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WASHINGTON.- La propagación del coronavirus no sólo ha dejado perplejas a las autoridades de salud. También atormenta a estrategas y bancos centrales que no logran calcular el posible daño económico de un brote que ha alcanzado 37 países y territorios, infectando a más de 80.000 personas en todo el mundo, 2.700 de ellas con resultado fatal.
No saben dónde o que tan rápido se propagará el virus. No pueden valerse de precedentes claros para considerar qué hacer. Y las herramientas que normalmente utilizan para combatir los baches financieros — recortes a las tasas de interés, incrementos en los gastos gubernamentales y ayuda fiscal — podrían no funcionar muy bien, carecer de apoyo generalizado, o representar un riesgo por sí mismos. En caso de exagerar en su reacción, los estrategas financieros pueden causar un pánico contraproducente. Si su respuesta es muy tenue, sufren el riesgo de que el daño económico se agudice y se propague. Los mercados financieros se desplomaron y los rendimientos de bonos cayeron el martes a causa de los crecientes temores de que el coronavirus y las subsecuentes cuarentenas para combatir la enfermedad obstruyan las cadenas de suministro a nivel global y puedan perjudicar los ingresos corporativos y la economía mundial. El promedio industrial Dow Jones perdió el martes 878 unidades, o el 3%, después de haber cedido más de 1.000 puntos el lunes, su peor descenso en dos años.
“Este brote tendrá un efecto muy significativo en la demanda mundial de turismo, viajes y de otros servicios”, dijo Eswar Prasad, economista de la Universidad Cornell.








