto del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, en Chiapas.
De Conchita, afirmó que fue una mujer con gran valor, con gran valentía, con gran decisión y con claro espíritu democrático, en seguimiento a lo que había representado su esposo, el doctor Salvador Nava.
Cárdenas Solórzano recordó que en ese tiempo vino a una campaña difícil, a recorrer el estado, y le tocó acompañarla y ver cómo el legado del doctor Nava seguía vivo, no solo en su esposa, evidentemente, sino en muchos potosinos que la acompañaron en ese esfuerzo por lograr que en San Luis Potosí se empezara a abrir paso a un sistema democrático.
A 11 días del fallecimiento de Conchita Calvillo de Nava, dijo que en esta ocasión es preciso recordar que fueron dos, es decir, que fueron el doctor Nava y doña Conchita quienes en el estado impulsaron con gran decisión la posibilidad de abrir paso a la democracia.
ENCUENTROS CON EL DOCTOR NAVA
Dijo que cuando empezaba a moverse un reclamo democrático con el país, allá por 1987, a partir de ahí tuvieron coincidencias justamente de buscar una transformación democrática para el país y desde luego cuando el doctor Salvador Nava lanza su candidatura al Gobierno del Estado tenía la simpatía de la dirección nacional del Partido de la Revolución Democrática en esa época.
“Sin duda era para nosotros el candidato que tendría que llegar al gobierno de San Luis Potosí en aquel tiempo, y más tratándose de una coalición que estaba oponiéndose al partido de Estado, al partido que se imponía y prácticamente no dejaba espacio para ninguna otra organización en las elecciones, no importa si se trataba de elecciones nacionales o locales.
“Me tocó acompañar al doctor en esta campaña cuando protesta como candidato del Partido de la Revolución Democrática”, refirió.
Recordó que, en la campaña de 1991 para acompañar a Salvador Nava Martínez, estuvo presente en varios de los recorridos que hacía caminando por el estado tocando puertas, saludando de mano a muchísima gente “y recibiendo un apoyo indiscutible un apoyo indiscutible que se tornó mayoritario cuando se llevó a la elección”.
También recordó la Marcha por la Dignidad emprendida luego de ese acto de simulación al que se llamaba calificación de la elección de gobernador.
“Entonces me tocó acompañarlo en la marcha que emprendió de la ciudad de San Luis Potosí hacia la Ciudad de México en alguno de los tramos que recorría... estuvimos marchando juntos y pues fue para mí siempre un referente de cómo practicar y ejercer la democracia en el país.
Aseguró que la marcha fue un esfuerzo que hizo cuando ya la salud de Salvador Nava Martínez estaba bastante quebrantada.
Sin embargo, “con mucho valor y con mucha decisión se emprendió esa marcha hasta que se logró con la gente de San Luis Potosí echar fuera al gobierno que se trataba de imponer, gobierno que nunca pudo asentarse y nunca pudo tomar posesión y finalmente fue sustituido, como prueba de que Salvador Nava Martínez tenía la razón”.
RESPETO ABSOLUTO A LAS DIVERGENCIAS
Juzgó que entre los legados que dejan tanto el doctor Nava como Conchita, está no callar frente a lo que uno esté viendo, que hay que hablar cuando uno lo crea conveniente, que hay que decir sus verdades y entender que cada quien tiene sus propias verdades.
También recordó que la oposición de la época estaba articulada y el mensaje es que hay que articularse para luchar por que se garanticen las condiciones de democracia.
Consideró que uno de los grandes legados y una de las grandes lecciones que dieron tanto el doctor Salvador Nava como Conchita, es que se tiene que buscar los mecanismos para articular la movilización por la democracia.
“Me parece que esta es la parte más difícil que tenemos, que necesitamos, y estamos coincidiendo en la necesidad de impulsar una democracia amplia, que desde luego se refleje en lo electoral, pero que tenga su reflejo y su expresión en una búsqueda de la igualdad frente a la sociedad, la igualdad ante las oportunidades, la igualdad respecto a las condiciones de vida y que sea lo que articule y lo que se busque entre muchos, para cambiar dentro de los cauces de la ley las realidades con que no se
está conforme”.
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