Rebozos pirata en Santa María

Artesanos del rebozo en Santa María pidieron que la distinción como Pueblo Mágico no se quede simplemente como “una medalla colgada”, como en años anteriores sucedió con el nombramiento de Patrimonio Cultural Intangible, sino que sea un compromiso para que se controle uno de los motivos por el cual el municipio recibió este título, que es su artesanía.
El maestro rebocero Arturo Estrada dijo que si bien para el municipio es un honor recibir tal distinción, esto conlleva un compromiso por parte de las autoridades a combatir la piratería de los rebozos, para que los visitantes no sean engañados, ni robados, puesto que en el propio municipio se comercializan rebozos que no son hechos en el lugar, sino industrializados en otras entidades.
“Nosotros los artesanos queremos pensar que es un beneficio en el sentido de la piratería. Es un honor y un hecho histórico, pero es un compromiso el controlar el motivo por el que el municipio ganó la denominación”, añadió.
Señaló que los nombres de los artesanos incluso han sido utilizados para reforzar las ventas de los rebozos pirata, hasta con imágenes de ellos y del producto para “adornar” y completar sus ventas.
Añadió que no se está en contra de que haya rebozos de fabricación industrial en el municipio, ya que al final es el turista quien decide qué comprar, de lo que se está en contra es de que se utilicen los nombres de los artesanos y se hagan pasar los productos como hechos por los mismos y con las técnicas artesanales, cuando no es así.
Lamentó que el municipio no cuenta con una instancia que prevenga esos engaños, para actuar de manera inmediata.
Dijo además que el tema se aborda ya con abogados para buscar la manera de proteger su labor, o hasta una penalización.
Agregó que esto debería iniciar como un control por parte de las autoridades en especificar de acuerdo a lo que se está vendiendo y su entidad de origen, a lo que comentó que el rebozo de Santa María no puede obtener una denominación de origen como tal debido a que las materias finas con las que están hechos los más representativos no son de origen mexicano sino de otros países.
Añadió que si bien se hablaba de un certificado de autenticidad con firmas de tejedor y empuntadora, éste puede obtenerlo cualquiera y cualquier tienda y por lo tanto no tendría la validez suficiente que muestre que es verdad un rebozo elaborado de manera artesanal por una persona del municipio.
Finalmente agregó que la manera más recomendable para saber que se adquiere un auténtico reboso de Santa María del Río hecho por manos de artesanos, es visitar el mismo municipio pero los talleres donde propiamente se está realizando la actividad, agregó que en otros casos la calidad del producto de los industrializados que suelen tener almidón en una lavada se destensa la tela, añadió que la prueba infalible en el caso del rebozo de seda es que éste entra sin problema en un anillo del número 3.
El director del Museo Casa del Rebozo, Gregorio Vladimir Zamarripa Reyna, reconoció que los nombramientos dados al municipio de Santa María del Río implican que se den una serie de disposiciones oficiales que garanticen su disposición, por su parte y no precisamente derivado primordialmente del nombramiento como Pueblo Mágico aunque sí aunado a ello, el museo tiene la propuesta de generar información al respecto, es decir, dar a los consumidores los conocimientos necesarios para que puedan revalorizan lo que hay detrás de la emblemática prenda.
“Para que la gente que está interesada en adquirir una prenda sepa qué debe considerar y qué hay detrás de ésta para tomar una buena decisión en cuanto a compra y meter elementos reflexivos de cuál es la implicación de implementar otras prácticas no tan sanas como consumir prendas que no son originales”, agregó.
Agregó que este es un proyecto de largo alcance que tendrá como primera instancia la difusión de información en el museo y que posteriormente se implique a otras instancias y a otros sectores sociales, señaló que para que el rebozo pueda subsistir se tiene que utilizar, por lo que hay que promover su uso como una indumentaria cotidiana y que se consuma lo tradicional, puesto que detrás de cada rebozo también hay economía a la par del tema patrimonial y cultural, puntualizó.
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