Angustia domina a pescadores en Perú

Lima, Perú.- En más de medio siglo como pescador, Máximo Castro no recuerda ningún derrame petrolero de gran magnitud frente a Lima sobre el mar de Perú, uno de los más ricos y biodiversos del mundo.
El derrame petrolero el 15 de enero en el Pacífico, horas después de una erupción submarina cerca de Tonga, es un golpe adicional que reciben los pescadores luego que a comienzos de mes el gobierno anunció el inicio de una tercera ola de infecciones por coronavirus en un país con más de 204.000 muertos por el virus.
“Con la pandemia del coronavirus y este derrame encima, nos están castigando todos los días”, se quejó el pescador peruano, de 78 años de edad, mientras remaba en una mañana reciente su bote vacío de pescados sobre una bahía sucia en petróleo que antes era considerada una mina de oro de la biodiversidad marina.
El vertimiento de 6.000 barriles de petróleo sobre la costa del Pacífico peruano, frente a la refinería La Pampilla, administrada por la española Repsol, empujó a una crisis a 1.500 pescadores artesanales que extraen recursos de un mar con más de 700 especies de peces y 800 de moluscos y crustáceos. Perú declaró una emergencia por 90 días a esa zona costera afectada, en lo que consideró el mayor desastre ecológico sufrido por el país sudamericano en los últimos tiempos.
“Este derrame significa una matanza a toda la biodiversidad hidrobiológica de los bancos naturales de diversas especies”, señaló Roberto Espinoza, de la asociación de pescadores de Bahía Blanca.
“No vamos a poder pescar y no sabemos cuánto tiempo”, afirmó el pescador José Llacuachaqui.
no te pierdas estas noticias






