Las cruces interminables

Lágrimas, huérfanos, revictimización, machismo, misoginia, injusticia, indiferencia institucional y demás secuelas están detrás de la una efigie de metro y medio de altura, instalada desde el 16 de mayo pasado en la plaza de Armas. Se trata de la antimonumenta, símbolo que diariamente rememora la historia lacerante contra las mujeres de San Luis Potosí.
En medio de tres edificios que representan al Estado, pesa más una joven mujer de metal que ve hacia el horizonte, porta una capa con los nombres grabados de 49 víctimas de feminicidio, levanta con fuerza el símbolo feminista y está rodeada de cruces de color morado que simbolizan el luto de cientos de familias.
Así, en un Centro Histórico donde lucen varias figuras metálicas masculinas como el “Señor de las Palomas”, “Juan del Jarro” o “El Cofrade”, representativas de la cultura popular e histórica local, ahora destaca una silueta femenina, que diariamente les recuerda a los inquilinos de los Poderes del Estado una deuda eterna.
Los visitantes que pasean en el Turibus para conocer la historia de un pueblo fundado el 3 de noviembre de 1592, ya no preguntan sobre Miguel Caldera, San Luis Rey de Francia o la tradicional Procesión del Silencio, sino sobre el atípico monumento instalado hace unos meses.
No hay respuestas, pues cómo explicar a los turistas que arriban, la existencia de un estado donde en los últimos seis años y medio proliferan vejaciones, menosprecio y deshumanización al 51.4% de la población en razón de su género.
Ello, porque en San Luis Potosí residen 2 millones 822 mil 255 habitantes, un millón 449 mil 804 son mujeres y un millón 372 mil 451 son hombres. Es decir, la mayoría son mujeres, equivalente a 51.4 %.
“TODAS ESTAMOS EXPUESTAS A SER ASESINADAS”
En junio pasado la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Inegi, reveló que el 81.4% de la población de 18 años y más de la capital potosina percibió una ciudad insegura, durante el segundo trimestre del 2021.
Aunado a ello, el 55.3% de ese segmento poblacional modificó su hábito de caminar de noche en los alrededores de su vivienda por temor a ser víctima de la delincuencia; y 48.3% experimentó gritos, insultos o groserías como consecuencia de algún conflicto o enfrentamiento.
Pero en el caso de las potosinas, se sumaron otros agravios como el acoso o violencia sexual en lugares públicos, ya que el 32.5% de las mujeres de 18 años y más dijeron haber sufrido piropos groseros u ofensivos de tipo sexual o sobre su cuerpo.
Natalia de 29 años vive en la colonia Prados Tercera Sección y actualmente trabaja en una tienda departamental ubicada en la carretera a Rioverde, por el rumbo de las Quintas, perteneciente al municipio de Soledad de Graciano Sánchez. De tres hijas, es la de mayor edad, y diariamente sale de su casa a las 9 de la mañana y regresa alrededor de las 7 de la tarde.
Celebra como una ventaja el horario de verano, pues en ocasiones el trabajo se extiende hasta las 8 de la noche, hora en que todavía no oscurece y es “más seguro” caminar sola por las calles o esperar a que pase el transporte urbano.
Para Natalia, una vialidad “segura” se caracteriza por tener tránsito continuo de peatones y automóviles, además de comercios en donde se puede resguardar ante cualquier eventualidad; procurar identificar una ruta para no caminar por callejones, lotes baldíos u otros espacios susceptibles donde pueden esconderse delincuentes u hombres libidinosos.
Además de analizar las condiciones del entorno, como medida de autoprotección, Natalia y su familia crearon un grupo de WhatsApp donde comparten su ubicación en caso de salir a sus centros laborales, fiestas o cualquier otra actividad que implique salir a la calle.
Fuera de la rutina laboral, la percepción de inseguridad suele incrementar, y con razón fundada, ya que a ella y a sus hermanas las han acosado en la calle mediante chiflidos y comentarios lascivos, y entre las experiencias más traumantes, está haber sido perseguidas por extraños y recibir nalgadas.
