La otra pandemia

El mapa mundial del coronavirus marca más de un millón de muertos. Según cifras de la Organización Panamericana de Salud, las enfermedades cardiacas causan 1.6 millones de muertes al año, el 30% de ellas prematuras en personas adultas a partir de 30 años de edad

Compartir:

La otra pandemia

A-AA+

Por: Jorge Carrillo-Calvillo

Han pasado diez meses  que el mundo cambio, seguramente para siempre. -La aparición del coronavirus y la enfermedad COVID-19-  retaron a los sistemas de salud de todo los países del orbe, incluyendo  a México, que en siete meses ha tenido que implementar estrategias para contener esta pandemia, solo el tiempo dirá si fueron las correctas.

La gran pregunta es ¿qué  hemos hecho con la otra pandemia?. Esa que ha sido la primera causa de muerte en nuestro país desde hace más de tres décadas; me refiero a las enfermedades del corazón, que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) de no hacer medidas drásticas para el 2030 casi 24 millones de personas morirán al año en el mundo por estas enfermedades. Según cifras de la Organización Panamericana de Salud, las enfermedades cardiacas causan 1.6 millones de muertes al año; el 30% de ellas prematuras en personas adultas cuya edad oscila entre los 30 y los 69 años; según el INEGI en el año 2018, último año con registros completos, se estimó que 149 mil personas murieron por enfermedades cardiovasculares en nuestro país, muy por arriba de las muertes relacionadas al cáncer, enfermedades infecciosas, enfermedades del hígado o por diabetes mellitus. Es probable que cerca de 200 personas en México mueren cada día por un infarto agudo del miocardio.

Son varias las reflexiones y pensamientos acerca de lo anterior:

El desconocimiento en la mayoría de la población de las características de una enfermedad letal como es el infarto al corazón, de cuáles son los factores que lo desencadenan, tal como: el consumo del tabaco, el mal control de los niveles de presión arterial, de colesterol y de glucosa; de cuáles son sus síntomas iniciales y qué se debe de hacer al presentarlos; NO tenemos en nuestra ciudad y Estado ningún programa, ninguna estrategia, no se hace ninguna promoción, que oriente a la población.

HOY en otros países, incluso en otras ciudades de nuestro México, existen ya estrategias para que la población identifique cuáles son los factores que debemos de cuidar, cómo podemos prevenir la enfermedad cardiovascular, cómo identificar los síntomas rápidamente, qué se tiene que hacer, a dónde acudir.

Ya existen hospitales públicos preparados para diagnosticar y tratar de inmediato al paciente que sufre un  infarto, con la tecnología y las estrategias que realmente funcionan para disminuir la mortalidad por esta causa, desgraciadamente en San Luis NO.

Si todos los días nos dieran a conocer las muertes por enfermedades cardiovasculares que ocurren en nuestro Estado, olvidaríamos al coronavirus y centraríamos nuestra atención en las estrategias de prevención y tratamiento de las enfermedades mucho más letales que la COVID-19.

Si conocemos la causa de estas enfermedades, cómo prevenirlas, cómo diagnosticarlas, cómo tratarlas, ¿por qué siguen siendo la primera causa de muerte?.  Pues porque en nuestro sistema de salud las estrategias solo están enumeradas en una lista de buenos deseos y nunca llegan a implementarse. 

No podrá ser un esfuerzo individual. Se requiere de un compromiso de la población y principalmente de nuestras  autoridades en salud para promover verdaderas políticas públicas que difundan y brinden las condiciones que garanticen estos entornos de bienestar: acceso a alimentos de calidad, campañas informativas, espacios públicos donde practicar actividad física de manera segura y una educación integral para la salud, tanto en las escuelas como en la casa.

La Organización Panamericana de la Salud reconoce la importancia de trabajar impulsando políticas efectivas para reducir la ingesta de sal, fomentar la actividad física y continuar avanzando en la prevención y control del tabaquismo. Estas son algunas de las medidas que promueve el Plan de Acción regional para la prevención y control de las enfermedades no transmisibles.  

Reducir la mortalidad por enfermedades cardiovasculares resulta imprescindible para reducir en un 25% la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles para el año 2025, según el compromiso adquirido en el Plan mundial de Prevención y control de enfermedades no transmisibles

Es por ello que, en el Día Mundial del Corazón, que se celebra el día de hoy, se intenta concientizar a la población de la importancia de ayudar a  reducir al mínimo los factores de riesgo y a nuestras autoridades entender que esta pandemia es, con mucho, más letal. (jorcarr01@gmail.com)