“La psicosis es más peligrosa que el virus”

Un sacerdote potosino en Roma narra su experiencia en tiempos del covid-19. “Pensábamos que nos quedaba muy lejos, que no nos alcanzaría”, advierte.

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“La psicosis es más peligrosa que el virus”

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Sacerdotes mexicanos que estudian en el Colegio Mexicano en Roma pensaban que la crisis por el Covid-19 sería pasajera; al paso de los días se dieron cuenta de la magnitud del problema sanitario.

El presbítero potosino Aarón Escobar Algarín es uno de ellos. Ordenado sacerdote apenas en el 2017, cursa en Roma sus estudios especializados en Filosofía. Desde Roma, comenta que su vida de estudiante en aquella ciudad europea transcurría aparentemente normal, hasta que el 10 de marzo se decretó la cuarentena general por el aumento de casos de infección y muertes en Italia.

“Ya no era sólo un mito del norte de Italia. Los eventos, vuelos, trenes cancelándose, los restaurantes cerrando temprano, y el montón de indicaciones de parte del gobierno italiano para evitar el contagio del virus. Allí nos cayó el veinte a todos: Esto es serio, y no podemos estar improvisando”, reconoce el joven religioso.

Agregó que una vez leyó al filósofo español José Ortega y Gasset, y entre sus reflexiones encontró una frase que le impactó: “La vida en su totalidad y en cada uno de sus instantes tiene algo de pistoletazo que nos es disparado a quemarropa; la vida nos es dada, mejor dicho, nos es arrojada o somos arrojados a ella”. La frase le hizo pensar en el hecho de que por más que preveamos el mañana, éste siempre llegará súbitamente con sus propias sorpresas y uno debe de aprender que la vida, aunque no se improvisa del todo, jamás se puede sistematizar: la vida se nos da a quemarropa ¿y cómo respondemos?

Escobar Algarín, recordó cómo los casos de China empezaban a sonar mucho, y sólo algunos en el norte de Italia. A pesar de ello, su vida continuaba como si nada en las clases, tomando el transporte para ir a la universidad, sorteando las multitudes de turistas en las calles del centro, etc.

Sin embargo, pronto empezó a correr el rumor que las universidades suspenderían clases por una semana debido a los contagios de coronavirus pero la vida de todos en Roma siguió normal… hasta que la primera semana de marzo el rumor se confirma: dos semanas de suspensión como medida preventiva. “¿Qué pensamos en ese momento los sacerdotes que habitamos en el Colegio Mexicano en Roma?”, señaló Aarón: “‘Son medidas preventivas’, mera previsión. O ‘es algo de Lombardía y el Véneto’. Confiábamos en la distancia: ‘eso está muy al norte´. Y continuamos planeando la vida: a dónde iríamos a cenar aprovechando que no había clases, cuál sería la pastoral en Semana Santa, qué viajes nos esperaban para la Pascua. Las autoridades nos pedían evitar espacios cerrados y masivos”. 

En ese ambiente, se hablaba de toda la política en torno al coronavirus, su exageración y hasta mitificación. “Todavía ese domingo salí a caminar con un amigo sacerdote a la Vía Apia Antica, y en el camino se miraba aún el centro con bastantes turistas, y la Vía llena de personas caminando”.

Tras el decreto del día 10 de marzo, las medidas restrictivas y preventivas han aumentado, así como los casos de contagios y muertes. “El corazón se espanta y se angustia: ¡se cierran fronteras! ¡el virus ya llegó a México!, etcétera. A más de uno nos ha pasado que tosemos o estornudamos y pensamos: ‘¿no me habré infectado ya?´. O la inversa, ves a alguien así y te alejas de inmediato. A un hermano sacerdote nuestro le dio gripe y por temor al coronavirus lo aislamos de todos por una semana llevándole la comida sólo a la puerta de su habitación... ¿Y saben qué es lo peor? Que el coronavirus no anda solo: Lo acompaña una psicosis que no sé si sea más peligrosa que el virus mismo ¡Y hay que cuidarnos de las dos cosas!”, 

Dentro de lo alarmante y negativo de la situación sanitaria, el padre Aarón reconoce otros signos positivos, como el compromiso y la obediencia del pueblo italiano ante la pandemia y lo que las autoridades solicitan. “Ver también un gobierno que, aunque pide la cuarentena procura estar al pendiente de quienes no tienen los medios de subsistencia necesarios para vivir. Descubrir como la desgracia une y esa unión despierta esperanza y solidaridad en la gente. Hay un bello patriotismo esperanzador. Y algo más, maravillarse de que la naturaleza se cura también, ver como nuestro descanso le da a la tierra también un pequeño alivio”.

Desde su cuenta personal de Facebook, ofreció acompañamiento vía texto a quien así lo solicite, destacando que la expresión escrita es otro medio que puede ayudar a sortear de mejor manera esta contingencia, una buena forma de dialogar con otros en  igual situación y no sentirse solo.

Así, desde tierras romanas, envía también un mensaje a los mexicanos y a los potosinos “México, esta pandemia no es un mito, es realidad. Y claro que hay cortinas mediáticas y políticas, pero eso no le resta el estatuto de verdad a lo que pasa”, por lo que reiteró la invitación a quedarse en casa ante esta crisis, además de ser responsables y corresponsables con los hermanos alrededor. “Hay que vencer el egoísmo del cómo me siento, de mis planes, de mis gustos y entender que se ocupa un acto de fe en las instancias sanitarias competentes para salir adelante de esto. Segundo, miren no con un ojo catastrófico sino con uno esperanzador ¡Este tiempo será seguramente un tiempo de muchos frutos! Nunca nos detenemos, y hoy la vida que se nos dispara a quemarropa, nos da esta oportunidad de revisar la propia vida, nuestra realidad, de crecer como personas y como sociedad ¡será tiempo de buenos frutos! Eso lo sé”, concluyó.