A-AA+
El cardenal Ricardo Ezzati está imputado por presunto encubrimiento de abusos a menores / Foto: AP
SANTIAGO DE CHILE (AP) — Los obispos chilenos inician el lunes una asamblea extraordinaria para tratar los escándalos de abuso sexual y encubrimiento que afecta a la iglesia local y buscar caminos que los ayuden a salir del escándalo.
La severidad de la crisis que salpicó a esta institución se agravó hace una semana cuando un fiscal citó al arzobispo de Santiago y cardenal Ricardo Ezzati a declarar en un proceso judicial como imputado por presunto encubrimiento de abusos a menores de edad.
La citación a un arzobispo y cardenal a declarar como acusado en una acción judicial es inédita en Chile.
El fiscal Emiliano Arias lo requirió porque su excanciller Óscar Muñoz está detenido por al menos cinco abusos sexuales reiterados y estupros. Ezzati era el jefe directo de Muñoz hasta enero pasado.
Sobre lo que puede esperar de la asamblea, Juan Ignacio González --obispo de San Bernardo, al sur de Santiago-- dijo que no hay nada definido. “Es la primera vez que nos reunimos después de la reunión de abril, entonces tenemos que conversar, vernos entre nosotros”.
González contradijo a varios colegas que han señalado que sí se han reunido con los feligreses y entre ellos.
Fernando Ramos, secretario general de la Conferencia Episcopal, dijo que tras la citación del papa a Roma en abril “hemos venido trazando un camino de discernimiento para asumir los desafíos que él nos plantea”.
Los 31 obispos chilenos activos renunciaron en abril en El Vaticano luego de reunirse con el papa, quien los acusó de no ocuparse de los niños abusados sexualmente y, por el contrario, de dañarlos más, de romper documentos comprometedores, de preocuparse por sí mismos y alejarse de los feligreses.
Francisco ya aceptó la renuncia de cinco y nombró administradores apostólicos en las diócesis vacantes.
Se esperaba que la renuncia de Ezzati fuera aceptada después de septiembre, aunque algunos analistas como Marcial Sánchez creen que Francisco deberá apurar la salida del cardenal.
Desde hace un par de meses casi todas las semanas surgen nuevas acusaciones de encubrimientos de abusos, la mayoría mantenidos en silencio por los obispos que se amparan en que la ley canónica y civil no los obliga a denunciar.
Un detallado informe de la Fiscalía Nacional del lunes pasado señala que al menos 266 personas, en su mayoría niños, fueron agredidas sexualmente por curas, religiosos de varias congregaciones y un puñado de laicos vinculados a escuelas, donde sucedieron la mayoría de las agresiones de 1960 a la fecha.
El Fiscal Nacional, Jorge Abbot, precisó recientemente que 68 personas son investigadas --tres obispos, 31 sacerdotes, dos diáconos, y 22 miembros de congregaciones, especialmente maristas y salesianos como Ezzati-- ocho laicos y otros dos de quienes se desconocen detalles.








