“Sobreexplota alcaldía la presa de La Muñeca”

Una planta potabilizadora construida pero sin uso y una presa “La Muñeca” sobreexplotada hasta por seis veces el volumen concesionado por la Comisión Nacional del Agua, forman parte de las irregularidades de las que son corresponsables por acción y omisión la delegación local de la Comisión Nacional del Agua y el Ayuntamiento de Tierranueva, denunció el agricultor y ganadero Manuel Labastida Aguirre.
Explicó que la sobreexplotación, incluso por encima de los límites que establece la propia Comisión Nacional del Agua, proviene de decisiones de las dos últimas administraciones municipales, cuyos alcaldes han extraído hasta 6 millones de metros cúbicos por año, a pesar de que hay un acuerdo con los usuarios de la presa de que cuando la marca llegue a 4 millones de metros cúbicos por año, se suspende la extracción.
Y en el caso de la alcaldía, sólo puede extraer 500 mil metros cúbicos por año, y sin embargo saca hasta 4 millones, cuando desde hace años debió modificar sus sistemas de agua potable para evitar la sobreexplotación y trabajar sobre otras fuentes de abastecimiento.
“Hace 4 años la Comisión Estatal del Agua dejó lista para su uso una planta potabilizadora, y es fecha que no se le utiliza porque no hay forma de abastecerla”, destacó. La planta potabilizadora se encuentra justo en la presa de La Muñeca, y hasta ahora no funciona.
Explicó que a nivel estatal y federal, también hay una negligencia gubernamental terrible, porque la CEA permite el uso del agua sin control y la Comisión Nacional del Agua, que mantiene fuertes controles sobre agricultores y ganaderos de la zona, y para uso de la alcaldía se explota de manera indiscriminada, a pesar de que el gobierno municipal debe tramitar sus propias concesiones de explotación o incluso transmisión de derechos.
Admitió que la población de la cabecera “está encantada porque no le falta agua, y eso es bueno porque se sabe que hay servicio domiciliario”, pero hay una acción dolosa de sobreexplotación del parte del ayuntamiento, y una labor de encubrimiento de la propia Comisión Nacional del Agua.
Dijo que precisamente por esta negligencia y trato desigual, se han perdido más de 500 hectáreas de cultivos, en perjuicio de más de 380 ejidatarios y 800 trabajadores contratados que se quedaron desempleados, todos ellos con pequeñas propiedades de dos a tres hectáreas.
Informó que con mucha frecuencia los ejidatarios sólo sobreviven de las remesas, porque no tienen manera de hacer insostenibles sus cultivos.
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