Wall Street sufre caída tras escalada de conflicto Israel-Irán
Irán atacó la embajada estadounidense en Arabia Saudí, elevando la tensión en zonas clave para el petróleo.

NUEVA YORK (AP) — Una ola de ventas de acciones se extendió por todo el mundo y golpeó a Wall Street el martes, mientras los precios del petróleo subían aún más por las preocupaciones sobre la guerra de Israel y Estados Unidos con Irán. Pero los grandes movimientos que sacudieron a los mercados por la mañana se moderaron sustancialmente a medida que avanzaba el día.
Wall Street y mercados globales afectados por conflicto Israel-Irán
Al final de la jornada, el S&P 500 había caído 0,9%. Eso sería una pérdida sólida en un día típico, pero el índice había llegado a bajar hasta 2,5% por la mañana debido a las preocupaciones de que la guerra pueda causar un daño a la economía mayor de lo temido.
El promedio industrial Dow Jones bajó 403 puntos, o 0,8%, después de haberse desplomado más de 1.200 puntos por la mañana. El compuesto Nasdaq recortó su pérdida a 1%.
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Fue apenas hace un día que las acciones estadounidenses abrieron la mañana con una fuerte pérdida, para recuperarse durante la jornada y cerrar con una diminuta ganancia. Ese repunte fue impulsado por un registro que muestra que guerras y conflictos pasados en Oriente Medio no han significado por lo general dolor a largo plazo para las acciones estadounidenses.
Pero eso fue con la salvedad de que los precios del petróleo no saltaran demasiado, como por encima de 100 dólares por barril. El martes, los precios del petróleo volvieron a subir y encendieron más alarmas. El precio de un barril de crudo Brent, el estándar internacional, llegó brevemente a superar los 84 dólares.
Ataques iraníes y respuesta de EE.UU. en zona estratégica
Sin embargo, el salto se moderó durante el día, lo que ayudó a acotar las pérdidas de las acciones. El Brent cerró en 81,40 dólares, un alza de 4,7%. Un barril del crudo de referencia de Estados Unidos subió 4,7% a 74,56 dólares.
Los movimientos mostraron que los precios del petróleo, y cuánto podrían empeorar la inflación, están entre los mayores temores para los inversionistas. Un combustible más caro significará menos dinero para que los hogares de Estados Unidos y otros países gasten. También elevaría los gastos de las empresas en todo el mundo, lo que igualmente perjudicaría sus ganancias. Y las ganancias corporativas son el sustento de los mercados bursátiles.
El alza del martes en los precios del petróleo se produjo después de que Irán atacó la embajada de Estados Unidos en Arabia Saudí, como parte de una ampliación de objetivos que también incluye zonas críticas para la producción mundial de petróleo y gas natural. La preocupación es particularmente alta por el estrecho de Ormuz frente a la costa de Irán, una vía marítima angosta por donde pasa aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.
El general de brigada iraní Ebrahim Jabbari, asesor de la Guardia Revolucionaria paramilitar, prometió que cualquier barco que pasara por el estrecho sería incendiado.
Los temores sobre los precios del petróleo disminuyeron un poco más tarde en el día cuando el presidente Donald Trump dijo que la Marina de Estados Unidos podría comenzar a escoltar buques petroleros a través del estrecho, "si es necesario", para "garantizar el libre flujo de energía".
Lo que añade incertidumbre a los mercados es la incógnita de cuánto tiempo puede continuar esta guerra.
Un ataque de Estados Unidos e Israel mató al líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, pero Trump dijo a última hora del lunes en su red social que "las guerras pueden librarse ´eternamente´, y además con mucho éxito" con el suministro de municiones que posee Estados Unidos.
Algunos inversionistas profesionales indicaron de nuevo el martes que no creen que esto sea el comienzo de un mercado bajista a largo plazo y que las acciones podrían rebotar si la guerra no dura tanto. Pero reconocen que podría tardar un tiempo en quedar claro, y las oscilaciones del martes en los mercados muestran cuán inciertas son las cosas.
La ola de ventas del martes comenzó en Asia, donde el índice bursátil Kospi en Corea del Sur, un gran importador de energía, se desplomó 7,2% mientras los mercados reabrían tras el feriado del lunes. Fue su peor día desde hace casi dos años, y había estado estableciendo récords recientemente.
El Nikkei 225 de Tokio cayó 3,1%, incluso cuando los analistas dijeron que Japón tiene una reserva considerable que dura más de 200 días. En Europa, donde los precios del gas natural se han disparado por la guerra, el CAC 40 de Francia perdió 3,5%.
En Wall Street, casi tres de cada cuatro acciones dentro del S&P 500 bajaron. A diferencia de un día antes, las influyentes acciones de las grandes tecnológicas no pudieron apuntalar los índices, y Nvidia cayó 1,3%.
Entre los ganadores en Wall Street estuvo Target, que subió 6,7 % después de que el minorista reportó una ganancia para el último trimestre mayor de lo que los analistas esperaban.
A fin de cuentas, el S&P 500 cayó 64,99 puntos para ubicarse en 6.816,63. El Dow bajó 403,51 unidades y cerró en 48.501,27, mientras que el compuesto Nasdaq se hundió 232,17 puntos y se estableció en 22.516,69.
En tanto, el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años subió brevemente por encima de 4,10% antes de retroceder a apenas debajo de 4,06%. Estaba en 4,05% a última hora del lunes y en 3,97% el viernes.
Rendimientos más altos pueden hacer que sea más caro para los hogares y las empresas de Estados Unidos pedir dinero prestado, afectando todo, desde hipotecas hasta emisiones de bonos. También ejercen presión a la baja sobre los precios de las acciones y otras inversiones.
Cuando los bonos del Tesoro están pagando más en intereses, también pueden socavar el precio del oro, que no paga nada a sus inversionistas. El oro cayó 3,5% el martes para cerrar en 5.123,70 dólares por onza, deteniendo una fuerte racha que lo había llevado por encima de 5.300 dólares mientras los inversionistas buscaban lugares más seguros para su dinero.
La alta inflación también podría atar las manos de la Reserva Federal e impedirle recortar las tasas de interés. La Fed bajó las tasas varias veces el año pasado e indicó que vendrían más recortes en 2026. Eso ayudaría a impulsar la economía y el mercado laboral, pero tasas más bajas también pueden empeorar la inflación.
Los operadores ahora están retrasando sus pronósticos más hacia el verano sobre cuándo la Fed podría reanudar los recortes de tasas, según datos de CME Group. Eso a pesar de que Trump ha estado pidiendo a los funcionarios de la Fed que recorten las tasas ahora.
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