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LUMINAJE DE IVETTE GASCA

A partir de moldes directo de manos femeninas reclama el espacio y nombra a las mujeres

Por Estrella Govea PULSO

Enero 05, 2026 03:00 a.m.

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Galeria

Entrar a Luminaje en el Museo de Arte Contemporáneo de San Luis Potosí no implica solo mirar una instalación escultórica: supone detenerse, escribir un nombre y reconocer una presencia. 

En el espacio expositivo, las manos suspendidas y los muros intervenidos por el público activan una experiencia que desborda la contemplación para convertirse en un ejercicio de memoria y participación. Nombrar a una mujer, una madre, una amiga, una ancestra, una referencia íntima, es aquí un acto cargado de sentido.

La propuesta de Ivette Gasca se inscribe en una reflexión más amplia sobre el lugar de las mujeres en el arte tridimensional y sobre la necesidad de reclamar el espacio como un gesto cotidiano de resistencia. En Luminaje, ese reclamo no se ejerce de manera individual, sino compartida: la artista convoca a otras mujeres a acompañarla, a dejar su huella y a formar parte de un entramado que se construye desde el cuerpo y el afecto.

MANOS QUE REGISTRAN LA MEMORIA

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La instalación está conformada por ocho piezas realizadas a partir de moldes directos de manos femeninas. El proceso fue deliberadamente libre: cada participante decidió cómo colocar sus manos, qué gesto ofrecer, cómo habitar el material. El resultado es un conjunto de formas que conservan pliegues, tensiones, cicatrices y movimientos involuntarios.

La cerámica, elegida como material principal, permite un registro preciso de esas huellas. Su fragilidad aparente contrasta con la carga simbólica que sostiene: las manos no representan, sino que son. Funcionan como presencias que resguardan historias personales y colectivas, activando una memoria que no es monumental, sino íntima.

UN ENTRAMADO 

COLECTIVO

Luminaje no se construye desde la autoría aislada. Las manos que conforman la instalación pertenecen a Teresita de Jesús Moreno Méndez, María Fernanda Moreno Méndez, María Esperanza Lucciotto López, Araceli Gasca Moreno, Claudia Gasca Moreno, Yoliztlli Sánchez Hernández, Zamira Silva Ramos y Monserrat Escudero. Familiares, amigas, artistas y activistas forman parte de esta red que se teje desde la cercanía y el acompañamiento.

El gesto de "echarnos la mano" adquiere aquí una dimensión literal y simbólica. La obra se concibe como un abrazo, un saludo y un pacto entre mujeres, donde la colectividad no solo acompaña, sino que transforma la pieza y la hace crecer.

NOMBRAR COMO ACTO DE RESISTENCIA

Uno de los ejes más potentes de la exposición es la invitación al público a escribir en los muros el nombre de una mujer significativa en su vida. Este ejercicio, sencillo en apariencia, revela su profundidad en la dificultad de elegir, en las pausas y en las emociones que despierta.

Nombrar es traer al presente, romper el anonimato y resistir el silencio histórico que ha borrado a tantas mujeres. La muestra fue inaugurada en el marco del 25N, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Luminaje entrega una denuncia directa para proponer un espacio de reflexión, memoria y reconocimiento colectivo.

ESCULTURA, CUERPO Y EXPERIENCIA

La obra de Gasca cuestiona la rigidez de los espacios museísticos tradicionales. En Luminaje, el cuerpo del espec tador también participa: escribe, se mueve, siente. La escultura deja de ser un objeto distante para convertirse en una experiencia sensorial que involucra tacto, emoción y presencia.

Esta forma de habitar el museo conecta con una preocupación constante en la práctica de la artista, pensar la escultura como un medio capaz de generar vínculos, diálogos y memorias que se inscriben más allá de lo visual.

TRAYECTORIA Y REPARACIÓN SIMBÓLICA

Licenciada por la Escuela Estatal de Artes Plásticas de San Luis Potosí, Ivette Gasca ha desarrollado una trayectoria centrada en resignificar lo femenino desde la escultura. Su trabajo, realizado en cerámica, polímeros y bronce, explora la relación entre cuerpo, memoria y espacio, y ha sido reconocido en certámenes como el Premio Eduardo Guerrero de Escultura y el Premio Estatal de Derechos Humanos.

En el ámbito del arte público, es autora de los memoriales Karla y Alondra, los primeros monumentos en México dedicados a víctimas de feminicidio. Estas obras, concebidas como actos de reparación simbólica, dialogan directamente con Luminaje, donde la memoria y la sanación se trasladan al espacio museístico.

LINAJE, LUZ Y FUTURO

El título de la exposición remite al linaje y a la luz que se transmite entre generaciones. Luminaje conmemora a las ancestras, reconoce las redes que sostienen en el presente y envía un mensaje a las más jóvenes: juntas se camina más lejos.

En ese gesto colectivo, el arte se afirma como refugio y como herramienta. Un espacio que se habita, se comparte y se transforma, donde las manos reales, múltiples, diversas continúan sosteniendo la memoria y abriendo posibilidades para seguir creando, viviendo y resistiendo.

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