A-AA+
MELBOURNE.- Novak Djokovic rozó la perfección en su semifinal en la arena Rod Laver Arena. Todo le salía bien, casi sin fallos.
Tan fantástica fue la actuación del serbio que quedó la sensación de que solo hay un hombre en el planeta capaz de impedirle conquistar un séptimo título en el Abierto de Australia. Se llama Rafael Nadal.
Por casualidad, el español será su rival en la final el domingo.
Impecable desde el arranque, Djokovic despachó viernes al francés Lucas Pouille por 6-0, 6-2, 6-2 en una victoria en semifinales que precisó de menos de hora y media. Apenas cometió apenas cinco errores no forzados, pese a haber arriesgado lo suficiente para producir 24 tiros ganadores.
“Lo que te empuja es una especia de fuerza que se apodera de ti, que te hace sentir divino. Te siente como si estás en una dimensión distinta”, comentó Djokovic. “Es una sensación fabulosa poder alcanzar ese nivel y mantenerlo. Quizás el desafío más duro, me parece, es cómo repetirlo, sostenerlo lo máximo posible”.
Fue un Djokovic en su mejor expresión.
“Cuando juega así, es el mejor del mundo, sin duda”, declaró Pouille, el 28vo cabeza de serie.
Djokovic se las verá ahora con su viejo adversario, Nadal, por 53ra vez en el circuito, la octava por el cetro de un Grand Slam.
Será un enfrentamiento entre Djokovic, el número uno del mundo y dueño de 14 títulos de Grand Slams (incluyendo los últimos dos) ante el número dos Nadal, campeón de 17 majors. Roger Federer, con 20, es el único cuyo total es superior.
“Yo no dudaría en comprar una entrada”, dijo Djokovic al dirigirse al público.
El serbio aventaja 27-25 en el duelo directo con Nadal, pero el español domina 4-3 en las finales de las grandes citas. La única ocasión previa que se enfrentaron con el trofeo de Australia de por medio, en 2012, Djokovic cantó victoria 5-7, 6-4, 6-2, 6-7 (5), 7-5 en 5 horas y 53 minutos, la que fue la final más larga de un Grand Slam en la historia.
“Una experiencia única”, dijo Djokovic. “Ojalá que el resultado sea el mismo para mí”.
Al considerar el nivel excelso de ambos actualmente, este duelo prometer ser otro clásico.
“Rafa también está jugando sublime”, dijo Pouille.








