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Un pequeño rasguño

CUENTOLOGÍA Cale Agundis

Por Redacción

Diciembre 23, 2024 03:00 a.m.

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Un pequeño rasguño no significa que estés roto, solo significa que estuviste a prueba y no fallaste. La vida está llena de momentos en los que nos enfrentamos a desafíos, dificultades o situaciones que nos ponen a prueba. Estos momentos, aunque a veces duros y dolorosos, no nos definen como fracasados. Al contrario, son pruebas que nos permiten demostrar nuestra fortaleza, resistencia y capacidad para superar obstáculos… “resiliencia” le llaman algunos.

Un rasguño puede ser una herida superficial, algo que se cura con el tiempo y que no deja marcas permanentes. De manera similar, las dificultades que encontramos en nuestro camino son solo pruebas temporales, que nos enseñan lecciones valiosas. No importa cuán pequeñas o grandes sean las heridas que nos dejemos durante el proceso, lo importante es que seguimos adelante, que no nos rendimos y que continuamos luchando.

A menudo, cuando nos enfrentamos a un problema o sufrimos una pérdida, tendemos a pensar que estamos rotos, que ya no somos los mismos o que hemos fallado. Pero la verdad es que estos momentos son solo oportunidades de crecimiento. Cada rasguño que recibimos nos hace más fuertes, más sabios y más preparados para afrontar lo que vendrá.

Así como una cicatriz puede desaparecer con el tiempo, nuestras dificultades también pueden volverse lecciones aprendidas, y lo que parecía una debilidad en un momento dado se convierte en una fortaleza. No estamos rotos por los golpes de la vida; estamos siendo moldeados y formados por ellos, y es gracias a esa resistencia que seguimos adelante con más determinación. Recuerda que un pequeño rasguño no es el fin del camino, es solo la prueba de que no has fallado, estás creciendo. Has enfrentado las adversidades, te has mantenido firme y, lo más importante, has seguido adelante.