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Periodistas al exilio

Por Redacción

Diciembre 25, 2022 03:00 a.m.

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El crimen organizado ha convertido a la prensa y a los reporteros en un enemigo al que hay que silenciar.

Los testimonios de periodistas que deben ejercer el oficio en zonas de peligro del Estado de México, Guerrero y Colima así lo confirman.

En todos los casos hay una constante: nadie los apoya.

Las autoridades de todos los niveles han abdicado de su responsabilidad de garantizar el derecho a la libre expresión en amplias zonas del país.

“… o aquí te quedas”

La nota siempre ha sido vigilada, pero cuando la punta de una pistola se convierte en el corrector, desertar del periodismo es la única opción para un reportero que busca realizar su labor en la zona sur del Estado de México, donde el miedo y la zozobra se convierten en un acompañante diario. Es el caso de periodistas mexiquenses que todavía se sienten tan atemorizados por las amenazas que piden no ser identificados en este texto.

“Cuando me dijeron o te vas o aquí te quedas, no tuve otra opción y esa misma tarde conseguí una camioneta y decidí dejar Tejupilco junto con mi familia”, relató un reportero que vivió en carne propia el precio de desempeñar el trabajo de informar en la región sur.

Desde que llegas a laborar como reportero a esta zona, aseguró, las reglas son muy claras, no mencionar a ningún grupo delictivo en las notas periodísticas, sobre todo las relacionadas con el tema de seguridad y mucho menos dar a conocer los mensajes que cobijan a los cadáveres que comúnmente aparecen en la región.

“Necesariamente teníamos que cubrir la nota roja, pero la información se centraba en el hecho como tal, ni más ni menos. No podíamos manejar a ningún grupo delictivo ni mucho menos dar a conocer algún mensaje”, relató.

Por casi un año, la zozobra y el miedo de acudir a ciertas zonas se iba familiarizando con su actividad, indicó, sin embargo, llegó el momento en que ya no se pudo más y después de sortear amenazas telefónicas se hizo presente la confrontación directa y la obligación de abandonar la labor informativa.

“Recuerdo aquel día, iba por mis tortillas y en la calle un hombre me paró y me dijo textual: le estás picando las costillas al diablo, no te metas con nosotros, somos muchos, así que o te vas o aquí te quedas”, narró el entrevistado.

Esta amenaza, mencionó, fue acompañada con santo y seña de los movimientos diarios no sólo de él sino de su familia, por lo que al regresar a su casa y platicar lo sucedido, se optó por conseguir una camioneta y esa misma tarde-noche emprender la huida.

Esto, platicó el entrevistado, fue desatado por la cobertura de un operativo implementado por las autoridades municipales en bares y centros de entretenimiento incluyendo billares. Y es que, agregó, en uno de tantos negocios, un hombre vinculado a un grupo delictivo, les sacó un arma y amenazó a todos.

Pese a que no publicó nada en el periódico regional donde laboraba, una columna que apareció en el diario desató las amenazas que al final terminaron por la renuncia a su labor informativa.

“Tejupilco es un pueblo chico y ellos ya saben quiénes viven ahí y a qué se dedican. De hecho, mi nombre y mi vehículo ya eran parte de los mensajes vía radio que monitoreaban todos los movimientos de gente sospechosa de la región”, añadió el reportero.

Ante el cuestionamiento de si volvería a reportear en el sur del Estado de México, el entrevistado respondió sin dudas: “ya decidí no volver a eso. Es muy arriesgado y de héroes están llenos los panteones. Un reportero puede encontrarse muy rápido, pero mi familia no va a encontrar un padre de familia y eso lo valoro más, por eso mi respuesta es un no rotundo”, finalizó el reportero que relató a este diario su experiencia.

Silenciado en Chilapa

“El 16 de mayo del 2014 decidí salir de Chilapa y no he regresado, en ese momento todos los trabajadores de medios de comunicación habíamos sido amenazados, detenidos, encañonados y definitivamente no había condiciones para mantenerse en este lugar para hacer periodismo”, relató el reportero Yener de los Santos, quien tras desplazarse ha encontrado trabajo y refugio en Chilpancingo.

Actualmente en este municipio no hay un medio de comunicación como periódico Radio o incluso medio digital, los que existen sólo publican la información que genera el Ayuntamiento, relató el periodista Yener de los Santos, quien ha encontrado trabajo y refugio en Chilpancingo, asimismo se han dejado de llevar periódicos que se editan en el centro del estado o en la capital del país, “antes llegaba el Reforma, Universal, la Jornada y todos los de Chilpancingo, hoy es una zona de completo silencio”.

De acuerdo con el relato en Chilapa, los problemas comenzaron aproximadamente en el año 2008 cuando en Chilapa se empezaron a correr muchos rumores sobre la presencia de grupos armados que por las noches cerraban calles, que organizaban fiestas, arrancones de carros o motos, peleas de gallos y que detenían a transeúntes, después, esos rumores se fueron materializando y constantemente se registraban asesinatos, levantones, secuestros, y cada vez eran más visibles los grupos de camionetas con hombres armados.

Se empezaron a presentar casos en los que ante cualquier problema en Chilapa ya no se acudía a las autoridades se pedía el apoyo de “la gente” para auxiliarlos, con ello la violencia fue escalando en intensidad, en ese momento había tres periódicos que se editaban en esta población de 123 mil habitantes, Visión Urbana, Jaguar de Guerrero y El Debate, este último dirigido por el entrevistado.