Ese tipo de agravios no solo impactaron en la psique de Natalia, sino también en sus hábitos y vestimenta. Si bien debe portar calzado formal en su empresa, éste se lo coloca hasta llegar a la misma pues en el trayecto lleva tenis, útiles para correr con más agilidad en caso de ser perseguida.
Otra medida derivada de la inseguridad, que ha mermado hasta sus momentos de diversión, implica salir de su casa con un pantalón de mezclilla cuando acude a una boda, bautizo u otra celebración, en lugar de una falda, vestido o en zapatillas, dado que el “protocolo” actual es cambiarse en el evento.
La joven que diariamente se moviliza a su empleo en camión urbano, taxi o Uber, aduce que la violencia en la ciudad se recrudeció en los últimos cinco o seis años, sobre todo, contra las mujeres, prueba de ellos son las noticias que dan a conocer casos de potosinas violadas, acosadas y asesinadas, cuyos cuerpos son expuestos en la vía pública, muchas veces envueltas en sábanas o semienterradas.
Cuando se da conocer un feminicidio en las noticias ¿a ti, a tu mamá,
a tu familia les impacta, es decir,
hay intranquilidad o angustia
cuando sales a trabajar?
-Sí nos quedamos con ese miedo de salir y que me llegue a pasar algo, porque sí impacta y saca de onda saber que encontraron una chavita embolsada, tirada, tantas cosas que les hicieron; que abusaron de ellas, que las golpearon. Sí pesa y duele. Duele saber que vivieron eso y que todas estamos expuestas a que nos pase algo similar.
PROGRESIVIDAD QUE MATA
En más de 90% de los feminicidios, las mujeres asesinadas sufrían violencia familiar, de género y en el noviazgo, la cual fue incrementándose de forma potencial sin encontrar una respuesta hasta que les causó la muerte, sentencia Elizabeth Rapp Saint Martin, presidenta de Otra Oportunidad A.C. y encargada desde hace poco más de dos décadas de un refugio para mujeres, madres e hijos víctimas de violencia. De 2015 a junio de 2021, las Direcciones Generales de Seguridad Pública Municipal (DGSPM) de 38 municipios de la entidad, atendieron 51 mil 682 reportes o llamados de intervención en casos de violencia familiar.
El 2019 fue el año con mayor número de sucesos al reportarse 11 mil 841 auxilios de las corporaciones locales, siendo la capital del estado la municipalidad con más casos al totalizar 6 mil 854.
Si bien las policías municipales intervinieron, solamente se logró la detención de 3 mil 966 personas agresoras, prácticamente todos varones, es decir, solo el 7.67 por ciento de los apoyos policiacos concluyó con ese procedimiento.
Destacan los reportes de las dependencias municipales de Matehuala y Tamazunchale, dado que en suma contabilizaron 240 informes donde las víctimas solicitaron a los oficiales no proceder en contra de los agresores, 122 en Tamazunchale y 118 en Matehuala.
Aunque se emitieron 58 solicitudes de información, a través de la plataforma INFOMEX, para conocer las intervenciones de los policías municipales en tales sucesos de violencia, 20 municipalidades no respondieron a la petición.
Si bien Guadalcázar, Venado y Santa Catarina atendieron el planteamiento, reportaron que en la citada periodicidad no tuvieron un solo incidente que hubiera requerido la presencia de los oficiales.
Rioverde, Santa María del Rio, Aquismón, Alaquines, Cárdenas, Catorce, Cedral, Cerro de San Pedro, Ciudad del Maíz, Coxcatlán, Huehuetlán, San Ciro de Acosta, San Vicente Tancuayalab, Tierra Nueva; Vanegas, Villa de la Paz, Villa de Ramos, Villas de Reyes, Villa Hidalgo y El Naranjo, son las municipalidades que no respondieron a la petición.
Frente a la violencia sistemática, el Colegio de San Luis (Colsan) elaboró un diagnóstico sobre los tipos y modalidades de violencia contra las mujeres, divulgado en enero de 2019, revelándose que, de las poco más de mil encuestadas el 73.5 % no pidieron ayuda y el 26.5% sí lo hicieron buscando información, servicios o apoyo de diversas instituciones públicas.
