El papel del diablo y judas en la Huasteca

La conferencia "Diablo y Judas en la Huasteca Potosina", impartida por la antropóloga Mayra Muñoz López como parte del ciclo Antropología y Semana Santa en la Huasteca Potosina, ofreció una lectura sobre el papel simbólico de estos personajes dentro de los rituales de la región, destacando su vínculo con la cosmovisión indígena y los ciclos agrícolas.
Durante su exposición, la especialista explicó que la figura del diablo en Mesoamérica no puede entenderse únicamente desde la tradición cristiana. Tras la llegada de los españoles, este personaje fue reinterpretado por los pueblos originarios, quienes lo asociaron con deidades prehispánicas y le otorgaron un carácter dual, es decir, no completamente maligno ni totalmente benéfico. Esta ambigüedad permitió su integración en diversas prácticas rituales, adoptando múltiples formas que van desde animales del monte hasta figuras satíricas que reflejan la vida cotidiana.
Uno de los ejes centrales de la conferencia fue la relación entre estos personajes y el calendario ritual vinculado al ciclo agrícola. Muñoz López señaló que la presencia de diablos y judas durante la Semana Santa no es casual, ya que coincide con el inicio de la temporada de lluvias y, por tanto, con procesos de regeneración de la vida. En este sentido, su participación marca simbólicamente la transición entre periodos climáticos y productivos, fundamentales para las comunidades de la Huasteca.
La investigadora compartió resultados de su trabajo de campo en municipios como San Antonio y Tanlajás, donde documentó prácticas específicas. En el caso de los judas de San Antonio, destacó su carácter lúdico y crítico: recorren las calles realizando bromas, juegos y representaciones que incluyen sátira social y política. A través de máscaras, vestuarios deformados y el uso del chirrión, estos personajes generan una interacción constante con la comunidad, donde el humor y la transgresión forman parte del ritual.
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En contraste, los diablos de comunidades como La Concepción presentan una dimensión más ritualizada y controlada. El uso de máscaras implica riesgos simbólicos, por lo que los participantes deben cumplir con normas como la abstinencia y ciertos cuidados espirituales. Estas máscaras, resguardadas en espacios alejados de la comunidad, representan entidades del "mundo otro" y están vinculadas con nociones de peligro, enfermedad y desequilibrio.
Un elemento recurrente en ambas manifestaciones es el chirrión, cuyo sonido más allá de su uso práctico, el estruendo que produce se asocia con la fuerza, la fertilidad y la generación de vida, evocando incluso mitos relacionados con deidades del trueno y la lluvia.
La conferencia subrayó cómo estos rituales evidencian la persistencia de lo que la antropología denomina "núcleo duro" de la cosmovisión indígena, es decir, aquellos elementos simbólicos que perduran pese a los procesos de colonización y modernización. A través de máscaras, danzas, sonidos y prácticas colectivas, los diablos y judas continúan siendo figuras clave para entender la relación entre cultura, naturaleza y vida comunitaria en la Huasteca Potosina.
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