Entre 2011 y 2012 se registró un fenómeno en el que un grupo político abiertamente estuvo apoyado por un grupo delincuencial al que se le conocía como los Rojos y operó a favor del PRI, para que Francisco Javier García González (El Tepache), cuando ganó, en su primera entrevista le cuestionaron sobre la investigación que realizaría a irregularidades del gobierno anterior, que también era de su partido, ahí explotó y lanzó las primeras sutiles amenazas.

Días después un reportero del periódico Visión Urbana, fue abordado por un sujeto que se transportaba en una moto, se le acercó y le dijo, “tú y tus amigos bájenle de huevos con el presidente, atentamente, El Jefe”, a partir de ese momento los reporteros de Chilapa decidieron hacer una especie de autocensura, cubriendo a distancia los eventos de la presidencia y no volvieron a entrevistar al edil.

En el 2013 la violencia escaló demasiado, se empezó a escuchar otro nombre, el grupo de “Los Ardillos”, como antagónico de “Los Rojos” que en ese momento eran los que de manera fáctica gobernaban, de los incidentes de violencia más agresivos que se tuvieron fue el registrado el 8 de julio del 2014, cuando entre 30 y 40 camionetas con hombres armados provenientes de las comunidades del sur de Chilapa se metieron por la noche y generaron enfrentamientos, quemas de vehículos casas y muerte de personas, después de eso empieza la pugna abierta entre estos dos grupos.

A partir de eso, Chilapa vivió una especie de toque de queda autoimpuesto, pues los comercios cerraban temprano, no había vida social, fiestas o celebraciones, porque corrían riesgo de que llegara uno u otro grupo, los organismos de derechos humanos dejaron de salir a las comunidades a documentar porque “los señalaban que eran orejas de uno u otro grupo”.

Entonces ocurrió la primera decisión que afectó a los medios de comunicación, los dueños del periódico Visión Urbana, ante la situación de inseguridad dejaron de imprimirlo, El Debate permaneció hasta mayo del 2015.

En noviembre del 2014 se registró una masacre en la que 11 cuerpos calcinados fueron dejados en el crucero de Ayahualulco, este se documentó en los medios locales, y después vinieron muchas balaceras y asesinatos, el sábado 9 de mayo del 2015 se realizó la cabalgata popular del Día de las Madres y en este evento irrumpió un grupo de civiles armados gritando buscamos a Zenén, a Los Rojos y venimos por nuestros desaparecidos.

El convoy de armados acuarteló a los miembros de la Gendarmería en el interior de su hotel y a los policías municipales en sus propias instalaciones, luego se apoderó de la seguridad y comenzaron a hacer persecuciones, detuvieron a 60 personas, catearon casas, desaparecieron a por lo menos 17 personas.

Un par de días después se formó un comité de familiares de desaparecidos al que se denominó “Siempre Vivos”, quienes salieron a manifestarse y mientras lo hacían fueron encarados por los civiles armados que mantenían el control de la seguridad, ahí los periodistas quedaron en medio y los cuestionaron que para que tomaban fotos, que si eran informantes de “El Chaparro”, en el temor, uno de los periodistas trató de correr y ello ocasionó que todos fueran encañonados, golpeados, amenazados con desaparecerlos y despojados de sus equipos de trabajo, posteriormente se entrevistaron con los mandos visibles del grupo y lograron que les devolvieran sus cámaras, entonces les exigieron borrar todo, pero decidieron no hacerlo y las imágenes de ese hecho sí se publicaron.

El 15 de mayo el ejército entra a Chilapa y desarma al grupo que se había hecho llamar policía ciudadana pro la Paz y la Justicia, los periodistas van a entrevistarse con el capitán que encabezaba el grupo de militares y la respuesta que les dio no fue lo que esperaban, “retírense porque vamos a actuar y luego no queremos que al rato nos estén señalando que violamos derechos Humanos”.

“Al día siguiente nos reunimos todos los reporteros y ahí les dije, esto está muy difícil, estos fulanos dejaron a los informantes, conocidos como halcones, los dejaron en Chilapa y van a seguir en el conflicto con Los Rojos, yo me voy de Chilapa nos van a señalar los dos grupos y no la vamos a librar”.

Así el 16 de mayo del 2015 se dio por cancelado el proyecto del periódico El Debate de Chilapa y fue uno de los últimos esfuerzos periodísticos que se registró en este municipio.

Hasta los voceadores

Aproximadamente entre el 2010 y el 2012 hubo un incidente que dejó marcado el actuar de los medios de comunicación, en Chilapa, un par de voceadores de un periódico de circulación estatal, del que nos pidieron omitir nombre para no poner en riesgo a familiares que aún están en Chilapa, llegaron alrededor de las 7 de la mañana a este municipio para vender periódicos en el que se resaltaba una noticia del asesinato de unas personas.

En ese momento esa era la forma de vender el periódico, se colocaba un altavoz en el toldo de carro y se hacía una grabación con la nota destacada, luego se recorrían las calles y las personas salían de sus casas a comprarlo, aún no había redes sociales, relató el que en su momento era coordinador del periódico.

Los voceadores fueron interceptados por un grupo criminal, presumiblemente de Los Rojos, los encajuelaron en su propio carro y llamaron a Chilpancingo para pedir rescate o los asesinarían, el director del periódico que se encontraba en Acapulco de forma tajante dijo que no, que no pagaría un rescate porque el hacerlo los obligaría a pagar más después.

El coordinador buscó forma de pedir favores entre los mismos miembros de la delincuencia y logró hacer un acuerdo y que los liberaran sin pagar un rescate, también se recuperó el automóvil, pero jamás este medio regresó a vocear, es más no volvió a mandar un ejemplar a este municipio.