Superó las carencias y ahora es científico de la NASA
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De niño y adolescente, Guillermo Chin Canché, un científico de 26 años originario de la comunidad maya de Bethania, en Campeche, se vio tentado a abandonar sus estudios al ver las dificultades económicas que enfrentaban sus padres. Pero hoy está a un paso de participar en el proyecto Dragonfly de la NASA.
"Muchas veces yo quise dejar todo para dedicarme a trabajar porque eramos humildes y siempre nos faltaba el dinero", dice el joven, quien actualmente radica en Ensenada, Baja California, donde estudia un doctorado en Oceanografía Física en el Centro de Investigación Científica y de Estudios Superiores.
"Desde muy pequeño siempre tuve el interés de ser científico. Cuando era niño iba mucho al monte con mi papá, a quien siempre le preguntaba por todo lo que me llamaba la atención. Él siempre me incentivó y me decía: ‘Si yo no me sé la respuesta, tú puedes estudiar y responderme tú a mí por qué sucede eso’".
El joven platica que sus padres siempre se esforzaron mucho para apoyarlo en su educación y en la de sus hermanos Marly Yesenia e Isaí Filiberto, lo que lo inspira a seguir esforzándose.
"Desde pequeño me esforcé mucho porque sabía que mis papás trabajaban duro para que estudiáramos. Actualmente mis padres venden masa y pozol. Pero ellos se han dedicado a todo: han vendido pan, han sido agricultores, se han dedicado a la construcción; mi mamá incluso lavó ajeno", cuenta.
Pero así como se esforzaba en la escuela, de niño le gustaba volar papalotes y jugar al trompo; considera que tuvo una infancia feliz. El joven explica a EL UNIVERSAL que su trabajo en la NASA será estudiar la atmósfera de Titán, satélite de Saturno, que es similar a la de la Tierra, "para predecir fenómenos meteorológicos en el planeta y determinar cómo afecta la generación de moléculas orgánicas (...) para que pueda volar el Dragonfly".
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