Debate la F1 correr en Arabia, Qatar y Bahréin

YEDA, Arabia Saudí.- Cuando un misil cayó en un depósito de petróleo cerca de la pista donde se correría el Gran Premio de Arabia Saudí, el debate entre los equipos y los pilotos de la Fórmula Uno dejó de girar en torno a los derechos humanos y se enfocó en la seguridad personal de todos.
El gran interrogante es: ¿Estuvo bien quedarse en Yeda y correr la segunda carrera del campeonato dos días después del ataque, ocurrido a unos 11 kilómetros (siete millas) del circuito?
Hubo reuniones de emergencia hasta entrada la noche el viernes y finalmente se decidió disputar la carrera. La ganó el campeón mundial Max Verstappen, quien dijo que todavía hay que resolver algunas cosas.
“En lo que respecta a esta carrera, teníamos muchas garantías de que el circuito era seguro”, expresó el piloto de Red Bull. “Pero creo que ahora todos los pilotos debemos sentarnos a hablar del asunto, con los jefes de los equipos, para ver qué se hace en el futuro”.
El ataque, perpetrado por rebeldes hutíes de Yemen, le apuntó a un depósito de petróleo cerca del aeropuerto internacional. Se produjo dos semanas después de que 81 personas fuesen ejecutadas en Arabia Saudita.
Los pilotos ya habían expresado inquietud en torno al estado de los derechos humanos en Arabia Saudí incluso antes de que la F1 debutase aquí en diciembre del año pasado.
Muchos se preguntan si valen la pena los lucrativos acuerdos firmados con Bahréin, Qatar y Arabia Saudí — que se dice paga 55 millones de dólares por el derecho a escenificar una carrera — a la luz de todo lo que conlleva la venida a estas tierras. Y si los intereses comerciales pesan más que otras consideraciones.
Aparentemente hay mucho interés en la F1, que esta temporada tiene 23 carreras. La popularidad de esta categoría aumentó gracias a la serie de Netflix “Drive to Survive” y a la vibrante batalla que sostuvieron el año pasado Verstappen y Hamilton Lewis por el título.
“La F1 atraviesa por un gran momento y muchos países quieren escenificar carreras”, declaró el director ejecutivo de la F1 Stefano Domenicali.
Bahréin, Qatar y Arabia Saudí han sido acusadas de usar el deporte para tratar de mejorar su imagen, empañada por denuncias de violaciones a los derechos humanos.
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