Informó que el 40.8% la padeció mediante pellizcos, jalones, empujes, bofetadas u objetos aventados; el 33.9% a través de patadas o puñetazos; y un 6% ataduras o agresiones con armas, ya sea cuchillo, navaja o de fuego. Detectó que la pareja es quien más las agrade con pellizcos, jalones, empujones y bofetadas, sin embargo, le siguen el compañero y compañera de escuela o de trabajo. La casa es el principal lugar de los ataques.
Entre los descubrimientos destacados se expone que la “conciliación” continúa llevándose a cabo por parte de las autoridades de atención y auxilio, tales como los sistemas municipales DIF, las Sindicaturas de los Ayuntamientos y las Agencias del Ministerio Público.
Puntualiza que dicha medida tiende a agravarse cuando no se ejecuta con el acompañamiento de alternativas de atención, que posibiliten la reeducación de mujeres y hombres.
La investigación refiere que, para algunos Ministerios Públicos resulta más fácil llegar a un acuerdo que la implementación de medidas cautelares, prueba de ello son algunas narrativas recopiladas en estancias de la mujer, ubicadas en la Zona Altiplano.
Una de las testimoniales, narra que un Ministerio Público obtuvo tal acuerdo donde una mujer agredida resultó con una pierna fracturada y tardó en sanar cinco meses, pues consideró “que es mejor conciliar que aplicar las medidas cautelares”.
PUÑO DE HIERRO, ARMA LETAL
La Fiscalía General del Estado (FGE), abrió 126 averiguaciones previas o carpetas de investigación de 2015 al 31 de mayo de 2021 por feminicidio, con un saldo de 129 mujeres asesinadas, indica en la respuesta a la solicitud de información con folio 00555121.
Asimismo, en el mismo período, la dependencia de procuración de justicia comenzó con 199 investigaciones por homicidio doloso de mujeres, cuya cifra de víctimas ascendió a 209 potosinas muertas.
Entre los 11 y los 40 años, se concentra el 62.67% de las potosinas víctimas de homicidio doloso; y en el feminicidio bajo el mismo rango etario, el porcentaje es de 76.74%.
Mientras 2015 fue el año de mayor número de registros por homicidio doloso, el 2019 correspondió a la mayor cantidad de carpetas de investigación abiertas por feminicidios.
En ambos ilícitos, los medios para cometer los mismos correspondieron a arma blanca y de fuego. Las causas del deceso son prácticamente las mismas, es decir, asfixia, choque hipovolémico, traumatismo craneoencefálico, laceración cerebral y laceración de vena yugular.
Comercio, empleadas, empleadas domésticas, elementos de seguridad pública y privada, y trabajo sexual, son las ocupaciones que tenían las víctimas de feminicidio, consta en 25 carpetas de investigación abiertas por la FGE en 2017, según información de la CEEAV.
Relativo al estado civil de las mujeres asesinadas, describe que 14 eran solteras, siete estaban casadas, cinco en unión libre y una divorciada. Además, el 76% tenían un nivel educativo básico.
Ya en proceso de la desintegración social y después de una extensa documentación de omisiones por parte de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), el 21 de junio de 2017 la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim), decretó Alerta de Violencia de Género (AVG) para seis municipios: San Luis Potosí, Soledad de Graciano Sánchez, Matehuala, Ciudad Valles, Tamuín y Tamazunchale.
Aunque dicha declaratoria supuso mayores esfuerzos gubernamentales para la atención de la violencia contra las mujeres, desde esa fecha y hasta el 31 de mayo de 2021, se contabilizan 99 feminicidios, según datos de la FGE.
Ahora cada golpe, arrimón, “mamacita”, herida mortal, acoso en la vía pública y asesinato explican el origen de la mujer de bronce en la plaza de Armas que a cada segundo grita: “¡Justicia!, ¡Ni una más!, ¡Pendejo, te dije que no!, entre otras expresiones infinitas frente a cientos de cruces interminables…
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