La historia de Tayra

La historia de Tayra

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Hoy no podremos hablar de Tayra: 

lo políticamente correcto es el obstáculo, 

porque la pelota de hule, o un tambor para guardar relojes. 

Perra no: el adjetivo, la metáfora, el sentido. 

Sin embargo, podemos traer a colación un poema en una caja china, 

el corazón de una manzana, el paraíso en un cerillo. 

También puedo hablar de los cuchillos y del cierzo, 

de los copos de noche que se adhieren al vidrio, 

de mi costumbre inveterada de romper palabras a mordidas. 

El tema es el vacío, la verdadera utilidad de la jofaina: 

ki más endorfinas. 

Algo vertical, una mandarina, el sabor agraz de las monedas.

A propósito de monedas, 

jamás he sabido para qué las quieren los barqueros. 

Pero, pensando en la rodilla, 

tal vez sea mejor hacer pajaritos de papel 

para poblar algunos campanarios.

Luis Alberto Arellano