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Recuperan celulares y cassettes tras cateo

Por El Universal

Mayo 23, 2021 03:00 a.m.

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Toluca, Méx.- En la casa de “El Chino”, como se conoce a Andrés “N”, feminicida serial de Atizapán de Zaragoza, fueron localizados 12 celulares y 12 chips, 29 cassettes con grabaciones, y hasta el momento se sabe que tiene otra vivienda a sólo unos pasos de la casa donde fue hallada Reyna, su última víctima, de acuerdo con datos de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM).

Los cassettes localizados son 28 de formato miniDV y un VHS, rotulados con nombres de mujer, de los que aún no se revela el contenido. En la casa han localizado collares, botas y zapatos de tacón.

De acuerdo a las autoridades, pese a que fueron localizados los celulares, todavía no saben a quién pertenecen, pues si bien podrían ser de las víctimas de “El Chino”, por el momento, la fiscalía mexiquense tramita un permiso ante la autoridad federal para poder extraer la información de los aparatos, toda vez que por ley no pueden acceder a ellos.

Además, a raíz de las investigaciones y diligencias en el lugar ubicado en Lomas de San Miguel, se sabe que Andrés “N” tiene otra vivienda en la misma calle Margaritas, donde actualmente se llevan a cabo los trabajos por parte de las autoridades.

Personal de la institución continúa las excavaciones junto con policías de investigación, ministerios públicos, especialistas antropólogos y arqueólogos forenses, genetistas, peritos en criminalística, odontología, medicina legal y fotografía, además de bomberos, policías municipales y personal del ayuntamiento de Atizapán.

Perfil organizado

Andrés “N” era un vecino normal, pero detrás de esa fachada de un amable anciano de 72 años hay un feminicida serial de tipo organizado, considera Mónica Ramírez Cano, sicóloga y criminóloga que analizó el perfil criminal del narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán.

De acuerdo con la metodología que aplica el FBI, se clasifica a los asesinos seriales en organizado, desorganizado y mixtos.

A Andrés “N” se le puede colocar en los organizados, ya que planeaba y elegía a sus víctimas con tiempo, además de construir una fachada que evitaba levantar sospechas de sus actividades.

Para la especialista llama la atención que Andrés “N” tenía un tipo de víctimas en específico, que eran mujeres de 30 años, pero no descarta que surjan otras de menor edad.

Las víctimas de Andrés “N” no son de oportunidad, sino son personas que han estado presentes durante cierto tiempo de su vida y él decide asesinarlas, dice.