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Se pinta SL de color arcoíris

Por Ruth Salazar

Junio 18, 2023 03:00 a.m.

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Vivimos en una ciudad donde para “la potosinidad”, las expresiones de afecto entre personas del mismo sexo aún no son bien vistas. El otro día en un viaje en un taxi con mi hijo de 14 años, el conductor “con todo respeto” me señaló que “no es normal”, ver cada vez más parejas del mismo sexo caminando por la calle, que como una maestra de secundaría se lo dijo recientemente, “era un problema que se normalizará”. “Ella tenía razón”, reitera. 

Durante el monólogo del taxista, mi hijo y yo nos comunicamos con desaprobación por medio de nuestras miradas. Estoy aprendiendo a no confrontar a personas intolerantes, solamente que sea muy necesario. 

Se trata del relato de una madre y su hijo, quienes asistieron a la XII marcha LGBTIQ+, donde miles de asistentes disfrutaron de una fiesta obligada, pues es ya el evento más importante del año para la comunidad en la capital potosina: “La Marcha del Orgullo”.

Para algunos fue su primera vez, en medio de baile, música, consignas y mucho color, se visibilizó su reivindicación, alegría, gozo y amor; una exigencia al respeto pleno a sus derechos como personas de la diversidad sexual, llenando las calles del primer cuadro de la capital de banderas y glitter multicolor, así como carteles como el de Memo: “esta marcha es por mi orgullo, por el orgullo de todas las personas que han muerto por él y por el orgullo de las personas que todavía no lo encuentran”. 

Desde el Parque de Morales por la avenida Carranza, marcharon más de 10 mil personas, de diferentes generaciones y entornos sociales quienes se unieron para festejar la diversidad, la disidencia y la rebeldía. 

La fiesta multicolor avanzó al ritmo de temas como “Bad romance”, de Lady Gaga, “We found love”, de Rihanna y “I follow rivers”, de Lykke Li, entre otras, que se pudieron escuchar, entre el repique de las campanas del templo de La Divina Providencia. 

Carranza fue de todas, todos y todes, decenas de carros alegóricos, personas a pie, en bici, patineta, incluso sillas de ruedas, hicieron de la calurosa  tarde de este sábado una fiesta de la diversidad potosina: “me enorgullece que son más personas las que se atreven a salir de ese closet de donde nadie debería de estar, donde son más personas las que se animan a demostrar su sexualidad sin ningún problema”, relata Christian Rocha, quien lleva 10 años asistiendo a esta marcha.