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El Pibe en pulso

Por Miguel Mora Mar

Noviembre 26, 2019 03:00 a.m.

A

CUANDO SE VA UN BUEN AMIGO

¿Cuántos pinos derribamos? ¡Miles y miles! Porque nuestro mejor pasatiempo era hacerlo.  Y no precisamente porque como despiadados talamontes dejábamos asolados nuestros bosques.  No.   Nos encantaba derribarlos porque la finalidad de nuestro deporte favorito era precisamente ésa, tumbar pinos para tener las mejores marchas en el boliche.

  ¿En cuántos torneos participamos?  ¿Cuántas sesiones dominicales gozamos en el Bol Tangamanga?  Innumerables, pues anhelábamos que llegara el fin de semana para jugar placenteramente tratando de hacer incomparables chuzas y logrando difíciles spares en las bien aceitaditas pistas de la catedral del boliche en San Luis Potosí.

  Tras un martes sin columna a causa de que se atravesó uno de esos días “de puente” y no hubo Pulso hace una semana, hoy reaparece el Pibe con dos sentimientos encontrados: la tristeza de enterarse de que uno de sus más dilectos amigos, don Jorge Flores Naquid se ha reunido con el Señor en la mansión celestial; perp también con la alegría de haber disfrutado de su generosa amistad, de su extraordinario buen carácter, de su compañía en ese maravilloso tiempo en que me dispensó con su amistad.

  Que relajante era encontrarnos en el Bol cada domingo, durante muchos, muchísimos años.  Él siempre acompañado por sus hijos Eduardo, Jorge y Gustavo, quienes demostraron que también sabían  derribar los pinos con mucha técnica, con gran efectividad y sapiencia en eso de lanzar la bola contra la piña que se erguía allá en el fondo de la pista.  Lupita, su hija, también asistía a las sesiones dominicales y era orgullosa testigo de las hazañas de su padre y de sus hermanos.

  Antier volví al  boliche y aunque hace tiempo dejé de jugar, llevo a mi nieto Óscar, quien se destaca por su buen accionar al desplazarse en la zona de tiro para lanzar atinadamente la bola que un buen día nos obsequió el señor Flores.  Con mucha frecuencia, el tiro es efectivo y ¡chuza! para que en el tablero cuente diez puntos más los dos tiros siguientes.   Don Jorge tenía un singular estilo de desplazamiento.  No deslizaba la bola de catorce o quince libras de peso, pero con el efecto que le imprimía, lograba muy buenos resultados

  Integramos un casi invencible equipo y fueron muchas las satisfacciones de saborear el triunfo sobre diversos grupos de potosinos amantes del deporte de las chuzas, de los spares, de los splitis y ¡hasta de las canales!

Pero la convivencia deportiva era adherezada por la generosa amistad de don Yorch, como yo le decía.  Lalo y Jorge llegaban acompañados de sus esposas y de sus hijos.  Tavo aún no había tomado mano, pero algún feliz día lo hizo y se convirtió n un orgulloso esposo y papá.

  Tiempos felices de deporte y amistad, de extraordinaria convivencia y choque de manos por los buenos o malos tiros.  Al final de cuentas, uno salía del boliche sin la pesadez del estrés que solían dejarnos las actividades durante una semana entera de trabajo.

  Hace unas semanas quedamos de ir al Boliche, no a jugar, sino simplemente a platicar y gozar de los lanzamientos de muchos potosinos que acuden cada domingo a gozar de una hora de práctica y dos líneas.

  Fue una charla feliz, con anécdotas, recuerdos y planes para el futuro. El Señor lo ha llamado prematuramente, dejándonos una estela de tristeza que luego cambiamos por la alegría de haber sido parte de la vida de don Jorge y su familia. Mis respetos para su adorada esposa Anita

 Nada habíamos sabido de su fallecimiento, hasta que el señor Nava, encargado de la mesa de control nos recibió antier con la infausta noticia. Luego la comunicó a otros bolichistas que también disfrutaron de la amistad del ilustre señor Flores Naquid, como Ángel Dávalos, Marco Lárraga y Juan Antonio Mendoza. 

 Para él, nuestro mejor recuerdo.  A Dios nuestras oraciones para que lo tenga siempre a su lado.  Para su familia, nuestros más respetuosos mensajes y que la presencia espiritual de don Jorge esté siempre presente bendiciéndola y velando por ella desde el cielo.

 Descansa en paz, amigo querido.

  Así las cosas, hasta el martes próximo, DM.

  Comentarios: miguelmoramartinez@hotmail.com