Fumar en la adolescencia

Trae consecuencias graves al organismo

Fumar en la adolescencia
Estudios revelan que la mayor parte de los fumadores se iniciaron en el hábito antes de los 18 años; esto significa que la adolescencia es un periodo crítico con respecto al tabaco.

Y datos revelan que los adolescentes comienzan a fumar a los 14 años y tan solo medio año después de haberlo probado por primera vez consumen a diario.

Es, pues, un problema de relativa magnitud, especialmente porque tiene consecuencias sobre su salud y puede ser la puerta de entrada a otros consumos.

RIESGOS

Los riesgos para la salud.

El tabaquismo es una de las principales causas de muerte en nuestro país. 

Un importante riesgo para los jóvenes es que se hacen adictos a la nicotina, que es la droga presente en el humo del cigarrillo, que genera dependencia. 

DEPENDENCIA

La dependencia hace muy difícil que lo puedan dejar el tabaco cuando quieran, lo que va sumando años al consumo y aumenta la probabilidad de que acaben desarrollando las enfermedades asociadas al tabaco: EPOC, cáncer de pulmón, bronquitis crónica, enfisema, cardiopatía isquémica, infarto de miocardio.

Cuanto más joven se inicie una persona en el consumo de tabaco, antes aparecen estas enfermedades.

PATOLOGÍAS

Esto es especialmente importante porque estas patologías suelen debutar tras 10-15 años fumando.

Si un joven se inicia a los 13-14 años de edad, eso quiere decir que esas enfermedades le pueden sobrevenir cuando apenas haya cumplido 30-35 años.

PODER ADICTIVO

Riesgo de adicción en el adolescente.

El poder adictivo del tabaco es muy fuerte. 

Se ha calculado que después de que el joven ha consumido alrededor de 100 a 50 cigarrillos se hace adicto a la nicotina.

CONSUMO

La adicción, por tanto, puede aparecer a las pocas semanas de comenzar a fumar y es tan intensa como en los adultos. 

Se sabe que cuanto más joven se inicia un sujeto en el consumo de tabaco mayores dificultades va a tener de éxito cuando haga un intento para dejar de fumar.

MANERAS DE FUMAR

En los últimos tiempos han tomado mucho protagonismo otras maneras de fumar como el vapeo, las pipas de agua, cachimbas, el tabaco de liar o los dispositivos IQOS, que calientan, pero no queman tabaco. 

RIESGO

El riesgo es idéntico al que se padece como consecuencia del consumo de cigarrillos.

No es cierto que el uso de cigarrillos electrónicos o de IQOS sirva para disminuir el riesgo. Las enfermedades asociadas al consumo de estas sustancias y la adicción que causan es en todo similar a las producidas por el cigarrillo.

PIPAS DE AGUA

En cuanto a las pipas de agua, además de los riesgos anteriores, también contribuyen a transmitir enfermedades, ya que los utensilios de la pipa de agua se comparten entre las personas que la consumen, lo que es especialmente relevante en un momento de pandemia como el que estamos viviendo.

TABACO DE LIAR

Con respecto al tabaco de liar no es más benévola, aunque popularmente este tipo de consumo sea considerado “más natural”.

Distintos estudios han demostrado que los usuarios de tabaco de liar tienen niveles más altos de nicotina en sangre y niveles más elevados de monóxido de carbono en sus pulmones que los que consumen cigarrillos normales.