María Luisa Olivo, periodismo con voz de mujer

Por: Nallely González
“María Luisa preguntaba, a ella no le daba miedo preguntar”, dice Rafael Ruiz, mientras habla de su excompañera; quien en sus propias palabras ha sido la mejor reportera del Sol de San Luis. Una mujer alta, grande, de ojos vivaces y mente ágil; que, gracias a sus cuestionamientos certeros, y curiosidad nata, se ganó el sobrenombre de la reportera de “Las exclusivas”.
Ella lograba encontrar la información más precisa gracias a que sabía qué preguntar y cómo hacerlo: sin miedo.
Originaria de San Luis Potosí, “Cletita” como la conocían todos, dedicó 52 años de su vida al periodismo, fue ganadora de varios premios estatales, “La mujer del año” en 2007 y galardonada con la presea “Trayectoria de éxito” en 2011, además fue homenajeada en vida por su impecable trayectoria, homenaje al que respondió con la inmortal frase “Mis venas están llenas de tinta del periódico”.
Todos los días llegaba a la redacción del periódico El sol de San Luis, puntualmente a las 12, libreta en mano, mientras decía:
- ¡Cálmense, cálmense, ya traigo la de ocho! -
Entonces, se sentaba, se quitaba los zapatos y se ponía a escribir en su máquina, la que llevaba etiquetada con su nombre, como todas sus cosas.
Empezó como la gran mayoría de las mujeres que se aventuraban en el oficio periodístico, en la sección de sociales; y según palabras del actual jefe de redacción de El Sol de San Luis, al ver sus capacidades le dieron la oportunidad de colaborar en la sección de locales.
El Ayuntamiento y la Arquidiócesis potosina fueron sus fuentes por veinte años; y mientras en el Ayuntamiento se ganó el respeto y el aprecio de los alcaldes, en el ámbito eclesiástico, su mérito fue incomparable, ya que antes de María Luisa solo figuraba en la sección de sociales; pero fue ella quien le dio voz, quien convirtió en nota a la iglesia, ella logró transformar la opinión de los líderes religiosos potosinos en información noticiosa para toda la sociedad.
“Cletita” era una periodista crítica, que veía necesario hacer del conocimiento de los potosinos el pensar de la iglesia católica, frente a los sucesos que acontecían en el estado, para tomar conciencia de si esa postura era realmente la misma que dirigía su fe.
Acostumbraba cuestionar las decisiones del alcalde frente a las necesidades y exigencias de la ciudadanía.
De las numerosas notas que podemos encontrar desde que empezó a escribir en El Sol de San Luis, es necesario rescatar la de ocho columnas del 12 de enero de 1984, la nota se titula “Gobierno y Clero Manipulan la Ignorancia de los Pobres”.
La pobreza e ignorancia de la gente es aprovechada, tanto por el aparato político, que suele llevar soluciones paternalistas y deslumbradoras, sin llegar a realidades, como por la Iglesia, que busca reafirmar su poder frente al Estado.
En ese momento, y colocando esas palabras al final de la pluma de una mujer, se empieza a apreciar una de las primeras voces de rebeldía en el periodismo hecho por mujeres en San Luis Potosí.
Una pluma con la sensibilidad que le permitía transmitir la información que obtenía con sentido social, que quería que el periodismo sirviera para algo, como afirma Javier Gutiérrez; y es que tal vez María Luisa no era consciente de lo que estaba haciendo, pero a la luz de los años, admiramos lo que logró: poner temas importantes escritos por una mujer en la primera plana de uno de los periódicos más importantes de San Luis Potosí.
El feminismo no era lo que es ahora y los espacios aún eran dominados por la dirección patriarcal, pero encontramos anécdotas como “el clan de las cletitas”, de quien María Luisa fue defensora, y otras similares que nos hacen ver que siempre iba un paso adelante, que revolucionó muchas formas de pensar, y que su bandera era la de ser periodista y ser mujer.
Un mundo que no estaba preparado para una mujer que usaba tacones del 8 y medio, tampoco lo estaba para entender lo que ella estaba logrando: abrir el camino para todas las que veníamos detrás de ella, y asegurarnos que una mujer podía ser una periodista fuerte, tenaz y avezada.
“Un día le vi los zapatos a María Luisa, porque se sentaba al lado de mí, y le dije ¿de qué número calzas? Y me dice - ¡Ay Cletito ya te fijaste en eso! del 8 y medio. Eso es algo increíble, porque casi no hay mujeres que calzan de ese número”, relata Rafael Ruíz, jefe de redacción e información del Sol de San Luis.
Su mérito no es el de haber sido la mejor en lo que hacía, su mérito reside en haber sido la mejor en un mundo hecho a la medida de los hombres.
María Luisa Olivo Rodríguez es una pionera, una mujer que, sin saberlo, fue parte de la lucha de las mujeres periodistas, por espacios dignos y justos, ella sembró la idea de que al periodismo potosino le hace falta volver a escribir de todo, pero bajo la perspectiva femenina.
Y este es el momento de reescribir la historia de las mujeres periodistas a través de la óptica feminista.
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